Radio Nacional: crónica de una victoria de los trabajadores y ATRaNa

Escribe Diego Filloy, integrante de la Comisión Directiva de ATRaNa

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Tras una ardua lucha por el salario, Radio Nacional otorgará un aumento del 20% a revisar en marzo. Se trata de una victoria parcial, pero muy importante. La otra victoria fundamental es la del método de la democracia sindical, de la Asamblea General impulsada por ATRaNa -el sindicato de la empresa estatal- que fue ganando a los trabajadores de la Radio de todo el país.

Esta lucha remonta a mediados de marzo, cuando desde ATRaNa se logró imponer un estricto protocolo sanitario respecto del Covid-19. Dicho protocolo sigue vigente y no está de más recordar que como medio de comunicación, los trabajadores de Radio Nacional fuimos considerados “esenciales” desde el minuto uno de la cuarentena.

Ganada esa “paritaria sanitaria”, no sin resistencias y ardides por parte de la patronal, se encaró la paritaria salarial. En las sucesivas asambleas generales virtuales que se fueron llevando a cabo desde abril, los debates sobre cómo defender y hacer cumplir el protocolo, empezaron rápidamente a girar en torno a una urgente recomposición salarial.

Siempre a través de la Asamblea General, como método y ámbito independiente de deliberación y acción de los trabajadores, se fueron planteando diversas medidas de agitación y visibilización del atraso salarial, cuyo primer hito fue la presentación de un petitorio en septiembre, impulsado por ATRaNa, exigiendo el pago de lo adeudado de la paritaria 2019/2020 y la apertura formal de la vigente, así como el pase a planta de todos los precarizados. El petitorio recogió más de 200 firmas de trabajadores de todo el país, lo que fue un cimbronazo para los gremios burocráticos quienes bregaban para que no se lo firme, al mismo tiempo que se empeñaban en reiterarle a sus afiliados que “nos olvidemos de aumento para este 2020”. Pocas veces su rol de correa de transmisión fue tan burdo.

La Empresa también tomó nota y empezó a deslizar la posibilidad de una recomposición salarial. Mientras UPCN rubricaba un 7% para la Administración Pública Nacional, la presión de la Asamblea General, el desborde de las bases de los gremios paritarios – que se evidencia estos días en un paulatino proceso de desafiliación a los mismos, sumándose los compañeros a ATRaNa – empujó a la patronal de Radio Nacional (una empresa del Estado) a ofrecer un 10% de aumento, desconociendo lo adeudado ante la parálisis e inacción de la burocracia signataria de nuestro CCT como la de prensa, con la excepción del Sindicato de Prensa de Mendoza - SiPreMza.

Dicha propuesta fue rechazada de modo unánime por la Asamblea General, así como los retoques que le fue agregando la patronal sucesivamente. En las asambleas, cada vez más nutridas por compañeros de todo el país y con la participación ya orgánica del SiPreMza, la consigna del paro iba creciendo. Se llegó al 17 de noviembre: la empresa ofreció y de modo extorsivo un 17% no acumulable a pagar 10% en noviembre, un 7% en enero 2021, más un bono de 4600 pesos. El carácter extorsivo de la propuesta se resume así: o se firma o nos vemos en marzo del año que viene. Pese a rechazarla, los gremios paritarios no atinaron a llamar al paro ni a la toma de simbólicas medidas para al menos dar cuenta del descontento.

Ese mismo día, mientras el cuarto intermedio para la semana siguiente ya era un hecho, la Asamblea General votó un paro de 24 horas que aún sigue reverberando por los pasillos de Maipú 555. Se trató de un parazo llevado adelante por ATRaNa, principalmente, y por el SiPreMza. El acatamiento fue mayoritario y se trata de un hito en la organización de los trabajadores, siendo que ATRaNa es todavía un gremio minoritario en lo que se refiere a número de afiliados, y el SiPreMza un sindicato cuyo radio de acción se circunscribe a la provincia de Mendoza. El paro puso al desnudo las flaquezas de las burocracias actuantes de RNA las cuales de un modo u otro dieron libertad de acción a los afiliados que adhirieron a la medida de fuerza, asegurándoles que estaban legalmente cubiertos (lo que es obvio, pero por primera vez en 11 años de existencia de ATRaNa, lo explicitan). La emisora cabecera, LRA 1 Buenos Aires, la AM870, durante más de 15 horas salió con listas de música en continuado, mientras que las 3 FM de Buenos Aires tuvieron 24 horas de programación enlatada; en diversas emisoras del resto del país, el paro fue también total.

La semana siguiente, la empresa mejoró su oferta: agregó un 3% a pagar en febrero, totalizando un 20% de aumento correspondiente a los haberes de octubre de este año; también se comprometió a sentarse en la segunda quincena de febrero de 2021 para revisar el aumento así como el pase a convenio de todos los trabajadores precarizados. La burocracia, en todas sus variantes, lo firmó. Se trata de una mejora muy módica por cierto, aunque por lo arriba expuesto, de enorme peso en términos cualitativos; de un aumento insuficiente que no se acerca a lo perdido por la inflación. Así lo caracterizó la Asamblea General este viernes último, denunciando aparte el no pago de lo adeudado de la paritaria precedente y exigiendo que el aumento por ahora acordado sea retroactivo a mayo, mes en que arranca el actual período paritario. Esto fue plasmado en un comunicado público, girado a las autoridades de Radio Nacional como de Radio y Televisión S.E. Con una advertencia: lo firmado se hizo a espaldas de la Asamblea General, la cual continúa en Estado de alerta y movilización.

Estamos ante una victoria parcial pero fundamental. Se quebró la paritaria cero que se quiso imponer, como en 2018 durante la gestión macrista, aunque los trabajadores de Radio Nacional estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo que teníamos hace dos años. No obstante, se observa una victoria más profunda, el método de la Asamblea General fue ganando a trabajadores de todo el país, quienes ante un Sindicato como ATRaNa que pregona y practica la democracia sindical, notan que hay otro horizonte de organización, otro canal a través del cual la clase obrera puede de modo decisivo salir a defender sus derechos y luchar por sus reivindicaciones.

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