Ministerio de la Mujer en la provincia de Buenos Aires: ¿avanzamos las trabajadoras?

Escribe Laura Kohn

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“Nos inscribimos en historias como la del Ministerio de Trabajo, que creó Perón, y que justamente, a partir de un enorme movimiento social, como el obrero, se pasó a la institucionalidad pública de las demandas sociales de este sector”. Con estas palabras la flamante ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz, coronaba en un reportaje en la revista La Tecla la creación de este nuevo organismo. El Ministerio creado para aplicar políticas de género y diversidad sexual se conformó con un equipo militante de ATE-CTA, La Cámpora y del movimiento por los derechos trans. Se trata de una política nacional e incluso internacional. Recordemos que en la reunión del G20 en Argentina en 2018, uno de los temas centrales fue justamente “empoderar” a la mujer, promoviendo lugares en el poder estatal, y en el “mundo del trabajo”. A los pocos días de asumir, Alberto Fernández ya asistía a la capitación en materia de genero tras la aplicación de la Ley Micaela, gesto también realizado por Mauricio Macri anteriormente como presidente. Días posteriores Axel Kicillof informaba la aplicación en toda la administración pública bonaerense de una guía de lenguaje “inclusivo”. La principal tarea será entonces medidas que cambien lo nombrado, junto el machismo arraigado en la cultura de nuestra sociedad.

Cambia, nada cambia

El gobernador pidió a la ministra proyectos austeros, ya que la provincia se encuentra “arrasada”. Se refiere a las subsecretarías creadas para aplicar el cupo laboral para las personas trans, y cursos de capacitación sobre género y diversidades en la administración pública. La atención provincial de asistencia a víctimas de violencia de genero viene vaciándose desde el gobierno de Vidal, primero con despidos en la línea 144, hasta el desmantelamiento de su equipo profesional de apoyo de abogadas y psicólogas de la secretaria de derechos humanos. Para el territorio bonaerense las casas refugios son insuficientes: existen en 40 de los 135 municipios; y solo dos son provinciales. Tampoco hay un plan de contingencia para las emergencias concretas. Con bajo presupuesto entonces, es difícil creer en la aplicación material de derechos reclamados por el movimiento femenino.

¿Avance o cooptación?

Las trabajadoras estatales fuimos perdiendo derechos originales de nuestro convenio, desde el año 1996 bajo el gobierno de Duhalde. Se redujeron las licencias por maternidad y lactancia a la mitad, y se eliminó el día femenino, a la par del crecimiento de la precarización laboral con contrataciones en negro, que impiden directamente la aplicación que por ley goza la planta permanente y temporaria del Estado. La frase de Estela Díaz, histórica delegada y dirigente de ATE, lo expresa con claridad, Perón cooptó al movimiento obrero en alza en la década del 40, ahora le toca al movimiento femenino mundial. Es de público conocimiento que hasta G. Soros coloca inversiones en organizaciones de mujeres por su “empoderamiento”. El capital ya ha sacado sus cuentas, es más barata la equidad discursiva que el salario mínimo igual a la canasta familiar, vivienda y derechos elementales para la independencia económica de la mujer trabajadora. Estamos ante medidas de corte cosmético.

Lo que queda es la integración cada vez más notoria de ambas fracciones de ATE-CTA al estado.

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