Subte: “La muerte de mi padre sería la primera confirmada por asbesto”

Escriben Ramón Acuña y Pablo Viñas

Entrevista a Jésica Palmisiciano, hija de un trabajador fallecido por cáncer de pulmón.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Entrevistamos a Jesica Palmisciano, quien en 2010 ingresó a trabajar como auxiliar en el sector estaciones de la Línea H donde fue electa delegada de AGTSyP por sus compañeros, actualmente se desempeña en tráfico de esa misma Línea. Jesica viene de una familia vinculada al subte desde sus inicios, allí trabajaron su abuelo y su padre Juan Carlos Palmisciano, fallecido el pasado 30 de enero por un cáncer de pulmón que sería consecuencia del asbesto.

Hola, Jésica, primero que nada queremos darte nuestro pésame y solidaridad, a vos y a tu familia por el fallecimiento de tu padre. Contanos un poco de su historia laboral en el subte.

Mi papa ingresó el 25 de septiembre de 1973 a la Línea A, donde trabajó toda la vida. La jornada de trabajo era de 7 horas, tras trabajar por periodos cortos primero como peón y luego como guarda, pasó a motorman (conductor) y luego a maniobrista, tareas en las que estuvo décadas hasta pasar a supervisor en el 94. En esa época en el subte se ganaba muy poco, era más estar ahí por la obra social que otra cosa. Yo era chica, vivíamos en la que aun hoy es la casa de mis padres en Villa Insuperable (La Matanza), mi vieja trabajaba de limpieza en casas de familia. Mi viejo estuvo haciendo más de 10 años extras, trabajando 12 horas seis días a la semana. Con su trabajo en el subte mi papa nos mandó a la escuela e hicieron la casa, cuando se jubiló le costó mucho dejar ese ámbito de pertenencia en el que dejo 30 años de su vida. Somos una familia de trabajadores del subte, ya mi abuelo trabajaba en los tranvías, y cuando los sacan, él es incorporado al subte donde luego también ingresó mi padre.

Como la presencia y las afecciones derivadas del cancerígeno asbesto se han hecho más visibles en los talleres, ¿tu padre trabajó en algún momento en los talleres del subte?

No, mi papá no trabajó nunca en los talleres, y es falso que la contaminación y los casos de cáncer en el subte se limiten a ese sector. Desde chica siempre me toco escuchar en mi casa que mi papá hablaba de que algún compañero había contraído cáncer o incluso que había muerto por cáncer, era un tema recurrente y ellos no trabajaban en taller, se hablaba de que se enfermaban por lo que se respiraba allí abajo y que luego de jubilarse generalmente no durabas más de dos años.

¿Cómo se enteraron de la afección de tu papá?

Luego de una caída el empieza con dolores de espalda que persisten en el tiempo, por lo que empezó a ir y venir a las guardias. Al principio le hacían placas y le decían que era un dolor muscular. Tras mucho trajinar, finalmente, le hacen una tomografía, y ahí nos enteramos de que tenía un tumor cancerígeno en el pulmón. Luego fue otra lucha en el PAMI, recorriendo clínicas y profesionales hasta lograr que le mandaran a hacer una PET (estudio de diagnóstico de imagen) donde ya a esa altura se descubre que tenía metástasis y el cáncer extendido a los huesos. Metrovías y el gobierno tienen la responsabilidad de alertar a los trabajadores y garantizar una atención que podría ahorrar todo este suplicio a las familias y posibilitar que se inicien a tiempo los tratamientos.

¿Cuándo empezaron a sospechar que la afección de tu padre podía estar vinculada al asbesto?

Desde el primer momento. Por empezar, le diagnostican cáncer de pulmón y yo me preguntaba “¿¡Como puede ser si mi viejo nunca fumó!?” Yo ya estaba alertada por lo que había escuchado desde niña en mi casa sobre sus compañeros, y a esa altura ya se hablaba de la contaminación con asbesto en el subte. Además, cuando hace muchos años mi papa se atendió en la clínica Duyputren, un neumonólogo nos dijo que tenía neumoconiosis (afección pulmonar producida por asbesto).

