La huelga más larga de la historia del fútbol argentino

Escribe Juan Ferro

Sólo para hinchas (nota 18).

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En el mes de abril de 1948, con Juan Domingo Perón como presidente de la nación, los jugadores declararon una huelga de enorme relevancia para el futuro del fútbol argentino. La misma tenia reivindicaciones fundamentales, una de las principales era la libre contratación de jugadores. Desde el comienzo del profesionalismo en 1931, los jugadores no estaban libres de buscar un nuevo equipo al final de sus contratos y el pase solía quedarse en manos de los clubes. Esto significaba que, para cambiar de equipo, los futbolistas tenían que pedir a sus viejos clubes el permiso y, si éste no llegaba, no podían cambiar de club. Además, aquel año se decidió por órdenes de la AFA cerrar el libro de pases hasta 1951 y para los jugadores significaba que no podían cambiar de equipo en tres años.

En cuanto a la cuestión salarial, el sindicato (Futbolistas Argentinos Agremiados, FAA) quería eliminar el techo máximo salarial impuesto por la AFA y sustituirlo por la aplicación de un piso de salario mínimo pero sin techo alguno y reclamaba el pleno reconocimiento de beneficios propios del trabajo que estaban obteniendo la inmensa mayoría de los trabajadores como el aguinaldo, vacaciones de 45 días por año y la inclusión de la indemnización por despido.

Ante la huelga la AFA se puso rápidamente en una falsa posición de “mediación” entre los dirigentes de los clubes y los jugadores pero dicha mediación fue un enorme fracaso. El presidente de la AFA era Oscar Nicolini, un exponente del oficialismo peronista que decidió intervenir personalmente en el conflicto asumiendo el rol de “defensor de los aficionados que podían quedarse sin su espectáculo preferido”. Nicolini logró suspender transitoriamente la huelga con promesas de que se aceptarían los reclamos de los jugadores y se iniciaron una sucesión de reuniones entre los directivos de los clubes y el sindicato de futbolistas, pero el conflicto se fue agravando.

A finales de junio la FAA dio un ultimátum a la AFA y a los clubes: Si la situación no se solucionaba con la aceptación total de las demandas por parte de los clubes, el gremio y los jugadores entrarían en huelga otra vez. La AFA rechazó completamente el pedido de la FAA y empezó un largo conflicto entre jugadores y dirigentes con el condimento de grandes presiones políticas desde el Estado.

Todos eran pensionistas pero…

Los máximos dirigentes de los clubes no querían quedar mal con el gobierno .El primer gobierno peronista invirtió mucho dinero en el deporte en particular el fútbol, como forma de dominación política. Los grandes clubes en esa época recibieron cuantiosos aportes para la realización de mejoras sustanciales de sus estadios, el ministro de Hacienda de Perón, Raúl Cereijo fue el encargado de la distribución de esos cuantiosos fondos con los que se favorecieron Vélez Sársfield, River, Boca, Gimnasia y Esgrima de La Plata, entre otros- El más favorecido de ellos fue Racing que recibió los fondos para construir el “Cilindro de Avellaneda” un estadio de avanzada -por los favores del peronismo. En esa época los clubes rivales llamaban a Racing “deportivo Cereijo”. San Lorenzo cuyo principal dirigente era militante de la UCR quedó fuera de ese gran reparto y no pudo construir su estadio de cemento.

Los dirigentes de los clubes defendían el “patrimonio” de los clubes inyectados con los fondos del Estado y para ellos los pedidos de los jugadores eran un ataque a ese auxilio gubernamental. Los jugadores también en nombre del peronismo reclamaban los derechos gremiales en boga en aquella época , todos, dirigentes y jugadores se reclamaban peronistas pero había fuertes intereses contrapuestos.

En particular, fue la libre contratación de los jugadores el punto más complicado para ambas partes y el sindicato de jugadores comenzó a perder la paciencia esperando una solución. Por otra parte los dirigentes de los clubes no querían ceder y plantearon dejar libres a todos los futbolistas en huelga y volver al “amateurismo”.

El 8 de noviembre la AFA resolvió que los torneos profesionales serían reanudados apartir del fin de ese fin de semana con juveniles (“como homenaje a la afición”); se declararon terminadas todas las tramitaciones existentes y todas las negociaciones con la FAA y además, amenazó con suspender por dos años a todos los profesionales que decidieran terminar sus contratos.

La Secretaría de Trabajo y Previsión intervino en el conflicto y como primera medida, puso como condición para su intervención el fin de la huelga, pero los delegados sindicales no respondieron a la petición y los equipos salieron a las canchas con los equipos juveniles y los clubes mantuvieron su promesa de sancionar por dos años a los jugadores que no se presentaran en las canchas, poniendo fin a sus contratos. Los dirigentes de la AFA y la propia Secretaria de Trabajo buscaban quebrar la huelga, el peso del Estado era muy fuerte y de hecho lograron algunas deserciones a la misma por parte de jugadores importantes, pero ello no alcanzó a quebrar la lucha.

La huelga fue levantada sólo a fines de noviembre con un triunfo de los jugadores. A comienzos de enero de 1949, fue aprobado el nuevo régimen contractual del fútbol por la AFA. Entre las novedades, las más importantes eran el sueldo mínimo y la contratación de los jugadores. El salario de los jugadores profesionales fue del 30% de las recaudaciones líquidas (venta de boletos de entrada y platea) que correspondían a cada club y que, de esa suma, el 30% eran para los jugadores que actuaron en el partido, el 20% para los jugadores integrados (que no jugaron el partido o del equipo de reserva) y el otro 30% estaba disponible como premio personal a discreción de los clubes. Además, fue introducida una cláusula que impedía a los clubes invertir en adquisición por una suma superior al 20% de la suma correspondiente al año anterior.

Respecto a la libre contratación de los jugadores, fue establecido que los contratos no podían tener duración superior a tres años y al final del contrato estaban libres de contraer acuerdos con cualquier equipo.

En el nuevo reglamento que se obtuvo no figuraba la FAA como responsable del control sobre los contratos de los jugadores (que era competencia del Consejo Directivo de la AFA), pero tuvieron que reconocer por la huelga la existencia y la importancia de la organización sindical de los jugadores. En mayo de 1949 el gremio fue reconocido con personería jurídica y en junio la FAA firmó la primer Convención Colectiva de Trabajo número 6/49 donde fue introducido el techo mínimo salarial, dejando igual el techo máximo de 1500 dólares.

Los efectos de la huelga no terminaron en enero del 1949. Aunque muchos jugadores se quedaron bajo el nuevo régimen futbolístico de la AFA, muchos decidieron dejar el país e ir a jugar al extranjero donde la siguieron peleando . En Colombia los crack argentinos que se fueron del país fundaron una nueva Liga profesional, Dimayor, (a la cual pertenecían también algunos equipos peruanos) y algunos equipos como Millonarios, tenía la mayoría de los jugadores provenientes de River Plate y eran titulares en la selección. Hacia octubre de 1948, los jugadores uruguayos dirigidos por Obdulio Varela (“el negro jefe”) fueron a la huelga por similares reivindicaciones y también triunfaron.

La huelga al propio gobierno peronista fue un triunfo enorme de los jugadores. Sólo en 1971, después otra larga huelga, fue aprobado finalmente el estatuto del fútbol profesional y se cerraron, también por parte del sindicato, todas las cuestiones nacidas al final de los años cuarenta. El estatuto del futbol fue otra enorme pulseada frente al Estado, pero eso será parte de otra nota.

Hasta la próxima.

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