Chile: la izquierda en las elecciones constituyentes

Escribe El Be

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En abril de este año se realizarán, según el calendario electoral vigente, las elecciones para la Convención Constituyente de Chile. El PTR (PTS de Argentina), el MST (Izquierda Socialista de Argentina), el Movimiento Anticapitalista (MST de Argentina) y el MIT (PSTU de Argentina) son los partidos de la izquierda chilena que han presentado candidaturas. Los primeros dos han concretado un frente electoral para las constituyentes con algunos independientes, llamado “A darlo vuelta todo. Trabajadoras y Trabajadores Revolucionarios”. Este frente presentó candidatos en 9 de los 28 distritos electorales. Entre esos 9 distritos se reparten 55 candidatos, en su mayoría del PTR. El Movimiento Anticapitalista presentó dos candidatos, uno en el distrito 10 y otro en el distrito 12, con la consigna de “candidaturas independientes, anticapitalistas, feministas y ecosocialistas”, también con el objetivo de “dar vuelta todo”. El MIT presentó una candidata en una lista de sectores independientes en el distrito 8.

En septiembre del año pasado, el PTR, el Movimiento Anticapitalista, el MST y la Revista El Porteño sacaron un comunicado común con la posición de votar por el apruebo en la primera papeleta del plebiscito por la Constituyente y anular el segundo voto, el cual debía dirimir si la Constituyente iba a ser totalmente electa por voto popular o si la mitad iba a estar integrada por diputados del parlamento actual, o sea si iba a resultar digitada. La elección por el voto popular obtuvo casi el 80%, al igual que la elección por el apruebo. Con posterioridad fue aprobada la participación de listas o candidatos independientes, en un pretendido ataque al monopolio de representación de los partidos.

Este votoblanquismo de la izquierda es instructivo. La izquierda chilena pretendía defender, con esta posición, el principio de una Asamblea soberana. Para ella, sin embargo, la soberanía no consiste en fusionar su condición deliberativa y ejecutiva, de modo que pone en acción los cambios constitucionales que decide. Privada de esta condición, lo que supone que la Constituyente gobierne, la Convención que ha sido votada es formalmente soberana como ocurre con cualquier órgano parlamentario burgués. Sus decisiones pueden ser cercenadas por el poder judicial, como ya es de práctica. En resumen, el votoblanquismo contra la elección libre de representantes constitucionales ha sido un intento mentiroso de no aparecer como cómplice político de la Convención, incluso cuando reúne las características que plantea esa izquierda. A diferencia de esta maniobra hemos denunciado que la Convención no es soberana por la razón ya apuntada – no asume el poder político ni destituye las instituciones existentes.

Frente de Izquierda

Desde el año pasado, todos los partidos llamaban a conformar un frente de izquierda para las elecciones constituyentes a través de sus páginas. El PTR, a mediados de año, propuso, como en Argentina en 2018, formar un “partido único” a toda la izquierda, aunque sin proponer agenda ni convocatoria alguna. La unidad de la izquierda no prosperó sin que ninguno de los partidos explicara el motivo del fracaso ni lo caracterizara como tal. El PTR, el único partido legalizado, había ofrecido a las demás organizaciones lugares en su lista. El MST (IS) colocó dos candidatos en la lista del PTR.

El Movimiento Anticapitalista presentó dos candidatos, en otra lista, como “candidaturas independientes”. El MIT, por su parte, presentó una candidata inscribiéndose en una lista llamada Lista del Pueblo.

La Lista del Pueblo es uno de los agrupamientos más importantes de independientes de cara a la Constituyente. El MIT, que la integra, critica su planteo de “un Estado Constitucional Ambiental, Igualitario y Participativo”, así como otros de alcance de principios. Del Pueblo sostiene también que “las fuerzas de Orden y Seguridad deben ser respetadas en el combate de las nuevas formas de delincuencia que amenazan con destruir la familia, la propiedad fiscal y privada”. Se declara “un movimiento pacifista con profunda vocación democrática” y propone “respetar el régimen democrático, los derechos humanos y el orden público propio de un régimen democrático y de un gobierno legítimo”. Otro agrupamiento independiente importante es la lista “Independientes no neutrales”, que está integrada por un importante número de candidatos residuales de la Concertación. Otra lista importante de independientes de llama Movimientos Sociales, que se define como “posneoliberal, plurinacional, democrática, ecologista y feminista”.

