Fernández, un discurso que ya caducó

Escribe Jorge Altamira

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Cuando Argentina ingresa en lo que Kicillof denominó un “tsunami” de contagios, los Fernández armaron una cadena televisiva de facto para anunciar que no se podrá vagabundear en horas de la madrugada, ni hacer reuniones de familias extendidas en los hogares. Aseguró, sin señales de advertir las contradicciones de lo iba diciendo, que con esas medidas “protegía” la presencialidad escolar y el trabajo cotidiano. Casi nadie denunció esa perorata escapista, porque la llamada oposición es más omisa que el discursante en la defensa de la salud y de la vida, cuando las patronales le ordenan que ´proteja´ sus negocios. En la tarde de hoy se conoció que en Volkswagen hay cien casos nuevos de contagio, que se suman a los doscientos anunciados hasta ahora. El presidente que convoca a las ´restricciones´ es el mismo que, con los datos en la mano, invitaba a aprovechar Semana Santa para desplazarse, no sea que el Papa le pase otra factura política. En pocos días más se conocerá el ascenso de contagios producido para glorificar la Resurrección en las localidades de turismo.

En el impasse se encuentran ambos lados de la grieta, o sea toda la politiquería que sirve a los grandes intereses. La trampita que se permite Larreta es autorizar a la gastronomía a cerrar a las once de la noche la cocina, para que los comensales deliberen una hora más. Para justificar estas tropelías y la incapacidad del Estado para enfrentar la crisis con eficacia, cargan el muerto sobre la ciudadanía, a la cual le recomiendan que se porte en forma adecuada. En tales términos, se trata de una convocatoria al ´sálvese quien pueda´ – porque, al fin de cuentas, la responsabilidad de cada uno por sí mismo y su familia es salir a trabajar a como sea, procurando esquivar el virus. La derecha explota la desorganización social que promueve el estado y la atomización social que es su resultado, para impulsar movimientos fascistas. Con todas las actividades declaradas como ´esenciales´, la obligación de sacar permiso para circular es una estafa política. Los transportes públicos seguirán repletos, aunque con una tarifa más alta.

Los alcances de lo dispuesto por los Fernández no pasarán del fin de semana. Belocopitt, de Swiss Medical, dice que los servicios privados están colmados; Daer, el empresario sindical de la salud, advierte que las Obras Sociales y Prepagas no tienen dinero para seguir atendiendo; y el infectólogo Quirós, del palo macrista, asegura que el tema vacunas no tiene solución a corto plazo, porque es una “crisis mundial”. Canadá, que compró cinco veces más vacunas que su población, atraviesa una crisis de aplicaciones. La aparición de variantes más agresivas ha sembrado dudas sobre las vacunas o el tiempo de su vigencia, sin olvidar que han sido aprobadas de emergencia, debido a que no han completado la totalidad de las pruebas clínicas. La disputa capitalista por el mercado mundial de vacunas se ha intensificado. Ahora mismo se encuentra en Argentina el jefe del Comando Sur del Pentágono, para advertir EEUU considera la penetración comercial de China, “un desafío estratégico”. Este impasse no lo arregla el despliegue nocturno de la policía para evitar ´fiestas clandestinas´.

En A24, el novelista Jorge Asís dijo ver en la expansión de la crisis, una “nueva oportunidad” para “Alberto”. Se refería a la posibilidad repetir el intento que fracasó al año pasado de establecer un ´gobernanza´ de unidad nacional. Esto supone, por sobre todo, la posibilidad de establecer una ´normalidad´ en medio de una crisis que es cada vez más severa. La cabeza de ambos bloques de la grieta está puesta, sin embargo, en otro lado – ¡en las Paso! Esta desconexión de la realidad ha sido una constante en todas las grandes crisis históricas.

Todos los estados del planeta tienen los recursos económicos, financieros y por supuesto científicos para atacar la pandemia en forma decisiva. Claro que ellos están en manos de los monopolios capitalistas. Estos monopolios ven cualquier intervención estatal sobre una parte menor de esos recursos, como una confiscación social y un paso al comunismo. Reconocen, de hecho al menos, que el socialismo es la única salida humanitaria a la crisis actual. La reiterada afirmación de Acuña, por un lado, y Trotta, por el otro, de que cerrarán las escuelas cuando los contagios escalen, revelan la política y la mentalidad del régimen – primero los muertos, después las prevenciones.

Un distanciamiento social consecuente, en el tiempo y el espacio, requiere la atención económica de la población laboriosa y el gasto en testeos, respiradores y en la remuneración del personal de salud, y la reducción de su jornada laboral. La plata está, solo que va al pago de intereses de una deuda pública descomunal – 500 mil millones de dólares. En las cuentas de los ricachones – Bezos, Musk, Slim, Rocca. El mismo FMI ha creado 650 mil millones de dólares de la nada – los llamados ´derechos especiales de giro´. Sin necesidad de tanto dinero, la sola colaboración internacional entre estados reduciría el costo de atención de la pandemia y la pandemia misma. Es con este enfoque de conjunto, que planteamos el distanciamiento social más estricto. Ni una vida menos.

Inmediata entrega del valor de una canasta familiar a toda familia desocupada.

Suspensión de todos los pagos relativos a la deuda pública.

Pago integral de los salarios y las jubilaciones, incluidos los aumentos por inflación, de las empresas que suspendan sus labores, cargo de las patronales, en sus casos, y del estado, en el suyo.

Congelamiento total de deudas en todos los órdenes, registro del saldo neto, investigación de su función económica y social.

Apertura de los libros de grandes empresas y bancos; control de los trabajadores.

Por una acción internacional de las organizaciones obreras por la abolición de las patentes de vacunas, declaración de bien público.

Es un programa para la clase obrera. Las movilizaciones del personal de salud; las asambleas y huelgas en sindicatos docentes; la formación de comités de base contra la presencialidad escolar; las amplias manifestaciones piqueteras; los conflictos cada vez más numerosos en fábricas y en yacimientos mineros, e incluso en el movimiento contra la minería a cielo abierto; todo esto debe ser unificado en un único torrente de lucha para imponer la única salida humanitaria a esta pandemia – el gobierno de trabajadores internacional.

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