“Retorno a las aulas”: el gobierno porteño exige a las familias declaraciones juradas ante eventuales contagios

Escribe Flor Palombo

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El regreso presencial a las escuelas orquestado por Larreta y Acuña -avalado por el Ministerio nacional de Nicolás Trotta- establece que la asistencia de los/as estudiantes de todos los niveles educativos será de carácter obligatorio.

Sin embargo, asimismo, los funcionarios exigen al estudiante o su referente familiar una declaración jurada de que ni los niños, niñas y adolescentes ni ningún familiar cercano se encuentren cursando síntomas compatibles con el COVID 19. Además, deben declarar bajo juramento que conocen todas las pautas del protocolo acordado por las autoridades porteñas. Si se incurriera en alguna falsedad, dice el gobierno, existirán penalidades.

A sabiendas de que transitamos un regreso a las aulas en el marco de una pandemia, el gobierno porteño pretende deslindar responsabilidades por las consecuencias sobre las propias familias.

Extorsión

Además de la imposición de una fecha de inicio de ciclo lectivo a pesar de la pandemia, el gobierno obliga a las familias al retorno presencial. A fines del año pasado, cuando implementaron las burbujas y el retorno optativo, docentes y familias lo rechazamos. En los hechos, asistió apenas el 1% de la matrícula (nivel primario). Atento a esto, con el norte del regreso a las aulas como punta de lanza para una normalización económica, el gobierno porteño avanza contra las familias trabajadoras. Los únicos casos en los que el estudiantado puede no concurrir presencialmente es si los propios estudiantes cursan alguna enfermedad de riesgo o si, en todo caso, conviven con familiares que sí estén enfermos, embarazadas o mayores de 60 años. En tales casos, se debe realizar una declaración jurada de inasistencia, adjuntando el correspondiente certificado médico.

Ahora bien, hay otras tantas familias que, aun sin ninguna enfermedad de base de por medio, no están de acuerdo con las clases presenciales simplemente por no querer exponerse a sí mismas ni a sus hijos e hijas al contagio. Ante esta realidad, las conducciones escolares han informado que, llegado el caso, las familias pueden no enviar a sus niños/as o adolescentes, pero bajo condición de firmar un acta en la que se hacen cargo de “vulnerar” el derecho a la educación de los menores.

No a la vuelta en pandemia

El protocolo del gobierno de la Ciudad es absolutamente inviable. Lo que proponen es, sencillamente, la convivencia con el virus en las aulas. Arrastran al contagio a docentes, estudiantes y sus respectivas familias. A su vez, pretenden dar por hecho que los contagios provendrían de ´afuera´ de la escuela. Aseguran que, siempre y cuando se respeten los protocolos, no habrá contagios. Esto es una absoluta farsa que puede derivar en tragedia.

Docentes y familias debemos rechazar el regreso a clases presenciales en pandemia.

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