Vicentín: del default a la extorsión financiera y al vaciamiento

Escribe Cacho Calarota

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A dos meses que tomara estado público la cesación de pagos de Vicentin, muchos artículos se escribieron en diarios, y sitios especializados en agronegocios, pero muy poca información fehaciente.

La mayoría de los medios titularon “Vicentín en default”. Deudas millonarias en dólares con bancos y proveedores.

Lo concreto es que Vicentín decidió un “corte empresarial quirúrgico” el 5 de diciembre de 2019, cuando en las primeras horas parando la descarga de camiones haciendo que se retiraran incluso lo que estaban esperando dentro de la planta. No quedó un grano en los silos, ni derivados.

Hasta entonces, venía recibiendo y descargando a ritmo sostenido 1.500 camiones por día. Los cálculos a “ojo de buen cubero” indican que Vicentin, como el resto de las agroexportadoras, se recuperaron de la mala cosecha 2018 por sequía. En el caso de Vicentin se puede calcular aproximadamente una exportación total de 14 millones de toneladas durante 2019, entre granos, aceites y derivados, a razón de un barco por día, con un promedio de 40.000 toneladas de carga cada uno.

¿La plata dónde está?

Que Vicentín ha producido y exportado les consta a sus obreros, a la Bolsa de Rosario y Santa Fe, a los corredores comerciales, etc. Sin embargo, la información que circula refiere a deudas por préstamos con los Bancos (el mayor acreedor es el Nación con unos 350 millones de dólares) y un “núcleo duro de deuda” con los proveedores de granos por una cifra similar (el mayor acreedor sería ACA con U$D 100 millones). No pagó los créditos ni a los proveedores y exportó constantemente. La deuda total ascendería a U$D 1.400 millones.

Hasta ahora, se produjeron reuniones varias con las Bolsas de Comercio, etc, pero sin llegar a un “arreglo”, quedando en secreto público las negociaciones. Banco Nación se negó a refinanciar la deuda y les mandó a vender activos.

Recordemos que para la fecha de su “corte empresarial”, le vendió el 16,6% de las acciones que tiene en Renova, en sociedad con Glencore, quedando disminuida su participación del 50% al 33,4%. Renova es la más nueva y mayor planta de procesamiento/acopio, no solamente del país, sino a nivel mundial.

El gobierno amaga con la estatización

Hace poco se conoció la idea de estatizar (parte) de Vicentín a partir de la deuda con Banco Nación, es decir transformarla en una Sociedad Mixta, donde el resto de los bancos y proveedores tienen para cobrar U$D 1.000 millones. Esto suena a un contra-chantaje, al cabo de dos meses de incumplimiento liso y llano.

Por su parte, el Sindicato Aceitero de San Lorenzo, dirigido hace más de 15 años por Pablo Reguera y Cía., pasaron de la expresión de deseos por la pronta puesta en marcha de sus dos plantas en San Lorenzo en una convocatoria a todo el personal el 20 de enero, en la playa de Vicentín – Ricardone, a expresar la inviabilidad de la continuidad de Vicentín al frente de las plantas. Tiene una tercera planta en Avellaneda – Santa Fe, afiliados a la Federación Aceitera, que tendrá que decir lo suyo.

En un reportaje radial local, Reguera expresó que Vicentín ha perdido credibilidad en el mercado y que cualquier empresa de las grandes puede hacerse cargo de las plantas. Lógicamente, también expresó su preocupación por las fuentes de trabajo.

Ahora bien, ¿por qué este giro sindical? Estuvieron reunidos en el Ministerio de Trabajo de la Nación (no de la Producción) y comienza a tomar cuerpo la versión de que “el dueño negocia con la multinacional Glencore” (Ámbito, 28-01). Es decir que negocia la venta con su socio en Renova.

No es alocado pensar que el gobierno nacional quiere “beneficiar” a Glencore, amagando estatización, para contribuir a favor de Trump en la guerra comercial con China y sus filiales COFCO (China National Cereals, Oils & Foodstuffs) de Argentina. El cambio de conducta del SOEA SL es una señal en este sentido.

Stress Financiero y vaciamiento

Hasta ahora, la patronal viene pagando los salarios de convenio y también desembolsó el último aguinaldo. En breve tendrá que abonar el mes de enero con el personal en “guardias pasivas”, es decir sin concurrir a las plantas, desde principio de diciembre. Se corre el rumor cierto de que extenderá durante el mes de febrero las “guardias pasivas”.

Surgió la noticia, de poca importancia, de que alquilarían la planta de Ricardone, en un contrato de fasón a cuatro cerealeras para procesar girasol, pero todos hablan de un poco más de un mes de trabajo productivo, lo que no representa ni una “aspirina” para su deuda.

Es decir, Vicentín resiste para su mejor negociación, adeudando U$D 1.400 millones.

A todo esto, están en rojo todos los mecanismos estatales de control de comercio desde el Banco Central para abajo. Pero por el mismo camino de “timba financiera” esta Molinos Cañuelas que con una deuda cercana a los U$D 800 millones, venderá el 80 % de sus empresas (líder nacional en la producción de harina de trigo) para saldar la “deuda”.

Los trabajadores no deben ser convidados de piedra

A todo esto, Vicentín les debe a los trabajadores, desde noviembre, el 7% de aumento por CCT. El premio anual que cobraron el resto, en el caso del SOEA, informaron que es un sueldo que perciben de acuerdo a la categoría. Ese 7% se debe aplicar a diciembre, enero y aguinaldo. La CGT San Lorenzo está encabezada por el municipal “Noni” Monzón, pero el Sindicato de peso es Aceiteros.

El viernes el SOEA SL, estaría convocando a otra “concentración” (no asamblea) en Vicentín, para “informar las novedades”. El Cuerpo de Delegados de Vicentín y de todas las empresas, tienen la enorme responsabilidad de convocar a una asamblea resolutiva que ponga en pie de lucha al gremio.

¡Basta de timba financiera!

Defensa incondicional de todos los puestos de trabajo con las conquistas respectivas (antigüedad, categorías, etc).

Apertura de los libros contables de Vicentín a una Asamblea de Trabajadores aceiteros. ¡Abajo el secreto comercial frente a una patronal que vació la empresa!

El SOEA SL y la CGT, que éste integra, solamente actuarán, usando a los obreros para catalizar un desenlace pautado por los Fernández.

Son momentos cruciales en que se espera una reacción de la base, para no ser títeres del empresariado, el gobierno nacional y provincial, en la guerra comercial EEUU-China.

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