Alberto Fernández en Jerusalem

Escribe Norberto Malaj

Tiempo de lectura: 3 minutos

El debut internacional de A.F. con una visita a Israel no parecía estar en la agenda. La ministra de seguridad, Sabina Frederic, aun antes de asumir, dijo que derogaría el decreto de Macri que declaraba a Hezbollah una organización terrorista. Acusó que esa calificación era una “imposición de los EE.UU.” y “el terrorismo es un problema de la OTAN”.
El acto conmemora el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en Polonia, frente al monumento a las víctimas en Yad Vashem, Jerusalem –ampliado en forma gigantesca en 2005. La finalidad fue imponer el reconocimiento de Jerusalem como capital del país, a expensas de los derechos y de la población árabe. El acto jerosolimitano, encima, está en el centro de una crisis diplomática mundial. El presidente polaco, el país donde más judíos fueron exterminados en la Segunda Guerra Mundial, fue vetado como orador, por lo que resignó concurrir. Israel esgrime que no se trata de un acto oficial sino patrocinado por el Congreso Judío Europeo. Curiosamente, “Moshe Kantor, un billonario y oligarca judeo-ruso es su presidente”, dice Haaretz, 16/1, con “estrechos vínculos con Putin (a tal punto que se lo llama ´el hombre del presidente´”. El acto ´tradicional´ de homenaje siempre en Polonia, en el Memorial dentro del propio campo de exterminio. Tanto Israel como Rusia sabotean este año ese acto (se hace días después). Israel denuncia que en Polonia hay una campaña ´revisionista´ que busca negar la complicidad de sus ciudadanos en los campos de exterminio. Lo mismo está ocurriendo en Lituania y otros países de Europa oriental. La nueva ´historia oficial´ de Putín niega la existencia del famoso pacto Ribbentrop-Molotov, por el cual Hitler y Stalin, entre otras cosas, hicieron ´desaparecer´ a Polonia, repartiéndose la ocupación. Putin culpa a Polonia, además, de haber provocado el inicio de la II° guerra mundial. Hace meses que hay una crisis aguda por este asunto. Putín no fue invitado el 1ro. de septiembre a Polonia al acto conmemorativo del 80 aniversario del inicio de la segunda guerra. En medio de toda esta crisis, los EE.UU. hacen equilibrio: Mike Pence vuela directo desde Jerusalem al acto en Polonia. ¿A qué va entonces AF a Jerusalem? ¿Es como dice Jorge Elbaum en el blog de Horacio Verbitsky que “el ministerio de operaciones exteriores”, o sea el macrismo, lo impuso a través del diputado Waldo Wolff y el ex ministro Sergio Bergman (www.elcohetealaluna , 19/1)? El mismo día, Román Lejtman, en Infobae online, se refirió a “La trama secreta del viaje inesperado de Alberto Fernández”, para asegurar que AF “cambió de opinión en una cena con CFK” el miércoles 15. Al día siguiente presidencia comunica oficialmente la asistencia de AF al acto. Según Lejtman, el viaje debería sevir a “un acercamiento diplomático a Benjamín Netanyahu y a Donald Trump cuando se inicia la negociación de la deuda externa”. Para Lejtman: “La vicepresidente asume que la decisión de firmar el Memo con Irán, su crítica despiadada a la Casa Blanca y su alianza tácita con Venezuela, China y Rusia terminaron por aislar su gobierno y transformar su gestión en un hecho político lapidado en las principales capitales del mundo”. Ultima cuestión. Según todos los medios las direcciones de la comunidad judía argentina, desde la DAIA, la AMIA, la Organización Sionista y hasta el Congreso Judío Latinoamericano, boicotearon el acto del sábado 18 en la plaza del Vaticano con motivo del 5to. Aniversario de la muerte del fiscal Nisman. El acto tuvo el respaldo del macrismo. Parece no haber dudas de que se trata de una devolución de favores de esas organizaciones al viaje de Alberto Fernández a Jerusalem. La maniobra de los Fernández tuvo su primer éxito en el propósito de terminar con el ‘hecho lapidario’ que ahora lamenta la cúpula del kirchnerismo.
En este 75 aniversario del genocidio judío, rendimos homenaje a sus víctimas, entre ellas a la célula de la IV Internacional, que dejó su vida en ese exterminio.

Suscribite a Política Obrera