La Unión Industrial impulsa la presencialidad, el FIT acompaña

Escribe Marcelo Ramal

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La última columna semanal de La Nación dedicada al “mundo industrial” (entendido como el mundo de la patronal industrial) está dedicada a repasar las principales preocupaciones capitalistas frente a la pandemia.

El texto arranca señalando que los socios de la UIA “quisieran poder comprar directamente las dosis (de vacunas) entre empresarios”. Es lo que viene reclamando la patronal brasileña desde hace varias semanas, alentada por Bolsonaro. Aunque la UIA no lo ve viable por ahora, su principal vocero, Funes de Rioja, se conformaría con que la central patronal “intervenga en la logística” (LN, 4.2). El propósito, se adivina, es sortear cualquier criterio vinculado a prioridades sanitarias y poder asegurar el “retorno integral al trabajo” en las grandes corporaciones.

El segundo punto del pliego patronal, precisamente, se relaciona con el personal licenciado por razones de riesgo. Según informa el periodista, los objetivos del lobby patronal apuntan a devolver a las fábricas y oficinas a los que cuenten entre 60 y 65 años, y, alternativamente, reducir el “costo laboral” de los que se quedan en sus casas, por caso, pagando una prima de ART diferente a la de los que están en fábrica. En materia de castigo a los licenciados, Metrovías acaba de hacer punta, al establecer una discriminación salarial que llevó al sindicato del subte a resolver una huelga.

Presencialidad

Pero el programa de la UIA no se detiene ahí: a la hora de mencionar las licencias, se señala la preocupación “crucial” de los socios de la UIA: “entre los dispensados de ir a trabajar, están, por ejemplo, quienes tienen hijos que no van a clases por el Covid” (idem). Irónicamente -o no-, el columnista señala que las patronales industriales tendrán que “ir a hablar con el ministro Trotta” para “resolver” el punto, e incluso “con Baradel”.

Queda muy claro cuál es el origen de la presión feroz para el retorno a la presencialidad en las escuelas, a pesar de que Argentina no baja de los 10.000 contagios y que la llegada de la vacuna se ha convertido en una incierta quimera.

La única y verdadera razón de la campaña por el retorno inmediato a las clases presenciales es esta exigencia patronal, que necesita a la escuela, no como núcleo de aprendizaje, sino como engranaje en la rueda de la acumulación del capital. A caballo de esta presión feroz de la patronal, se acaba de subir Néstor Pitrola, que descubre la “pedagogía de la presencialidad”, luego de medio siglo de militancia, en pleno capitalismo decadente. Ha perdido de vista, además, que esta defensa de la presencialidad incluye a la enseñanza privada, que coloca al enseñante y al educando en la posición de mercancías, reproduciendo en términos sociales e ideológicos al régimen capitalista. La izquierda que se ha subido a este carro opone la presencialidad a la virtualidad, a la que emparenta con la privatización y precarización docentes. Pero entonces debería explicar porqué hoy los “reyes” de la precarización…están con la presencialidad a como dé lugar. La encrucijada del momento no es presencialidad vs. virtualidad, sino la preservación de la vida versus los contagios masivos, a cuenta del Estado y el capital.

Funes de Rioja y Pitrola descubren la ‘pedagogía de la presencialidad’, cuando debieran preocuparse por la “pedagogía de la salud”. Por un lado, como muy bien señala el sociólogo Daniel Feierstein, “con un virus de transmisión aérea es inimaginable un protocolo escolar sensato”. (Pagina 12, 4/2). Por el otro, la insalubridad de los lugares de trabajo y el hacinamiento de la educación pública, juegan el mismo rol que la precariedad laboral, o sea reducir los costos del capital. En oposición a esta tendencia a la destrucción del sujeto social, levantamos el veto de los trabajadores a todo lo que amenace su salud, en este caso el retorno a las clases.

A través de Trotta y Baradel, Funes de Rioja ya tiene a quienes tratarán de imponer la ‘pedagogía de la presencialidad’. Llamamos a la Multicolor docente y a la sección oficial de Tribuna Docente a rechazar esta pedagogía de la criminalidad, y a reforzar a la masa de trabajadores de la educación que defiende su vida, la de sus alumnos y familias.

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