Un informe científico refuta a Trotta y a los protocolos de “presencialidad segura"

Escribe Emiliano Fabris

Tiempo de lectura: 5 minutos

Un informe publicado por investigadores de la Universidad de Londres y de Massachusetts (https://www.ineteconomics.org/perspectives/blog/new-cdc-guidelines-to-reopen-schools-could-be-dangerous) advierte claramente sobre los enormes peligros que encierra la reapertura de escuelas a clases presenciales que está teniendo lugar con el gobierno de Joe Biden en EE.UU y en momentos que se esparcen por el mundo nuevas cepas del COVID más contagiosas y mortales.

Estas conclusiones valen, como vamos a ver, para el conjunto de los sistemas educativos del mundo o incluso revelan que alguno de ellos está mayormente expuesto a propagar el COVID. Particularmente, vale para refutar las criminales afirmaciones del ministro de educación nacional Trotta referidas a que “menos del 1% de los casos sospechosos en las escuelas terminan siendo casos positivos de Covid-19” y que, a pesar de registrarse un sistemático crecimiento de los contagios en la Argentina y de la inminente segunda ola, las clases continuarían "con todos los protocolos".

Ausencia de testeos masivos

Una primera conclusión importante de este informe es que los informes que se han publicado por todo el mundo para difundir un supuesto bajo nivel de contagiosidad del COVID en las escuelas son defectuosos porque están basados exclusivamente en los casos positivos o con síntomas detectados en niños y jóvenes, quienes son los más propensos a tener contagios asintomáticos que las personas de edad mayor. Esto quiere decir que al no realizarse pruebas de detección amplias en las comunidades, todos los menores de edad contagiados quedan fuera de la estadística aunque sean conductores del virus.

De hecho, los testeos y nuestros a gran escala que se han realizado recientemente en el Reino Unido, Suecia y los EE. UU concluyen en que el COVID-19 se propagó a una tasa más alta para los estudiantes de primaria y secundaria que para los adultos cuando las escuelas estaban abiertas y que esto precedió y alimentó el aumento general de contagios, a través de la propagación de las escuelas a los hogares y de allí a toda la comunidad en general.

Esto tiene una importancia mayúscula para la detección de las nuevas variantes del COVID que no son detectadas por los testeos convencionales. También se ha comprobado que para disminuir la propagación de estas cepas fue necesario el cierre completo de las escuelas. La nueva variante B.1.1.7 -británica- es un 50% más transmisible y aproximadamente un 30% más letal que las cepas anteriores. Ahora es la cepa dominante y resurgente en toda Europa y ahora es endémica en los Estados Unidos.

Consecuencias de “largo plazo”

El informe señala que los riesgos de infección resultaron ser dos veces mayores para los profesores de clases presenciales en comparación con los que impartían clases virtuales en línea en Suecia y un riesgo de infección aproximadamente 40% mayor en Inglaterra en aquellos en ocupaciones docentes en comparación con aquellos en ocupaciones no docentes, incluso cuando las escuelas solo estaban abiertas parcialmente. En sus declaraciones Trotta ha omitido olímpicamente que luego de decretada la presencialidad en Argentina sobre mediados de febrero del 2020, fallecieron por COVID al menos 8 compañeros docentes. Cientos de cursos y “burbujas” han debido ser aislados.

Pero el informe publicado señala además que entre el 12% y el 15% de los niños de la escuela primaria y secundaria tenían uno o más síntomas persistentes 5 semanas después de la infección. Sucede que aún se sabe poco acerca de las implicaciones a largo plazo de los síndromes de "COVID prolongado", que al menos en los adultos se han asociado a menudo con disfunción orgánica. Es por ello que el informe concluye que es importante adoptar el principio de precaución y tener en cuenta los resultados prolongados relacionados con el COVID además de fallecidos.

Aerosoles

La ciencia más reciente ha demostrado de manera bastante definitiva que el coronavirus se propaga en gran medida a través del aire, más, de hecho, que a través de gotitas en superficies o contacto directo. Esto tiene una enorme importancia puesto que el distanciamiento de 1,5 metros establecidos para las aulas -suponiendo que se respete- no tendría ninguna incidencia allí donde la ventilación es deficiente. Peor aún, los protocolos de Buenos Aires de hecho no establecen un límite a la asistencia dentro del aula y se limitan a “recomendar” una adecuada ventilación. Tenemos una presencialidad escolar con protocolos completamente deficientes, es por ello que nunca fueron puestos a consideración de la comunidad educativa.

Con una persona infectada en una habitación cerrada y mal ventilada, el coronavirus impregna todo el espacio, poniendo a todos los que están adentro en un riesgo similar, independientemente de dónde se sienten. La medida de reducción correctiva clave necesaria, según los investigadores que publican este informe, es la mejora total en los sistemas de ventilación, filtrado y HVAC (en español hace referencia a calefacción, ventilación y aire acondicionado).

Llegado a este punto, es imposible no pensar en las escuelas bomba que tenemos en la provincia de Buenos Aires, que asesinaron a Sandra y Ruben en Moreno y en donde directamente no tendríamos la posibilidad de discutir filtros de aire y mejoras en los sistemas de ventilación -especialmente con la llegada del otoño/invierno- pues con suerte contamos con ventanas que abran adecuadamente en las escuelas.

Una presencialidad “muy imprudente”

El informe concluye señalando que para proceder a un retorno a la presencialidad escolar es necesario atender todas las variables presentes para anular los riesgos consecuencias para la salud y la vida de la comunidad educativa. Comenzando por aumento de las pruebas para identificar lo suficientemente rápido como para evitar que los brotes se propaguen por las escuelas; atender la adecuada ventilación en las escuelas y, sobre todo, las vacunas. Sobre esto último, incluso en EE.UU no llegará a suficientes personas lo suficientemente rápido como para que la apertura de escuelas previstas para la primavera sea segura. Los autores que señalan que hasta que esto no esté garantizado es necesario evitar “enviar nuevas oleadas de estudiantes, maestros y padres enfermos a hospitales y centros médicos de emergencia ya sobrecargados por el resurgimiento del coronavirus y poner innecesariamente a una generación de estudiantes, maestros y padres en riesgo de sufrir efectos secundarios prolongados de COVID”.

Por el contrario, Alberto Fernández, Kicillof, Larreta y compañía montaron el cuento anti-científico y criminal de una “presencialidad segura” con el concurso de la burocracia sindical docente a pedido de las grandes patronales que no quieren seguir cargando con los costos de licencias por la pandemia. Trotta afirma que a pesar de nuevas oleadas de contagios en la Argentina, las escuelas permanecerán abiertas. Es necesario discutir estas conclusiones extendidamente entre la docencia y toda la comunidad educativa para poner en pie un plan de lucha por la suspensión inmediata de la presencialidad en las escuelas, por obras de infraestructura en las escuelas que contemplen todas las recomendaciones científicas, por una vacunación masiva.

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