El sistema electoral establece la votación nominal por distrito, que se parece a una “ley de lemas”. Es que los candidatos de un distrito que pertenecen a una misma lista suman sus votos, lo que no sucede con las cientos de candidaturas independientes fuera de listas. Los pocos partidos legalizados han presentado decenas de candidatos que pertenecen a una misma lista. Así, aunque un candidato independiente obtenga la mayor cantidad de votos de su distrito, puede quedar afuera de la Constituyente debido a que la suma votos de los demás candidatos. Por este motivo, la lista del PTR también ha presentado una variedad de candidaturas por distrito; por caso, va con 8 candidatos en el distrito 10.

Campaña electoral

La campaña electoral de la izquierda chilena es dispersa. El MIT tiene como eje la libertad de los presos políticos. El Movimiento Anticapitalista la presentación de “candidatos independientes, anticapitalistas, feministas y ecosocialistas”. Existe algo así como un programa o plataforma electoral del PTR, que es un larguísimo texto de soluciones para una multiplicidad de problemas, desde la deuda externa, los derechos del pueblo mapuche, la inflación, el Servicio Nacional de Menores, estatizaciones, nacionalizaciones, etc. Sin embargo, su campaña electoral está centrada en sus figuras: mujeres, disidencias sexuales, jóvenes. La izquierda no caracteriza el proceso constituyente, ni denuncia sus límites de clase y políticos ante el electorado, porque tampoco lo caracteriza como un episodio relevante de la crisis del régimen político. La cuestión de poner fin a las AFP, mediante su expropiación sin indemnización, y el establecimiento de un sistema previsional que garantice un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar y sea bancado por las patronales; esta cuestión podría precipitar una crisis final del gobierno o una disolución policial de la Convención.

El asesinato reciente de un malabarista a manos de los pacos en Panguipulli, al sur de Chile, desató una rebelión en un distrito que hasta ahora se había mantenido al margen de la rebelión popular. La población levantó barricadas e incendió decenas de dependencias estatales, incluyendo la comisaría y la municipalidad. Estas acciones fueron acompañadas por manifestaciones en decenas de regiones del país. La conclusión que sacó el PTR, sin embargo, es que el levantamiento en Panguipulli fue una respuesta “aislada” y las movilizaciones del resto del país fueron “acciones pequeñas y más aisladas y dispersas”. Ante esto, el PTR se lamenta y pregunta “¿Y la movilización de masas cuándo?”. Este lenguaje político es una condena a las masas.

El oído pegado a las masas

Manteniendo una caracterización que ya lleva más de un año (https://politicaobrera.com/politicas/2642-la-estrategia-que-el-pts-puso-en-practica-en-chile), el PTS chileno retoma su hilo conductor: “Más clave se hace esta cuestión, en el marco que en la situación de conjunto, aun con esta crisis y descontento, lo que prima es la pasividad de las grandes mayorías trabajadoras, y la confianza o expectativas en la 'convención constitucional' y un proceso constituyente que funciona como un desvío para la movilización de la clase trabajadora, la juventud y el pueblo”.

Es la misma línea que sostenían unos pocos días antes del inicio de la insurrección del 18 de Octubre del 2019. La campaña acerca del “descontento pasivo” de las masas y del “desvío” del que están siendo víctimas, representa en realidad una auto-inculpación: el desvío electoralista del PTR y la izquierda y, como consecuencia de ello, su pasividad política, que se manifiesta en la ausencia de una agitación contra el gobierno. Como en 2018 en Argentina con Macri, la consigna fuera Piñera, por una Constituyente soberana, está fuera de radar. En lugar de esta agitación, desarrolla una orientación electoralista, una campaña de slogans y de construcción de figuras mediáticas. Esta pasividad frente al gobierno de turno es funcional al intento del gobierno de salvar su existencia por medio de una vacunación masiva, por un lado, y el aumento del precio internacional del cobre, por el otro. Como también ocurre en Argentina, la izquierda se adapta a la "nueva normalidad" que pregona el capital, cuando debería mostrar que ella desarrolla contradicciones sociales e históricas más explosivas que las que hemos conocido. Cuando un proceso constitucional de reforma pretende aplacar la rebelión popular es cuando más un socialista revolucionario debe avivar sus llamas, mediante la denuncia de sus mentiras, limitaciones y trampas.

Foto: Javiera Fuentes.

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