La vuelta a clases en Chubut y la burocracia sindical: un balance provisorio

Escribe Iván Marín

De espalda a los trabajadores hubo acuerdo entre sindicatos y Gobierno. El ministro Trotta volvió a escapar de los manifestantes.

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Una encuesta online fue el artilugio al que tuvo que recurrir la conducción Celeste de la ATECh para disimular un pacto turbio con el gobierno provincial y nacional de cara al inicio del ciclo lectivo. A contramano de los estatutos y de los más elementales métodos democráticos, bajó línea para que la decisión no la tomen las bases en asambleas. Si bien no difundieron los números públicamente, habrían participado 3053 docentes, de los cuales aproximadamente 1800 (60%) votaron a favor. La ATECh tiene 7 mil afiliados y en total son alrededor de 15 mil los docentes en toda la provincia. Es decir, que tan solo el 12% (1800) fueron los que decidieron la vuelta a clases con un protocolo inconsulto e inaplicable y con una deuda salarial de un mes a los rangos 3 y 4. El ministro Nicolás Trotta se presentó en sigilo a rubricar el acuerdo en una Casa de Gobierno vallada en todos sus ingresos y, al igual que días atrás, se retiró del lugar huyendo de los docentes autoconvocados.

La vuelta a clases en pandemia en todo el territorio nacional es un objetivo estratégico que se propuso el gobierno de Alberto Fernández, por ello no escatimaron esfuerzos en reuniones con la cúpula de CTERA, sindicatos del Chubut y el gobierno de Mariano Arcioni. "Toda la Argentina puso la mirada en la provincia y es un mensaje para todo el país que el diálogo en las diferencias puede ayudarnos a encontrar un espacio común", manifestó ayer Trotta en rueda de prensa, dejando en claro que para ellos el pacto fue una victoria.

El acuerdo indica que el gobierno se pondrá al día con el aguinaldo con todos los estatales. Pero a nivel salarial solo involucra a trabajadores de la educación (docentes y no docentes): a los rangos 1 y 2 no se le debería nada, y a los 3 y 4 (la mayoría) se le adeudaría un mes y no dos como ocurre hasta el momento. Es decir, no solo es discriminatorio al interior del sector sino al resto de los estatales en general. Además de la conducción de la ATECh, también agregaron su firma las de Sitraed, AMET; UDA; SADOP; ATE; UPCN, y Soyeap. Según trascendió, el Gobierno nacional girará 2500 millones de pesos para cumplir con lo pactado, lo equivalente a una masa salarial de toda la dependencia estatal.

Las masas estatales chubutenses se encuentran movilizadas desde 2018 en defensa de sus salarios y contra las políticas de ajuste en general, que atraviesan tanto al gobierno de Mauricio Macri como al de Alberto Fernández. Ese telón de fondo es el que explican las recurrentes maniobras de las burocracias sindicales para llevar adelante acuerdos que deben revestirse de “democráticos” pero que desnudan su impotencia para convencer al conjunto de las bases: 1800 personas decidieron por 15 mil, desde sus casas, sin ningún tipo de deliberación con sus compañeros. A eso hay que agregarse que tres de las seis regionales rechazaron el acuerdo: Sur, Suroeste y Noroeste. En esas seccionales sí se llevaron adelante asambleas escolares y regionales. En las conducidas por la lista Celeste (Este, Noreste y Oeste) solo de redujo a la encuesta online.

Santiago Goodman, secretario General de la ATECh, Tomás Montenegro, titular de la CTA de los Trabajadores, y sus laderos, aprovecharon el desgaste del activismo tras más de 3 años de lucha y la tendencia a la pasividad que implicó la cuarentena. Sin embargo, lo acotado del triunfo de la burocracia sindical muestra todos sus límites al resaltarse que solo un 12% del total de los docentes, y un 25% de los afiliados, los apoyó. Recordemos que el año pasado se debieron llevar adelante las elecciones del sindicato, que fueron suspendidas por la cuarentena. Pero más en general este ínfimo apoyo tendrá su costo político en el corto plazo cuando comiencen a aparecer los primeros contagiados en el ámbito escolar y se haga sentir que el acuerdo salarial está muy lejos de hacer frente a la inflación. Desde 2019 que no se registran paritarias estatales.

Mientras todo esto ocurría, ayer en Las Plumas, un pueblo de la meseta chubutense, docentes, no docentes, trabajadores de la salud y estatales en general, se concentraron en asamblea y movilizaron en rechazo al acuerdo. Una señala de que aun en lugares alejados de los más importantes centros urbanos aun hay muchas reservas de lucha.

Lo que viene

Más allá de todo, la vuelta a clases no está garantizada. Si bien el Gobierno anunció que el 90% de las escuelas están en condiciones de prestar sus servicios con normalidad, lo cierto es que la cifra está infladísima. Y a ello se agrega que un no se sabe la decisión que tomarán los trabajadores de los rangos 3 y 4. Durante esta mañana, la regional Trelew-Rawson de la CTA Autónoma decretó un paro por tiempo indeterminado para cubrir a los trabajadores escolares que no acuerden con lo firmado ayer.

Así y todo, objetivamente la vuelta a los lugares de trabajo será un ámbito de resocialización del activismo y de los trabajadores en general luego de un año de cuarentena. La tarea inmediata es la deliberación de estos sectores para reorganizar a las bases de cara a los tiempos difíciles que se viven. Las reuniones y asambleas escolares, como así también en otros ámbitos estatales, deben dar lugar a mandatos democráticos y asambleas generales e intersectoriales. La experiencia de coordinación y lucha vivida por los trabajadores en estos últimos años avizoran buenas perspectivas para derrotar a los gobiernos patronales y sus burocracias sindicales. Para ello se trata de dotarse de un programa y orientación con independencia política de estos sectores.

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