Habitación 2806, Strauss-Kahn, el FMI – una miniserie de Netflix

Escribe Diego Rojas

Tiempo de lectura: 2 minutos

Ciertos crímenes feroces reproducen a otros crímenes sociales que pasan muchas veces desapercibidos, incorporados a la dinámica cotidiana de la sociedad. Así, el abuso de un poderoso criminal sobre una persona atrapada en sus garras refleja el acto de la violación producida por los poderosos del mundo contra sus víctimas. Un crimen de esta naturaleza ocurrió el 14 de mayo de 2011 en el hotel Sofitel de Manhattan, Nueva York. Más específicamente en la habitación 2806, es decir, la suite presidencial del lujoso hotel.

El caso Strauss-Kahn es explorado en la miniserie documental de Netflix que lleva por nombre el número de la habitación donde ocurrió un crimen nunca castigado por la justicia. No es casual: el perpetrador del delito era ni más ni menos que Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional y principal candidato a suceder, por el Partido Socialista, al conservador Nicolás Sarkozy. La víctima del asalto violatorio era Nafissatou Diallo, inmigrante de Guinea Africana y analfabeta, mucama del hotel. Según su relato, y de acuerdo a la cotidianidad laboral, tocó la puerta de la habitación 2806 tres veces antes de ingresar para realizar el aseo, cuando fue asaltada violentamente por Strauss-Kahn, que la obligó a tener sexo oral para luego eyacular sobre el cuerpo de la mucama. Luego, el director del FMI partió. Entre llantos y desesperación, filmados por las cámaras del hotel, relató a los conserjes los acontecimientos quienes dieron parte a la policía. Strauss-Kahn fue detenido a punto de abordar el avión que lo habría llevado a su París natal. Pasaría un año documentado por las cámaras en el que se llevaría a cabo un juicio en los tribunales estadounidenses para el que Strauss-Kahn contrató a los mejores y más caros abogados estadounidenses, aparecerían nuevos testimonios de violaciones con el mismo modus operandi, la consultora de la esposa del director del FMI orquestaría una operación para cuestionar a la víctima, musulmana, negra, analfabeta, inmigrante y pobre. La justicia absolvería a Strauss-Kahn.

El documental en cuatro episodios usa de manera muy adecuada los registros del caso, a la vez que toma testimonios del entorno de Strauss-Kahn. Allí se puede encontrar el retrato de un Partido Socialista que detenta por completo y en toda su acción la política imperialista de los gobiernos burgueses galos, política que ha tomado por entero a la organización, con funcionarios millonarios defendiendo a Straus-Kahn y hasta el ala izquierda del PS, expresada en el ex ministro de Cultura bajo el gobierno de Francois Miterrand Jack Lang uniéndose a su defensa. Una defensa cerrada de uno de los suyos que, no es menor, oficiaba de jefe de los organismos ajustadores mundiales y que tuvo que renunciar para dar paso a Christine Lagard, la jefa del ajuste de Kicillof y Cristina y del gobierno de Macri. Todos los socialistas defendían al violador Strauss-Kahn, hasta Lionel Jospin, de pasado trotskista, mejor decir, lambertista, que también defendía al criminal. Entonces, queda volver a las primeras líneas de esta reseña. Hay ciertos crímenes que no sólo pueden ser leídos por los hechos que los marcan, sino que también pueden mostrar un aspecto delictivo que recorre a una sociedad. En este caso, el FMI, un violador, los socialistas y una trabajadora de las más explotadas conforman una geografía que merece trazar un mapa. Esa es la tarea del espectador.

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