Ciudad de Buenos Aires: aumentan la pobreza y la indigencia

Escribe Ana Belinco

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Los datos suministrados por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre costo de vida, líneas de pobreza y canastas de consumo correspondientes a febrero de 2021 son alarmantes.

El 35,6% de la población porteña es pobre o está cerca de la pobreza, un incremento de 2,4% en tan solo un año. Representa un universo de 1.097.000 personas. Dentro de este porcentaje, además, el índice que más se elevó fue el de indigencia, comprendiendo a un total de 312.000 personas, el 10,1% del total de los porteños.

Por otra parte, el sector de ingresos medios tuvo una caída pronunciada: se contrajo del 54% al 45,9% en un año, de la mano del desempleo y la caída del salario y las jubilaciones. El Informe oficial indica que “este período, signado por la fuerte caída en la ocupación y la reducción del ingreso real, resulta en un empeoramiento en la situación social de la población de la Ciudad”. Los datos arrojan que el desempleo ya alcanza oficialmente a 167 mil personas -el 10,1% de la población activa- y la tasa de subocupación trepó al 12,5%. Estas cifras probablemente sean mucho mayores, si se contabilizan a las personas que dejaron de buscar trabajo. Entre los porteños que conservaron su trabajo, los ingresos reales promedio disminuyeron casi el 30,6%. Quienes no perciben ingreso alguno ya suman 36.000 personas en la “ostentosa” Ciudad de Buenos Aires.

En el primer bimestre de 2021, la canasta de alimentos básicos -que fija la línea de indigencia de una familia tipo- en la Ciudad de Buenos Aires acumula el 11,7% de aumento (5,4% en enero y 6% en febrero). Una familia porteña tipo (matrimonio y dos hijos menores) es considerada indigente si tiene ingresos inferiores a los $ 30.521 (aproximadamente 30% más que en febrero 2020) y es considerada pobre si los ingresos familiares suman menos de $ 56.723, es decir casi el triple del actual salario mínimo oficial.

Asimismo hay que señalar que, en el cálculo de la canasta básica total o “de pobreza” porteña, se incluyen alimentos y otros rubros como los servicios del hogar, pero no se tiene en cuenta el alquiler de vivienda, que generalmente consume entre el 30 y el 50% de los ingresos totales. Según el organismo de estadística porteño, la canasta básica para una familia que alquila una vivienda modesta en la zona sur de la Capital superaría los $ 80.000 mientras que para superar los niveles de vulnerabilidad y quedar comprendido dentro de la categoría de “clase media”, los ingresos de una familia tipo deberían haber superado, en febrero, los $86.714,13, monto que si contemplara un alquiler modesto y sin expensas, superaría los $105.000, cinco veces el actual “salario mínimo”.

Este cuadro de pauperización social deja expuesto que la gestión capitalista de la pandemia contrasta el rescate multimillonario al capital con una pauperización enorme de los trabajadores. Las ayudas sociales directas, como el IFE, tuvieron un alcance altamente limitado. Los compromisos que está dispuesto a asumir el gobierno -en principio, después de las elecciones- para vertebrar un acuerdo con el FMI, no va a hacer más que arrojar leña a una situación explosiva. Mientras la burocracia sindical se alinea a paritarias a la baja y la clase capitalista empuja a una “nueva normalidad” por medio de un aperturismo criminal con una tasa de vacunación ínfima, la lucha por la defensa de las condiciones de vida, por la recomposición del salario y las jubilaciones y por el acceso a la vivienda, se torna de vida o muerte.

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