Aportes para la elaboración política

Escribe Julio G.

Tiempo de lectura: 3 minutos

El compañero Hermida expuso una caracterización sobre el proceso de vacunación en el gremio docente de la provincia de Buenos Aires que no se condice con el proceso real. En el artículo publicado en Política Obrera (4/3) se afirma que asistimos a un proceso de “vacunación masiva de docentes” y que “la docencia bonaerense, en estos momentos, está concurriendo masivamente a los centros de vacunación” (ver políticaobrera.com, “Vacunación masiva de docentes en la provincia de Buenos Aires: el giro de Kicillof”).

Días después, el compañero Biondo, docente de Bahía Blanca, pone en la picota la caracterización ofrecida por el compañero Hermida. Uno de los ejes de su crítica es rechazar que asistamos a un proceso de vacunación masiva porque “sólo el 3,6% de los docentes de la provincia de Buenos Aires están siendo vacunados con la primera dosis” (ver políticaobrera.com, 7/3). Con este simple señalamiento se derrumba la tesis de la “vacunación masiva”. Por otro lado, Molinari y Belinco, en varios artículos publicados en Política Obrera, ponen sobre el tapete nuestro rechazo a reclamar privilegios en la vacunación por el hecho de ser docentes. De aquí se sigue que, de ningún modo, promovemos el corporativismo gremial.

Algunos datos para confirmar que no existe “vacunación masiva”

De acuerdo al gobierno de la Provincia de Buenos Aires hasta el 07/03/21 fueron vacunados, sobre una población total de 12 millones de personas (mayores de 18 años), 551.846 bonaerenses con la primera dosis y 133.904 recibieron las dos dosis. Si consideramos a aquellos que finalizaron su proceso de inoculación (dosis 1 y 2), solo está vacunada el 1,1% de la población mayor de 18 años. En cambio, si consideramos el total de personas vacunadas con la primera dosis (551.848) estaríamos arañando el 4,6% de la población a vacunar.

Los datos puestos a debate en el párrafo anterior no habilitan, de ningún modo, a caracterizar la aceleración del proceso de vacunación en el gremio docente como “vacunación masiva”. Si observamos las curvas de vacunación del portal-coronavirus.gba.gob.ar notaremos que la misma es muy irregular y que sólo a partir de febrero se distingue un proceso de aceleración en la vacunación cuyo promedio no excede los 10 mil vacunados diarios. En el artículo de marras se sostiene que “En cada centro de vacunación, por jornada, son inoculados entre 400 y 500 docentes” ¿De dónde se extraen esos datos? Si fuese cierto que cada vacunatorio de Ioma, que funciona en las seccionales Suteba, vacuna a 500 docentes por día, se estaría vacunando a una población 5 veces mayor a la que dice haber vacunado el propio gobierno de la provincia de Buenos Aires.

Según Telam.com.ar del 02/03/21, 45 mil docentes recibieron la primera dosis de un padrón total de 300 mil inscriptos. Es decir, que solo 15% del total de inscriptos fue vacunado con la primera dosis. Si consideramos que el plantel total de trabajadores de la educación es de 500 mil personas, tendremos sólo el 10% de vacunados con la primera dosis y no hay certezas de cuando aplicarán la segunda dosis.

Redistribución de vacunas

Del 30% de vacunas que le tocó a la provincia de Buenos Aires, Kicillof decidió privilegiar la vacunación a docentes en detrimento de otros segmentos etarios y categorías laborales con el objetivo de doblegar la voluntad de los docentes de no volver al aula sin estar todos vacunados. Destaquemos que estamos hablando de una re-distribución de un stock existente y no del aumento del stock de vacunas. Esto, y no la “vacunación masiva”, es lo que explica la aceleración en la vacunación a los docentes bonaerenses. La vacuna que tiene un docente es la vacuna que no tienen, por ejemplo, los adultos mayores o un trabajador de comercio.

No caben dudas que la aceleración del ritmo de vacunación es la consecuencia de las luchas que hemos emprendido contra la presencialidad pero una cosa es hablar de aceleración y otra cosa de “vacunación masiva”.

Aprovisionamiento incierto y guerra comercial

Es enorme la brecha entre la cantidad de vacunados con la dosis 1 y la dosis 2. De acuerdo a la marca de la vacuna, la segunda dosis debe ser aplicada en un lapso de tiempo promedio de 4 semanas para que la inoculación sea eficiente. Tanto el aprovisionamiento en tiempo y forma de la segunda dosis como de la primera es incierta porque asistimos a una fuerte guerra comercial entre los diferentes Estados por el acaparamiento de una producción de vacunas escasa. La demanda supera con creces la oferta, lo cual encarece la vacuna e intensifica la lucha entre los consumidores (Estados). Este elemento es fundamental para evaluar la marcha del proceso de inoculación de la población argentina. Sin considerar este factor político-comercial internacional todo debate sobre la marcha de la vacunación está construido sobre un castillo de naipes.

Fuentes: IGN; INDEC. Las estimaciones del total de población a vacunar en Buenos Aires es una elaboración propia en base a proyecciones etarias y crecimiento demográfico del INDEC y el IGN.

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