Giachello: un pícaro sinvergüenza

Escribe El Be

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El PO oficial ha decidido intervenir en el debate abierto con la crítica de Altamira al documento del PTS sobre la situación política para su conferencia nacional. Este afán polemista del PO (O) sorprende por un motivo: al día de hoy no han dado respuesta a nuestra crítica al documento de situación política que escribieron para su Congreso, realizado hace poco más de un mes. Intervienen en la polémica luego haberse asegurado de que su propio Congreso haya pasado desapercibido, no sólo para la clase obrera, sino incluso para el conjunto de las organizaciones de la izquierda, incluido el FIT-U. Este repentino interés polemista del aparato del PO (reservado sólo para congresos ajenos) se enmarca en el cuadro de disputas faccionales y del auto-bombo que caracteriza actualmente las polémicas de los partidos que componen el FIT-U.

La polémica con el PTS aborda su tesis acerca de una situación “incipientemente pre-revolucionaria” para la etapa argentina actual. El problema central de esta tesis es que en todo su texto omite abordar cuál ha sido la política del PTS y del FIT-U en este cuadro que describe su documento; es decir, qué impulso buscaron dar a la situación política para que se transforme en pre-revolucionaria. La caracterización del documento del PTS soslaya un balance del FIT-U, de sus quórums parlamentarios y de su acompañamiento a distintos proyectos legislativos de los bloques patronales, entre otras cosas.

La intervención del PO (O) no ha tocado este punto ni por asomo, por supuesto. Sin embargo, han decidido abordar el problema de la tesis del PTS. “Dicha caracterización” dice Pablo Giachello, el autor de la nota, “parecería no ser más que un giro impresionista, que apunta a evitar reproducir en Argentina el gigantesco desacierto cometido por su corriente en Chile(...)”. El enorme desacierto del partido hermano del PTS en Chile (el PTR), al afirmar que la situación chilena unas semanas antes del estallido de la rebelión se caracterizaba por “un bajo nivel de lucha de clases”, una ausencia de “radicalización de lucha de clases y/o política-ideológica”, “pasividad”, etc., ya fue criticado oportunamente en este periódico, señalando el desvío parlamentarista y electoral que defendió el PTS en Chile. Giachello copia sin citar.

Giachello, sin embargo, se olvidó de agregar un detalle: que en aquel mismo momento el aparato del PO estaba envuelto en una polémica con Altamira, defendiendo con uñas y dientes su tesis sobre el “planchazo” de las luchas y de la “iniciativa estratégica” a manos de la burguesía de América Latina. La diferencia es que mientras que la tesis de la “pasividad” del PTS quedaba circunscripta al país trasandino previo al estallido, Giachello había extendido esa caracterización al conjunto de Latinoamérica previo a los levantamientos de Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Chile, Hatí, Colombia, etc. Sin demostrar ningún tipo de vergüenza, Giachello se olvida de mencionar que rechazó la consigna “Fuera Macri” desde el 2017 porque le preocupaban que sería perjudicial para la performance electoral del FIT en las elecciones del 2019. Giachello le reclama al PTS que “ni siquiera figuren los conceptos 'crisis capitalista', 'bancarrota capitalista' y 'guerra comercial', ni tampoco las palabras 'depresión' y 'guerra'”. Sin embargo, el autor de esta crítica fue el campeón de una cruzada “teórica” por separar lo que es la bancarrota del capital, relegada a “categoría histórica”, de las admirables iniciativas estratégicas del capital, que era el pan cotidiano para este impostor.

Como no puede cambiar de pasión, Giachello vuelve con su vieja tesis sobre las iniciativas en manos de la burguesía: “No nos olvidemos que mientras Altamira critica al PTS por colocar el aditamento de 'incipiente', que no ayuda a definir la realidad de una 'situación prerrevolucionaria', él hizo lo mismo –en su momento- hablando de la iniciativa 'potencial' de la izquierda para ocultar la crisis política-programática de ésta”. Es al revés, Giachello: la potencialidad de la iniciativa estratégica en manos de la izquierda coloca en primer plano el problema del programa y la orientación política de la izquierda en América Latina para asumir ese papel. Lejos de pretender ocultar la crisis de la izquierda, nuestra crítica al documento de situación política del XXVII Congreso del PO (O) y a los distintos quórums y votaciones parlamentarias de los partidos del FIT-U tiene una importancia fundamental para balancear el rol de la izquierda. El miembro del aparato del PO, muy preocupado por la crisis de la izquierda, no hace mención a nada de esto ni al rol del FIT-U en todo el último período.

Giachello ha asumido todo este tiempo el triste papel de admirador de las “iniciativas estratégicas” de la burguesía. Como ya no puede esgrimir los conceptos de “planchazo” y “pasividad” sin sonrojarse, aún les queda un as bajo la manga para defender su tesis: la crisis de la izquierda. La izquierda no tiene una política independiente, sostiene este muchacho sin sonrojarse, luego de haber proclamado hasta el cansancio lo contrario: que sí la tiene, sería el caso del FIT, donde el aparato sigue a la rastra al PTS y al revés (incluso en los votos pro-sionistas). El pasaje de la izquierda a posiciones democratizantes no anulan, a pesar de ella, las tendencias revolucionarias de los estallidos de América Latina - que la izquierda explota para intentar mejorar sus posiblidades parlamentarias, con el cuento de que la iniciativa estratégica permanece indeclinablemente en manos de la burguesía. La pandemia ha demostrado la escala creciente de la destrucción de las fuerzas productivas, por parte del capital. Por otro lado, a pesar de esta izquierda que no vio venir ni lo que estaba ocurriendo, los levantamientos y las crisis políticas son el fermento sobre el cual la vanguardia debe desarrollar el programa de tareas revolucionarias para darle impulso a esas rebeliones.

Sobre esa base se construye y trabaja la Tendencia del PO.

Foto: Javiera Fuentes

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