Cortocircuito entre Kristalina y Cristina

Escribe Jorge Altamira

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El Financial Times se ha apresurado a difundir la versión de que la Vice-presidenta de Argentina plantea que el acuerdo con el FMI debe ser firmado después de la pandemia. El giro obedecería, según el corresponsal del diario en Buenos Aires, a que CFK entiende que se debe dar prioridad a los gastos sociales hasta que se supere este período de crisis humanitaria. De otro lado, para la líder adulta de la Cámpora, el alza de los precios internacionales de las materias primas ofrecería recursos suficientes para capear el temporal.

Si el gobierno oficializa la posición que señala el FT, la crisis en puerta puede adelantarse al miércoles de cenizas del carnaval. El planteo tiene más contradicciones que palabras. No es cierto, por de pronto, que un período pos-pandemia atenúe la crisis de salud y la necesidad, por lo tanto, de los gastos extraordinarios para hacerle frente. No se trata solamente de médicos y hospitales, sino de viviendas y empleo. La orgía de subsidios estatales en todo el mundo deja ver un futuro próximo de ajustes virtualmente inviables por su tamaño. Lo que se llama pos-pandemia y ‘nueva normalidad’, augura un escenario de catástrofe social mayor al actual. Cuando el gasto social y el desarrollo de las fuerzas de producción es más necesario que nunca, el capital se encuentra con que no tiene el dinero (en tanto capital) para el primero, ni tampoco posibilidades para el segundo. El cuestionamiento a las fuerzas productivas del capital ha alcanzado una dimensión histórica nueva, como consecuencia del cambio climático. Las fuerzas productivas, por caso, están destruyendo el pulmón del mundo, la Amazonia, mientras, según el mismo Financial Times, en otro artículo, claro, asegura que esa destrucción es de tal envergadura que ha cambiado la estructura económica de Brasil. No sólo eso: habría alterado el epicentro estratégico del país del Atlántico hacia el oeste – Mato Grosso y Amazonas.

El otro asunto es que el FMI y BlackRock no ignoran el desafío de la pandemia – lo que pretenden es abordarlo con sus métodos. Para eso propone ‘reconstruir el mercado de capitales’ – una salida privada a la crisis humanitaria. CFK tendrá que reconocer entonces que no se trata de la pandemia sino de su financiamiento. En este punto deberá chocar con Martincito Guzmán, cuya mira está puesta, como lo dijo centenares de veces, en la reconstrucción del mercado. Como el FMI. De la perspectiva del acuerdo con el Fondo depende la revalorización del peso en que se ha empeñado Guzmán, a la que describe como ‘ancla’ contra la inflación. Si el FT no miente y lo que cuenta no se lo sopló Melconian para ‘desestabilizar’ las causas populares kirchneristas, la ‘coalición’, como empezarán a recordarlo las decenas de fracciones que han escalado en el Frente de Todos, podría anotarse en el álbum de los recuerdos. Volverá Domenico Modugno – ‘dipinto de blue’.

CFK, siempre de acuerdo a la prensa naranja del FT, deja ver su preocupación por la pandemia, mientras sus ministros de Educación son escrachados por querer reabrir las escuelas sin antes vacunar a docentes y alumnos. No piensa cerrar escuelas en caso de contagios, sólo confinar al contagiado. Para financiar la pandemia con estos métodos no hace falta querellar con el FMI, que es el campeón mundial de la ‘educación segura’ sin vacunación. Lo más probable es que estemos ante una exhibición de demagogia contra el FMI, para desviar la resistencia a morir en clase de parte de maestros, alumnos y familias. La Vicepresidenta no exhibe sólo las contradicciones de su construcción política y de los intereses del capital, porque es un error político confundir contradicción con hipocresía. Entre la una y la otra hay que tragarse varios sapos.

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