¿Pudieron verificarlo con especialistas médicos? ¿Se pudo vincular a las denuncias formuladas por los trabajadores y el sindicato del subte (AGTSyP)?

Si, una vez que empezó el tratamiento oncológico y paliativo, informé a la AGTSyP sobre la situación. A esa altura los trabajadores de Rancagua ya habían comenzado la retención de tareas por presencia de asbesto, y el sindicato había presentado un recurso de amparo por la desasbestización del subte contra el SBASE y Metrovías, que finalmente tuvo una resolución cautelar que nos da la razón a los trabajadores.

Del sindicato me derivaron con la Dra. Capone que es especialista en neumopatías ocupacionales del Instituto de Tisioneumonologia “Dr. Raúl Vaccarezza", dependiente de la UBA, y una especialista de renombre internacional en la materia. Le lleve las tomografías y recuerdo que ella se impactó por lo claro que se veía en las imágenes las calcificaciones, y en general que se trataba de un cáncer relacionado al asbesto. Incluso me acuerdo que la doctora, a quien agradezco, tuvo la deferencia de hasta pedirme disculpas por cierta admiración o sorpresa científica que le había producido ver las imágenes por ser un caso tan claro, que podría usarse de ejemplo como un caso típico de cáncer producido por asbesto, para decirlo de algún modo.

A partir de allí se empezó a hablar para que fuera incorporado al RAR (registro de agentes de riesgos de las ART), e incluso hablamos con el sindicato la idea de que mi padre se incorporara al amparo colectivo como representante de los jubilados. Esto fue en febrero del año pasado, luego con la pandemia se paró un poco todo y retomamos en noviembre, pero la enfermedad se llevó la vida de mi papá que nunca llego a tener la confirmación por escrito de las causas de su cáncer, ni el reconocimiento de la ART por lo que nosotros sabemos. Pero todo indica que mi padre sería la primera muerte confirmada por asbesto en el subte, al menos en Argentina, porque en otros países lamentablemente ya hay otros casos confirmados.

Frente a esta situación, tu familia, ¿cómo piensa seguir?

En primer lugar estamos esperando un informe médico escrito de especialistas del sindicato que está en elaboración, necesitamos tener por escrito todo lo que se nos comunicó de palabra. Luego exigimos respuestas de Metrovías y el SBASE (GCBA), desde el 2001 existe una resolución que prohíbe el uso de asbesto, y Metrovías siguió comprando formaciones con este contaminante. Pero desde muchísimo antes existen decretos y resoluciones ministeriales que hablan o regulan el peligro del asbesto. Acá nadie se puede hacer el sorprendido y deben dar respuestas a los trabajadores y familias que pueden haber contaminado (la fibra de asbesto puede ser transportada en la ropa).

La jueza Liberatore les ordenó al Gobierno y la empresa -en el marco del amparo de la AGTSyP- que deben entregar una lista de los empleados y ex empleados de todas las líneas de subte que hayan tomado contacto con esas piezas en los últimos 40 años con una “hoja de ruta laboral” de los sectores y tareas desarrolladas. Es necesario un paso más, los trabajadores y jubilados de todos los sectores debieran ser informados del peligro al que estuvieron expuestos y debieran contar con un rápido acceso a estudios e informes. La familia y los trabajadores tenemos derecho a saber la verdad sobre mi padre y sobre el estado de salud de todos. Por último estamos evaluando la posibilidad de solicitar una autopsia e iniciar las acciones legales que correspondan.

¿Querés agregar algo?

Si, que queremos que se sepa la verdad sobre la muerte de mi papá, que se proteja la salud de todos los trabajadores y jubilados, y que se desasbestice todo el subte. Yo lo vi sufrir mucho a mi viejo, no quiero que eso le vuelva a pasar a ningún otro compañero. Se nos tienen que hacer análisis a todos para que si hay más afectados se puedan tratar a tiempo, y el gobierno y Metrovías tienen que hacer todas las obras necesarias y renovar las flotas contaminadas en todas las líneas y el premetro. Para que en el futuro los hijos de los trabajadores del subte no tengan que escuchar que sus padres, madres o los compañeros de estos contraen cáncer.

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