Salud: el bono no es salario

Escriben Soledad Domínguez y Maxi S. Cortés

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En el marco de picos de contagios de entre 20.000 y 29.000 casos de Covid y sanatorios y hospitales al 95 y 100 % de ocupación de camas, el gobierno anunció un nuevo bono en "reconocimiento" a los y las trabajadoras de la salud. El mismo comprende tres cuotas de $6.500 a partir de mayo. Abarcaría a trabajadores de todo el país, ya sean del sistema público o privado. Según el gobierno, lo cobrarían 740 mil trabajadores del sistema, 100 mil más que los que lo recibieron el año pasado.

De este modo, el gobierno quiere poner paños fríos a un enorme descontento entre la masa de trabajadores de la salud que ha visto sus salarios desintegrarse para llegar a la “segunda ola” con ingresos que oscilan entre la pobreza y la indigencia, especialmente en el caso del personal de enfermería y administrativos. Todas las negociaciones paritarias del sector salud fueron precedidas por luchas y movilizaciones. Fue así en el caso de profesionales no médicos y médicos de CABA y la huelga de sanidad (privados). En todos los casos, la burocracia acordó salarios en la línea de pobreza.

Según el gobierno, sería una "muestra de gratitud" a los trabajadores de la primera línea por exponerse día a día al Covid, luego de haber acusado el “relajamiento” del sistema. Pero los bonos no pueden tapar que los trabajadores y trabajadoras de la salud pelean por salarios mínimos equivalentes al costo de la canasta familiar, que se provean los elementos de protección personal, que los mismos sean de calidad, por la vacunación masiva, y para defender a los compañeros que son grupo de riesgo y son forzados a retornar a su puesto de trabajo con una dosis aplicada.

Fundamentalmente, lo que se pretende contener es que la enorme rebelión de los trabajadores autoconvocados de la salud de Neuquén -que llevan casi dos meses de lucha por la efectivización del personal y un aumento de salario al básico del 40%- contagie al resto del país. La burocracia ha salido a festejar los bonos anunciados, ya que ha cerrado nuevamente una paritaria a la baja y sabe que está sentada sobre un polvorín. La rebelión autoconvocada es el recurso de organización y lucha que se han dado los trabajadores para sacarse de encima el salvavidas de plomo que son las burocracias adaptadas a las políticas de los gobiernos y las patronales.

La política de aumentos por bonos (sumas fijas no remunerativas), aprobada por la burocracia sindical, apuntan a otorgar aumentos que no impacten en los sueldos básicos. Esto implica congelar aguinaldos, y todos los ítems remunerativos del salario como antigüedad y horas extras. Apoyándose en los bonos, las burocracias han pactado acuerdos salariales a la baja.

Un verdadero reconocimiento a las y los trabajadores de la salud, implica una mejora en nuestras condiciones de trabajo, que los aumentos se incorporen al básico y que el sueldo mínimo cubra la canasta familiar.

Los trabajadores y trabajadoras de Neuquén desde hace 50 días están luchando por su salario. Sigamos su ejemplo.

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