Médica del hospital Fernández muere por covid

Escribe Maxi S. Cortés

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El pasado 20 de febrero falleció por covid María Rosa Fullone de 56 años, trabajadora médica del hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires.

Días antes había fallecido Carlos Sereday de 65 años, jefe de cirugía plástica en el hospital del Quemado, también de coronavirus. A principios de febrero falleció el enfermero del hospital Moyano Mario Flores, luego de dos semanas de internación en el hospital Muñiz.

María Rosa no había sido vacunada aún. La inmunización del personal de salud de la Ciudad se realiza a cuentagotas al punto que, pocos días después del fallecimiento de la compañera, fue suspendida la tanda que debía vacunarse el 5 de marzo por falta del insumo, lo que no ha impedido que Larreta y Quirós entregaran lotes a las privadas para que dispongan discrecionalmente de ellos.

La conducción de médicos municipales del Fernández, alineada con la lista 10 de la burocracia opositora dirigida por Rojo, realizó un “acto-homenaje” que duró un suspiro. El propósito de tal brevedad fue no levantar polvareda, no se trató solamente de una nueva muestra de la insensibilidad que caracteriza a los burócratas: la 10 le cubre la espalda a Larreta y compañía.

Vacunación en crisis

El denominador común de estas pérdidas es la demora del plan de vacunación en la Ciudad y en el país, como resultado de la falta de dosis. En la ciudad, solo el 40% del personal de salud ha sido vacunado, según los informes oficiales. Por otra parte, la distribución de la vacuna es discrecional en muchos de los hospitales porteños, denuncian los trabajadores de los hospitales Moyano y Álvarez en sus asambleas y protestas. No obstante, a Larreta no le tiembla el pulso para abrir las aulas y mandar al contagio a miles de docentes sin vacunar o entregarles vacunas a las prepagas. El escándalo por la vacunación VIP del gobierno que llevó a la renuncia a Ginés García y puso en la mira al director del hospital Posadas, hacen más lacerantes estas pérdidas. Son todos responsables.

Sin vacunas y sin salario no hay salud

La lucha obrera crece en el país a pesar de los esfuerzos de las burocracias por contener la bronca de las bases. Su temor al "desborde" de los trabajadores se refleja en la suspensión por decreto de los procesos electorales en los sindicatos en acuerdo con el gobierno nacional.

Lo mismo pasa con el salario: la burocracia médica aceptó migajas -al igual que Sutecba y ATE- condenando a los trabajadores a la pobreza. La inquietud recorre los servicios de todos los hospitales. Reclamemos la reapertura de la paritaria y la inmunización. Ni un médico o enfermera menos. Impulsemos la participación de todos y todas el 8M y en la caravana de protesta convocada por la Federación de Profesionales del próximo 11 de marzo.

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