30 años de Los Crudos: punk, política y adrenalina

Escribe Matias Melta

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hace 30 años, en 1991 se formaban en el barrio de Pilsen, Chicago, Estados Unidos, Los Crudos, banda de Hardcore Crust (un estilo de punk rock ultra veloz) que enfrentó todo tipo de tradiciones, estereotipos y prejuicios en la escena punk, marcando un antes y un después. Los Crudos dejó un legado enorme.

Metiendo sal en la llaga

Los Crudos estaba integrada solamente por latinos inmigrantes y cantaban en castellano, algo muy poco común en la escena de Chicago. Su cantante y líder era Martin Sorrondeguy, docente de secundaria y uruguayo de nacimiento. Gay, se mostraba cómo tal, lo que generaba rechazo en sectores conservadores del punk. Para sumarle picante al combo, la banda era 100% política: sus letras hablaban sin metáforas, con canciones que no duraban más de un minuto, desde el centro del imperio, contra el racismo, el fascismo, el sexismo, la discriminación, la explotación y denunciaban a un sistema podrido que violenta y marginaliza. Había una temática que Los Crudos tocaban que era especialmente tabú: la xenofobia que viven los inmigrantes latinos en la “tierra de las oportunidades”, volcado en gritos de protesta y distorsión explosiva. Su mensaje a esos hermanos discriminados, en palabras de Martín, era “no están solos”.

Latinos, punks, frontales, gays, anti yanquis, pseudo anarquistas: Los Crudos eran una bomba de pura disrupción incendiaria.

Lucha para que te escuchen

La banda llevaba al extremo la ideología punk “do it yourself” (hazlo tú mismo), tomando en sus propias manos todo lo que tiene que ver con su emprendimiento (producción de álbumes y shows, management, prensa y difusión, merchandising, etc.). Anudaron vínculos de solidaridad y cooperación con agrupaciones musicales de EE. UU y de todo el mundo, girando por toda la geografía de su propio país y también Europa y Japón, expandiendo su mensaje. En Argentina forjaron una gran amistad con la ya legendaria banda Fun People, que en aquellos años se etiquetaba como “Hardcore Gay Antifascista”, también militantes de la independencia discográfica y con letras e ideas afines.

Los Crudos se mantuvieron activos hasta 1998, volviendo a tocar de manera intermitente.

En 2013 realizaron una gira por Sudamérica que los trajo a Argentina. Lo que iba a ser un recital en Niceto Club se convirtieron en tres por la cantidad de tickets vendidos. Los shows fueron épicos, breves e intensos: duraron media hora, en los cuales Martín utilizaba diez minutos para -como hizo siempre en los recitales de la banda- para explicar de que trataban las letras, bajar línea y despotricar contra el imperialismo. En los restantes veinte minutos, tocaron más de veinte canciones, en un show adrenalítico y de extrema de comunión entre artistas y público.

Crudo soy

El legado más importante que han dejado Los Crudos fue haberle abierto el camino a una infinidad de bandas de músicos latinos, no solamente punks, a animarse a salir a tocar, a cantar en su idioma, a denunciar los atropellos que viven en EE. UU. y a manos de los gobiernos de todo el mundo.

Desde la incomodidad, el choque y el inconformismo, cambiaron el hardcore para siempre.

Martin Sorrondeguy aún hoy es un pilar del punk mundial, tocando con su nueva banda, llamada Limp Wrist, editando material discográfico de todo tipo de agrupaciones musicales con su sello Lengua Armada, filmando documentales y como fotógrafo, registrando imágenes de conciertos allí adonde viaje.

A 30 años de haber formado Los Crudos, cree que “la escena punk todavía está alineada con algo under, ilegal, sin permiso, salvaje, desesperado, creativo y de ese ruido... van a salir muy buenas cosas”.

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