“Aislamiento selectivo programado intermitente”: un guiño al FMI

Escriben Andrea Pepin y Ana Belinco

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Con el pretexto de que por un hartazgo generalizado no se puede sostener una cuarentena estricta y colocando la responsabilidad de los contagios en la conducta social, el gobierno nacional en conjunto con los provinciales, ya implementó un programa de restricciones intermitentes que incluye la suspensión de la presencialidad escolar y la limitación a la circulación durante nueve días. El gobierno porteño acató la medida pero niega la educación virtual, y se sigue candidateando a ser el primero en reanudar la presencialidad en las escuelas. Ambos gobiernos dejaron claro que la medida restrictiva sólo afectaría tres días laborables.

El decreto ya supone la "intermitencia" dado que establece que el actual confinamiento finaliza el 30 de mayo, pero los días 5 y 6 de junio (sábado y domingo) volverán a ser de cuarentena estricta. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, sostuvo que las nuevas medidas son "intensivas, focalizadas y transitorias”, pero advirtió que en caso de ser necesario también "habrá cierres intermitentes" durante el invierno cuando "el riesgo sea mayor".

El planteo del gobierno nacional responde a un sistema elaborado por tres científicos del Conicet en el marco de la Unidad Covid del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación como alternativa a las cuarentenas extensas. Las declaraciones de uno de sus creadores, el sociólogo Feierstein, deja a las claras la intención de este nuevo esquema: “En realidad, no pensamos que esta sea la estrategia ideal para combatir el Covid. La mejor es no permitir que el virus ingrese, como hicieron en Nueva Zelanda o Noruega. La segunda son las cuarentenas extensas y estrictas de cinco o seis semanas, que permiten una reducción muy significativa de la tasa de contagio. El problema es que a medida que se extienden en el tiempo, a veces las dos primeras se vuelven inviables. En esa situación, se necesita una tercera posibilidad. Con lo que nosotros proponemos, es posible organizar las actividades y disminuir el impacto económico.” (La Nación, 24/5).

No es la estrategia ideal pero si un guiño hacia las patronales y el FMI de que la rueda de la economía va a seguir girando a como dé lugar, en el marco de las negociaciones de los próximos vencimientos de deuda que el gobierno nacional debe afrontar con el organismo en agosto y noviembre, así como del acuerdo por U$$ 2400 millones con el Club de París que dicha entidad ató al acuerdo del gobierno argentino con el Fondo Monetario.

Mientras, el núcleo duro de la vicepresidenta CFK ejerce presión para que las restricciones se extiendan. Funcionarios como Sergio Berni y Andrés “Cuervo” Larroque, plantearon que las mismas deberían durar al menos dos semanas. Para unos y otros, los recursos presupuestarios son para los organismos internacionales y no para garantizar un Ingreso Familiar, que se torna de primer orden. Tampoco se utilizan para invertir en dispositivos y conectividad para garantizar la educación virtual en contexto de pandemia. Es nula la voluntad política de todos los gobiernos para liberar la red de wifi o para estatizar la red satelital, porque sería tocar los intereses de las grandes empresas de telecomunicaciones. Las políticas aperturistas han sido una de las causas principales del desmadre sanitario, junto a la falta de testeos y ausencia de apoyo económico para enfrentar los problemas sanitarios y sociales de la peste. Desde Tribuna Docente Tendencia, nos hemos anticipado al resto de las corrientes políticas, que impulsaban la “presencialidad segura, en advertir que una apertura escolar haría crecer en espiral los contagios.

Hoy podemos asegurar que este nuevo modelo de “aislamiento selectivo programado intermitente” pone en riesgo la vida de numerosas personas, con el único propósito de acompañar el proceso capitalista. De hecho, las restricciones de estos nueve días incluyen en la apertura al 90% de las actividades no esenciales. El pequeño comercio ha sido excluido de estos privilegios para ofrecerlos como ventana de una preocupación oficial por ‘contener’ la llamada segunda ola de la pandemia. Sin vacunas y en pandemia, la apertura escolar es otro crimen social del capitalismo y sus gobiernos.

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