Asambleas discuten un plan de lucha para frenar desalojos y aumentos de alquileres

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

El ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, anunció la decisión del gobierno nacional de no prorrogar el congelamiento de los alquileres ni la suspensión de los desalojos. Los desalojos se venían multiplicando a pesar de que está vigente hasta el 31 de marzo un decreto presidencial (DNU 320) que los prohibía, como también los aumentos de los alquileres de más de 9 millones de inquilinos. El martes 4, Ferraresi anunció que no extenderán el DNU.

Ayer, miércoles 10, miles de personas se movilizaron, con diferentes organizaciones sociales y movimientos de lucha por la vivienda, desde el Obelisco hasta el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat. Ya lo habían hecho el 25 de enero, antes de la última prórroga del DNU. En esta oportunidad, la delegación que ingresó al ministerio vio rechazados sus reclamos, incluso un subsidio habitacional a las mujeres en situación de violencia, a dos días del 8M.

Ante el rechazo, las organizaciones nucleadas bajo el espacio #ProhibidoDesalojar se llamaron a un estado de asamblea y deliberación permanente y convocaron a una nueva asamblea para este fin de semana.

Ataque a los trabajadores

Al aumento de los alquileres se suma el pago de la deuda con intereses, más los nuevos contratos que tienen un piso del 63% (que duplican la inflación) según el portal Zonaprop. Sólo en la Ciudad, indican relevamientos, el 56% de los inquilinos no puede pagar, aunque muchos de ellos tengan trabajo, y la mayoría son mujeres cabezas de hogar. Para el CELS, “Hoy existen más de dos millones de hogares en una situación económica muy comprometida y con riesgo de perder su vivienda durante 2021” (4/3). En Capital, “medio millón de personas tiene problemas habitacionales”.

En CABA, se duplicó el porcentaje de inquilinos en los últimos 20 años – de 20% en 2001 a 40% en 2020. Uno de cada tres departamentos está desocupado, mientras la población de las villas se triplicó. Para comprar un departamento de 2 ambientes en capital, un trabajador tiene que ahorrar de manera completa un salario de 50mil pesos durante 50 años.

Incluso las cámaras inmobiliarias temen un default general de los contratos de alquiler. Por eso proponen una “tarjeta Alquilar”, un “IFE” para los inquilinos.

Endeudamiento, desalojos y hacinamiento

Según el CELS, “miles de hogares vieron muy reducidos sus ingresos. Hoy, están endeudados, empobrecidos y con perspectivas de empeorar su situación habitacional. “el 65% de los hogares inquilinos del AMBA redujo sus ingresos y el 80% tuvo que endeudarse para pagar gastos cotidianos” (ídem).

Desde Cambiemos se propuso derogar la Ley de Alquileres y facilitar los “desalojos exprés”, anunciaron sus diputados en el Congreso y la Legislatura. Según La Nación “Los abogados confiesan que la prórroga del decreto incentivó a que los propietarios avanzaran con demandas anticipadas de desalojo” (10/3). Los operativos estatales de desalojo en CABA en estas últimas semanas, dejó un saldo de decenas de familias en la calle.

Desde Prohibido Desalojar se dijo que “La presión del capital inmobiliario y especulativo se hace sentir de la mano de un conjunto de negocios pergeñados en la mismísima Legislatura Porteña. ¿El mecanismo? Leyes de “rezonificación urbana” que provocan el aumento artificial del precio de la tierra y ninguna mejora para los trabajadores que vivimos en ella. A esto se suma la falsa “urbanización” de las villas, y la entrega a precio vil de terrenos públicos para negocios privados (Costa Salguero, Puerto Madero II, el “corredor costeño”, venta de terrenos ferroviarios)”.

Este fin de semana se votará un plan de lucha con los siguientes reclamos: Suspensión efectiva de todos los desalojos, condonación de las deudas, topes a los alquileres, tierras públicas para la construcción de viviendas bajo el control de los trabajadores y no para negocios inmobiliarios, triplicación de los subsidios habitacionales y para las mujeres en situación de violencia.

Suscribite a Política Obrera