Santa Fe: presencialidad y contagios para el operativo Cosecha 2021

Escriben Cuki M. y Mauri Colón

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La provincia de Santa Fe fue una de las primeras en rechazar el decreto con nuevas restricciones anunciado por el Gobierno nacional la semana pasada. La defensa de la apertura de actividades no esenciales y la presencialidad escolar por parte de los funcionarios de la gestión Perotti, da cuenta de una política criminal de garantía irrestricta de los negocios e intereses del capital. La razón fundamental es garantizar el enorme movimiento que implica la salida de la cosecha de los puertos santafesinos.

Avance de la pandemia

El territorio santafesino ya acumula 252.791 contagios y más de 4.000 muertes. Estas cifras la colocan tercera en la cantidad de casos, después de CABA y provincia de Buenos Aires. En declaraciones de este lunes, las autoridades del ministerio de Salud santafesino advirtieron que la situación es muy preocupante, con 14 de los 19 departamentos en rojo. Nueve de cada diez camas están ocupadas. En los lugares de trabajo, el virus hace estragos, como lo muestra el caso de los 150 empleados enfermos de la Empresa Provincial de Energía (EPE) sin poder atender el servicio.

El secretario de Salud provincial, Jorge Prieto, afirmó que el “estrés sanitario” ya se extendió del sur al centro y norte de la provincia y advirtió que hay lugares más críticos, por ejemplo, Rosario, donde no hay camas disponibles en el sector privado y en el público se ocupó por arriba del 90 por ciento. En la capital provincial, por su parte, los dos hospitales de mayor complejidad cuentan con sólo doce camas disponibles de UTI, mientras se busca acondicionar habitaciones de hoteles para atención médica. Se armarían también hospitales de campaña para casos no COVID y terapias en otros nosocomios como el CEMAFE, pero sin personal para cubrir la atención. A su vez, centros de salud comunican en redes que reducirán el horario de atención por no contar con respuestas ante el reclamo salarial o la precarización laboral, lo que da cuenta la gravedad de la situación sanitaria en la capital, que se agrava con la llegada de pacientes del centro provincial.

Los casos, en todas las ciudades, ya superaron el pico más alto que se dio en octubre. Una ciudad industrial clave como Rafaela tiene su hospital desbordado por el aumento explosivo de enfermos; en el norte, el sistema de salud atraviesa una crisis total.

Presencialidad criminal

En este marco, la defensa de la presencialidad escolar está teniendo serias consecuencias. Según un tardío relevamiento de Amsafe de la semana pasada, al momento "no hay escuelas en la provincia que no tenga al menos una burbuja aislada". Así, la burocracia del gremio no tuvo más que reconocer una realidad que la pasó por arriba mientras defendía lo planteado por Perotti y la ministra Cantero: con un alto grado de improvisación, se pasó ahora de la presencialidad segura al semáforo epidemiológico por ciudad mientras se cuentan los contagios y los muertos.

En los últimos días, varios especialistas opinaron y aconsejaron medidas para frenar los contagios. Por ejemplo, el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (Imal) presentó su informe semanal sobre los contagios de coronavirus que se proyectan para la provincia de Santa Fe. En dicho documento advierten que “sin medidas drásticas que impliquen por ejemplo la suspensión temporal de la presencialidad escolar, los casos se podrían disparar y superar fácilmente a los 45 mil contagios" a mediados del mes que viene (Diario Uno, 20/4). Otro especialista que dio su punto de vista fue Ernesto Kofman, investigador del Conicet, doctor en ingeniería y profesor de la Universidad Nacional de Rosario, que dijo que las clases presenciales provocan un movimiento “gigantesco”, no sólo por lo que sucede dentro del aula, y aseguró que eso impacta en la curva de contagios.

A raíz de la presión por la gravedad de la situación y por los más de 2.000 casos de ayer martes, tardíamente el Gobierno anunció que habría nuevas restricciones, que se limitarían a una reducción de la circulación desde las 20 horas y al cierre de actividades culturales o deportivas por dos semanas. Pero esto no modifica la orientación aperturista y la defensa de la presencialidad de Perotti en el momento en que los contagios crecen en todas las regiones al mismo tiempo.

Operativo Cosecha 2021

La verdadera razón de la política criminal del gobierno de Omar Perotti no es sólo instalar una nueva normalidad basada en escuelas que sirvan de guardería y en el contagio de la población que sale a trabajar. Es, sobre todo, la defensa del negocio agrario exportador que trae aparejado el operativo Cosecha 2021.

La provincia santafesina es el principal polo agroportuario y aceitero del país por lo que, entre los meses de marzo y junio de cada año, se desarrolla una intensa actividad de transporte de cargas hacia los puertos de la zona del cordón industrial comprendida entre Oliveros y Villa Constitución. En esta oportunidad se espera que un millón de camiones circulen por las rutas de la región, es decir, de 7.000 a 15.000 transportes por día provenientes de todo el país.

Que el 80 por ciento de la producción agraria del país se exporte desde la provincia significa un despliegue y movimiento enorme de personas, el aumento de la circulación, la saturación de las rutas y accesos a las localidades. En este marco, establecer medidas más restrictivas complicaría severamente que el operativo acordado con Nación desde febrero se pueda llevar adelante.

La disputa es mayor si se considera que la Hidrovía Paraná-Paraguay está en proceso licitatorio por el vencimiento de la actual concesión. El próximo 26 de abril tendrá lugar el Plenario de cierre donde se tratarán todas las propuestas presentadas por los gobiernos provinciales, organismos públicos y privados, lo que significa definir quién tendrá el control de una de las vías más importantes no sólo para la provincia de Santa Fe, sino también para Argentina y la región.

La política de Perotti es empujar al contagio a la inmensa cantidad de trabajadores portuarios y de la región, ya que no está previsto ningún tipo de control en todo este movimiento. Ante este escenario es que la clase obrera santafesina deberá oponer sus propias reivindicaciones, en defensa de la salud, el trabajo y la vida.

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