Salta: enfermeros del Hospital San Bernardo arrancan su reincorporación

Escribe Gabriela Jorge

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A finales de febrero, se dio a conocer el despido de 34 enfermeros del principal hospital de la provincia, San Bernardo, contratados en el marco de la pandemia. Prestaban servicio por COVID y también en diferentes áreas, desde la guardia, cirugía general y UTIS.

En la mañana del miércoles y tras dos semanas de concentraciones y acciones de lucha, conquistaron su reincorporación, y renovaron contratación hasta el 31 de marzo, momento en el cual se evaluarán hasta 200 trabajadores del hospital.

Covid, pandemia y autogestión

Con la pandemia y su consecuente colapso sanitario, quedó al desnudo la política criminal de la autogestión gerencial de los hospitales públicos de la provincia, que los obliga a garantizar su propio financiamiento. Impulsa así el vaciamiento sanitario, o sea el déficit de personal, la falta de insumos e infraestructura. Solo en el hospital San Bernardo, hay un déficit -previo a la pandemia- de 150 enfermeros.

La autogestión impulsa la contratación de trabajadores eventuales, con “recibos prestados” y monotributos. Son 1800 trabajadores en esta condición en toda la provincia. Es así que, a pesar que la jornada de trabajo de los enfermeros del San Bernardo llegaba a más de 140 horas mensuales, no fueron contratados como personal de planta por parte del Ministerio de Salud pública, sino como monotributistas que le “facturan” al hospital.

Durante los meses de pandemia, donde prestaron servicio en “la primera línea”, no contaron con obra social ni contrato alguno. Cuando contrajeron COVID, los mandaron a aislarse a su casa, sin atención médica e incluso sin percibir sus salarios. Es que con esta forma extrema de precarización, “si no prestás servicio, no facturás”.

La batalla de enfermería

El anuncio por parte de la gerencia y el gobierno de la reincorporación parcial hasta el 31 de marzo de los 34 enfermeros despedidos del San Bernardo busca descomprimir “un conflicto que amenazaba con escalar” (El Tribuno - 11/02/21).

Por un lado, por el crecimiento de contagios en un sistema de salud que está en peores condiciones que el año anterior. Por el otro, por la solidaridad otros enfermeros y trabajadores activistas, que comenzaron a ver en esta lucha un camino para derrotar la precariedad, la persecución laboral y los despidos arbitrarios en otros hospitales y clínicas.

Ahora, se plantea el desafío de derrotar la intentona de la gerencia y del gobierno de revisar sus contratos y los de otros 150 trabajadores del hospital el 31 de marzo ¡en plena pandemia! Plantea la lucha por el pase a planta de todos los precarizados, por el salario y la reducción de la jornada laboral, sin afectar el salario; la incorporación masiva de trabajadores de la salud bajo convenio. Deja a la orden del día, asimismo, derrotar el sistema de gerenciamiento y autogestión hospitalario, fuente del vaciamiento y colapso sanitario.

Contra la política criminal del gobierno y las patronales que impulsan el retorno a clases y la apertura completa de las actividades económicas, sin un plan de testeos ni vacunación masiva, y dan vía libre al COVID, se abre paso la lucha de salud y la docencia autoconvocada en la provincia. En ellas se juega el interés general de los trabajadores salteños y de nuestras familias.

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