Escuelas: crece el rechazo al ultimátum de Larreta (y Trotta)

Escribe Ana Belinco

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En medio de un rebrote de Covid-19 y con aproximadamente 11 mil nuevos casos diarios a nivel nacional, el gobierno de Larreta inició una campaña furibunda por el retorno a la presencialidad escolar. Atacan a los docentes y a los gremios buscando influir sobre las familias que, frente a la apertura económica, tienen serias dificultades para el cuidado de los hijos si estos no están físicamente en la escuela. Las patronales, con aval de los gobiernos, no dan licencias parentales. Pese a estos intentos, las familias comenzaron a nuclearse para rechazar este retorno sin brújula, sin vacuna y con un presupuesto educativo recortado como el que quiere llevar adelante la ministra Soledad Acuña, avalada por el Ministerio Nacional dirigido por Nicolas Trotta.

Este lunes Soledad Acuña, en una entrevista realizado por el programa La Inmensa Minoría -en Radio con Vos-, cuando el médico Jorge Tartaglione le preguntó cómo se garantizaría el cumplimiento de los protocolos contra el Covid-19 en relación a la ventilación en las escuelas, respondió: “Me estás pidiendo algo que como ministra no te puedo garantizar (…) Los dos grandes paradigmas que rigen en todo el protocolo tienen que ver con el distanciamiento y la ventilación”.

Precisamente, el ministerio se deslinda de los dos pilares del protocolo, que son la distancia y la ventilación. Y le tira el fardo a la docencia diciendo que "los principales actores de control son los docentes y los directivos". Lo que no dice es que los docentes vienen exponiendo que, frente a las dos cuestiones, las escuelas de la Ciudad no pasan la prueba.

En relación a la distancia, las aulas están abarrotadas ante la falta de vacantes que familias y docentes vienen denunciando desde hace años. Esta situación de abarrotamiento se torna aún más riesgosa en la zona sur de la Ciudad, donde al covid se le suma el dengue y la tuberculosis. No es posible la distancia de 1,5 metros por estudiante en aulas de entre 25 y 35 niños. Se plantea que “los grados serán las burbujas”, pero no se tiene en cuenta que gran parte de los docentes trabajan en más de una escuela por un salario que permita llegar a fin de mes. Tampoco se tiene en cuenta que los profesores curriculares (Educación plástica, Educación musical, Tecnología, Idiomas, Educación Física, etc.) rotan de grado inclusive dentro de una misma escuela.

En cuanto a la ventilación, es la misma Ministra la que pone en evidencia la realidad al declararse incapaz de garantizarla. A los problemas de infraestructura endémicos - falta de escuelas, deficiencias de gas, agua, baños en condiciones y conectividad- se le agregan otros de tipo estructural, ya que sólo un tercio de los edificios escolares tiene una estructura de ventilación adecuada. Los otros dos tercios no tienen ventanas a lugares abiertos. Dan a patios internos de los establecimientos, que en muchos casos son techados.

Que el protocolo es papel mojado quedó en evidencia en las escuelas de verano. Sus trabajadores denuncian casos de contagio entre los niños y que, en algunos casos, las escuelas siguieron funcionando normalmente. Pero según el protocolo, en ese caso el establecimiento debería cerrarse por 24 horas para desinfectar. Mientras tanto, el gobierno niega la escalada de contagios, con la clara intención de ocultar la realidad: en CABA, el 27 de enero, se registraron 1247 nuevos casos. Los docentes también denuncian la precarización laboral a la que son sometidos, la falta de condiciones de higiene, que los comedores no están abiertos y los chicos deban comer sus viandas en el suelo. Además, las supuestas burbujas “por aula” terminan siendo mezcladas dentro de los micros escolares.

Sindicatos

El dirigente del sindicato del subte Norberto Pianelli, señaló en estos días que “para habilitar las clases, el transporte es lo primero que tenés que pensar”, y afirmó que el subte carece de condiciones para albergar a la comunidad escolar en la pandemia. Por su parte, Angela Graciano, de UTE, apuntó contra Larreta y también contra Trotta, planteando una “retención de tareas” para el 17 de febrero. El planteo, que busca sortear la necesidad de una huelga, deja a la docencia desprotegida, pues esa “retención” es considerada por el gobierno como falta injustificada. Aunque denuncian a Cambiemos por hacer marketing con el retorno a las escuelas, la burocracia sindical kirchnerista se limita a los discursos para la tribuna, y no plantea un plan de lucha discutido desde las bases de todos los sindicatos que dirigen en la Ciudad.

Estos dimes y diretes, en cualquier caso, son una confesión de la enorme inquietud que recorre a estudiantes y docentes, que se están organizando para pararle la mano al gobierno de Larreta. Ello se expresa, por ejemplo, en el colectivo de ¨Familias por el retorno seguro a las escuelas¨, el movimiento ¨Vacantes para todos¨ o las Familias del Mariano Acosta, entre otros.

Hay que propiciar la deliberación, realizar asambleas y prepararse para una lucha. Es necesario poner de manifiesto el carácter político de la extorsión oficial, que ha hecho del retorno a las escuelas la bandera de una normalización económica general a costa de los trabajadores y su vida.

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