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Escribe Partido Obrero - Tendencia

Tapa de Política Obrera N° 5

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Alberto Fernández tiene un conmovedor sentido de la oportunidad.

Lo demuestra su viaje a Israel y su reunión con Benjamín Netanyahu, quien ha sido declarado reo de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional (y corrupto impenitente por la Justicia de su país).

La peregrinación de AF tuvo lugar luego de que Netanyahu y su desafiante electoral, Benny Gantz, ex jefe del ejército sionista, coincidieran en anunciar la anexión a Israel del valle del Jordán, lo que pone fin a cualquier posibilidad de acuerdo acerca de un estado palestino.

El copiloto de CFK se llegó a Jerusalem en las vísperas de la publicación del “plan de paz” que prometió Donald Trump, el mismo día que anunció el reconocimiento de la ciudad como capital del estado sionista.

El ‘plan de paz’ en cuestión, pone fin a la expectativa de la coexistencia de “dos estados” en el territorio de Palestina.

Alberto Fernández dejó fuera de combate nada menos que a Bolsonaro.

El fascista de Brasil había decidido inaugurar su gobierno con una visita como la de AF, para hacer pública su incorporación a la alianza Trump-Netanyahu, y convertirse en su punta de lanza en América Latina.

Alberto Fernández lo sacó el ‘ring’ en dos ‘rounds’.

No fue la santidad de Jerusalem lo que determinó la peregrinación de AF, ni tampoco el homenaje al holocausto judío, en el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz, por parte del ejército rojo.

Lo motivó el afán desesperado por arribar a un acuerdo con los acreedores de la deuda de Argentina – en especial el FMI, cuyo accionista principal es Estados Unidos.

Salir a sostener a Netahyahu y la anexión del valle del Jordán, es miel en los oídos de ese accionista.

Bíblicamente hablando, fue a vender a Argentina por un plato de lentejas, lo cual no quiere decir que le va a ir bien, como tampoco le fue al primer protagonista de estos canjes.

El acuerdo con los fondos internacionales y el FMI, bíblicamente de nuevo, supone el sacrificio de un cordero – en este caso las jubilaciones y las paritarias.

Si “A Alberto le va bien”, habrá logrado el refuerzo de un frente internacional contra los trabajadores de Argentina.

Trump, sin embargo, no se va a dejar llevar por ‘un gesto’: derrotado políticamente por el desplazamiento de Macri, exige que AF ‘acompañe’ el fortalecimiento del golpe en Bolivia y la operación Guaidó en Venezuela.

El imperialismo no trata bien a los mendigos ni a suplicantes.

Es necesario que todos los trabajadores saquemos conclusiones políticas de esto que es más que un episodio, y que en primer lugar nos preparemos en forma activa para defender la indexación mensual de jubilaciones y salarios; la recomposición del poder adquisitivo perdido; un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar; el 82% móvil y el control de Anses y Pami por representantes electos de activos y jubilados.

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