La vuelta a la escuela en Alemania y sus consecuencias

Escribe Mauri Colón

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En Alemania, como en el resto de Europa, los contagios van en franco aumento. En el país teutón, la reapertura total de las escuelas primarias y las guarderías ha hecho que la tasa de incidencia (casos positivos cada 100.000 habitantes) entre los niños de la escuela primaria supere, por primera vez, la tasa promedio de la población en su conjunto.

Los reportes muestran que, entre los niños de 1 a 4 años, la tasa de incidencia ha aumentado de 48 a 60 por cada 100.000. Entre los niños de 5 a 9 años, la incidencia aumentó de 54 a 72; y entre los de 10 a 14 años, de 51 a 62. En la capital alemana, Berlín, la tasa de incidencia entre los niños menores de cuatro años se ha duplicado en la última quincena. Entre los de cinco a nueve años, aumentó de 41 a 77. Y en el grupo de edad de 10 a 14 años, de 32 a 75 (datos publicados por periódico Der Tagesspiegel).

Solo quince días después de la apertura, la “presencialidad” ha llevado a un aumento en el número de infecciones y muertes del 42 % en el número de casos activos entre los niños menores de edad en las escuelas y jardines de infantes: 3.190 casos la semana pasada. Desde el 8 de marzo, al menos 16 niños tuvieron que ser hospitalizados tras contraer el coronavirus en el colegio y se registraron 10 muertes oficialmente.

El director del Instituto Robert Koch, Lothar Wieler, describió la propagación del virus entre los menores de 15 años desde mediados de febrero como "muy rápido". Al mismo tiempo, señaló que actualmente se están observando más brotes en las guarderías que en el período anterior a Navidad, cuando se produjo una ola de 1.000 muertes por día. Wieler también nombró explícitamente la variante británica como responsable de un total del 55% de las infecciones.

A pesar de estos números, la presidenta de los Ministros de Educación del Estado, la socialdemócrata Britta Ernst, declaró en conferencia de prensa que había un "consenso" a nivel nacional para que todos los alumnos volvieran a la escuela "antes de finales de marzo".

Científicos alertan sobre las consecuencias de la reapertura. La viróloga Melanie Brinkmann dijo que estaba "consternada" por la decisión de "abrir escuelas, sin un concepto de prueba, dadas las altas tasas de incidencia actuales en Alemania". Y que llevaría a que "las unidades de cuidados intensivos se llenaran" y que el país "se precipita" a una tercera ola. Otros, como los inmunólogos Daniel Altmann y Rosemary Boyton, en la revista médica British Medical Journal, advierten sobre el riesgo de los efectos a largo plazo del COVID-19 en los niños.

Crece la oposición a la apertura

En Renania del Norte-Westfalia (NRW), se suponía que las escuelas secundarias comenzarían la enseñanza en persona el lunes, aunque los maestros siguen sin vacunarse y las instalaciones de pruebas masivas faltan por completo. No ocurrirá. Según un informe del Rheinische Post, varios administradores escolares de Wermelskirchen y Wipperfürth, por iniciativa propia, decidieron continuar con el aprendizaje a distancia. En Dortmund, la tercera ciudad más grande de NRW, la oposición entre maestros y padres fue tan pronunciada que el alcalde Thomas Westphal (Partido Socialdemócrata, SPD) se dirigió a la prensa diciendo: “Creemos firmemente que no tiene ningún sentido abrir escuelas en el momento." Describió a los niños en las escuelas y en las guarderías como "el mayor riesgo de infección".

En Berlín, las encuestas de al menos dos comités distritales de personal educativo, a principios de esta semana, indicaron que más del 80% de los maestros y educadores se oponen a la enseñanza en persona hasta que se pueda ofrecer una vacuna a todos los interesados.

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