Subte: nuestra posición frente a las paritarias

Escriben Matías Cisneros y Emiliano López

Tiempo de lectura: 3 minutos

El 2021 inició con una inflación del 4 % en el mes de enero, idéntico porcentaje que en diciembre. Si este ritmo se sostuviera, la inflación anual rondaría el 50%, como estiman en forma generalizada los analistas. La realidad y las proyecciones difieren bastante del 29% de inflación presupuestado por el gobierno para este año, número “alrededor” del cual pretenden cerrar las paritarias según lo planteado por el gobierno nacional en la reunión con los sindicatos, de la que participaron tanto la UTA como la directiva de la AGTSyP. En este contexto, los trabajadores del subte debemos decidir aún sobre el cierre de nuestra paritaria 2020 y el inicio del año corriente.

El año pasado la política salarial de la empresa se impuso. Con el impulso de la directiva, en el cuerpo de delegados se fueron aprobando “sumas por única vez” que postergaban la discusión, acuerdos a la baja que resignaban porcentaje ante la inflación y retroactivos que nunca fueron abonados. De no ser por una cláusula de “revisión” en marzo, el acuerdo no hubiese sido aprobado por los compañeros. El contraste con la huelga de Aceiteros y Recibidores de Granos, le arrancó lágrimas al viejo activismo. La conquista del salario mínimo igual a la canasta familiar, que hoy ronda los $100.000, supo ser un punto programático clave de la gran paritaria 2005.

A pesar de haberse considerado un servicio “esencial” en pandemia, en todas las instancias de negociación de esta paritaria, el salario de los trabajadores del subte quedó rezagado frente a la inflación. Las sumas no remunerativas esquilaron el básico, afectando otros ítems. Roggio se apropió de nuestros aportes jubilatorios, y terminó abonando en gran medida los “aumentos” con ese “ahorro”. El impuesto a las ganancias y la desactualización de los básicos deterioraron el aguinaldo de fin de año. Y se instauró una diferenciación salarial entre los trabajadores según rango de salud con el ítem “ayuda traslado”, que funciona como una suerte de presentismo diario (y castigo a los compañeros licenciados, quienes no lo perciben), a lo que se debe sumar el carácter “no remunerativo” del salario, establecido por decreto, para los compañeros con licencia por grupo de riesgo.

Entre tanto, el grupo Roggio en medio de la pandemia, conquistó una nueva concesión del subte por 12 años, extensible a 15. Con subsidios por kilómetro recorrido, es decir por productividad, y aumento del 63% del boleto. Mientras retrasó, junto al Gobierno de la Ciudad, todo el año las medidas necesarias para retirar el asbesto de las formaciones. La empresa obtuvo una fuerte transferencia de recursos económicos y políticos a su favor.

La cantidad de delegados y asambleas que rechazaron el último acuerdo paritario de diciembre fue en aumento respecto de los plenarios y asambleas anteriores. El rechazo es mayoría en las líneas B y C, mientras se abre paso en el resto.

La directiva, subordinada a la política de ajuste del gobierno nacional, está orientada a desactivar las acciones de lucha, o en su defecto aislarlas. Al tiempo que encubre las políticas de ajuste de nación y magnifica los aumentos a la baja. En ese sentido la directiva pegó un salto de calidad tras el último paro general de tres horas, el primero después de mucho tiempo, levantando el conflicto contra la convocatoria forzosa a los compañeros adultos mayores, con la firma inconsulta de un acuerdo -por el cual se ofrece al compañero “la opción” de retornar- que jamás pasó por el cuerpo de delegados, y mucho menos por las asambleas de base. En muchos casos la vía judicial pasó de ser rueda de auxilio en la lucha gremial, a prácticamente suplantarla, como con el robo a nuestras cajas jubilatorias o el caso del asbesto.

En este cuadro proponemos un programa y un método. La AGTSyP debe tomar la iniciativa y no regalarle la negociación a la UTA que tiene una representación minoritaria en el subte. Planteamos un 20% en la revisión de la paritaria 2020 (que ya venció) sobre el básico y con retroactivo que incluya el aguinaldo de diciembre, de modo de recuperar el salario que quedó un 18% debajo de la inflación.

Luego, de cara a la discusión paritaria 2021, que debe iniciarse ahora, llamamos a rechazar la línea gubernamental a la que fueron a rendir pleitesías las directivas de AGTSyP y la UTA, de paritarias de ajuste “en consonancia” con la mentirosa inflación presupuestada (29%).

Proponemos luchar por un aumento del 50% para el 2021, sobre el básico, con cláusula gatillo y revisión por inflación y por un salario mínimo que cubra la canasta familiar ($100.000). Defendiendo este reclamo con el método de la asamblea, por líneas y por sector, paritarios electos, plenario de delegados con mandato, e impulsando una asamblea general del subte en defensa del salario, la salud obrera y todas nuestras reivindicaciones.

Suscribite a Política Obrera