Una nueva paritaria de ajuste para los estatales

Escriben Pamela Juárez y Valu Viglieca

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En las últimas semanas, los trabajadores estatales nos enteramos por los medios de comunicación cuáles serían las sumas acordadas para la paritaria entre el Gobierno Nacional, UPCN y ATE, formalizadas finalmente ayer, 26 de mayo.

El incremento salarial pautado para la paritaria 2021 es de un 35% en 6 cuotas no acumulativas -10% en junio, 5% en agosto, 5% en septiembre, 4% en diciembre, 6% en enero de 2022 y, finalmente, 5% en febrero- y una cláusula de revisión para noviembre. Además, se otorgaría un aumento del 4% en la cantidad de Unidades Retributivas (UR) por nivel y grado para los trabajadores encuadrados en SINEP, un incremento en el "premio estímulo" (presentismo) y el incremento de reintegro por guardería.

Tomando como referencia los cálculos que la junta interna del INDEC viene publicando, desde el 2015 a esta parte, los trabajadores venimos acumulando una pérdida en el salario -producto de acuerdos a la baja- cercana a un 45%, por lo que resulta necesario que se parta de la base de recomponer lo perdido. Si bien las grillas salariales de los estatales difieren entre sí según los convenios, si tomamos el salario más extendido del convenio SINEP (categoría D grado 1) para mayo 2021 y le sumamos un hipotético aumento de una sola vez de 39% vamos a llegar en mayo del 2022 con un salario bruto de 50.225, 71 y de 41.687, 33 en mano. ¡Casi 20 mil pesos por debajo de la línea de pobreza… actual!

Bajo la consigna de que el "salario le gane a la inflación" tanto UPCN como ATE (Nacional y Capital) han ratificado que este aumento es positivo para los estatales porque superaría el techo de aumento salarial (29%) impuesto por el gobierno para 2021. Lo que enmascara en realidad es la voluntad de las burocracias sindicales de firmar lo que sea que el gobierno esté dispuesto a otorgar como parte de una política de ajuste sobre los trabajadores y el pueblo como garantía para sellar en estos días un nuevo acuerdo ruinoso con el FMI. La cláusula de revisión que festeja la burocracia es la demostración acabada de que el acuerdo no es suficiente, pero los trabajadores esta película ya la vimos; la revisión de marzo 2020 no se ha garantizado. El acuerdo condena nuevamente a los trabajadores de la primera línea que se encuentran exhaustos y desmiente el reconocimiento al personal de salud del cual se jacta el gobierno.

Desde Tribuna Estatal Tendencia alertamos que ATE estaba dispuesta a firmar un salario de pobreza para los estatales del mismo modo que firmó un salario de indigencia en el Consejo del Salario Mínimo. Por eso en una semana pasaron de “defender un salario que no esté en la pobreza” a “uno que no esté por debajo de la inflación”. Ni una cosa ni la otra. La mayoría de los estatales cobramos salarios por debajo de la línea de pobreza, y en muchos casos cercanos a la línea de indigencia.

UPCN con su metodología histórica de burocracia rancia, ha firmado de manera inconsulta con la base de trabajadores. ATE Nacional en sintonía, solo convocó la semana pasada a una reunión del Consejo Directivo Nacional donde se manifestó la disposición de ratificar el acuerdo. Por su parte, ATE Capital convocó el pasado viernes a un plenario de delegados generales SINEP de la seccional con un carácter proscriptivo. Con la excusa de que era un plenario del sectorial SINEP, no se les otorgó acceso a delegados generales, como el caso del INTI, INCAA, entre otros, y se ratificó desde la mesa comandada por Catalano que se iba a "proponer" que las cuotas del acuerdo se salden en 2021 y una cláusula de revisión, desoyendo los rechazos al acuerdo que se expresaron en varias intervenciones.

La reacción de los trabajadores llevó a que, en Buenos Aires, un conjunto de juntas internas de estatales nacionales, que se viene reuniendo y organizado en oposición al acuerdo se haga presente el 26 de mayo a las puertas del Ministerio de Trabajo en rechazo al acuerdo. Para esa misma tarde convocaron una reunión nacional virtual abierta de estatales de la que participaron más de 330 trabajadores de distintos puntos del país.

Debemos organizar en cada sector asambleas para discutir el rechazo y salir a luchar por la reapertura inmediata.

Los salarios están tan retrasados que necesitamos más del 100% de aumento y así y todo no llegaríamos a equiparar el costo de vida. Hay que tomar el ejemplo de los choferes de la UTA que reclamaron un inicial de 100 mil pesos que es el costo de la canasta básica familiar. Los trabajadores autoconvocados de Neuquén mediante semanas ininterrumpidas de paro y piquetes lograron quebrar el acuerdo ruinoso del gobierno provincial con la burocracia de ATE de Quintriqueo. Es el camino que los estatales debemos tomar para enfrentar el ajuste sobre nuestros salarios. Para que la crisis política y económica no la paguemos los trabajadores.

Las restricciones vigentes no pueden ser un límite para que nos organicemos. Somos los trabajadores quienes enfrentamos la presencialidad caprichosa, los que luchamos en cada organismo por protocolos que resguarden nuestra salud y los que anteponemos el cuidado de la salud ante el permanente avasallamiento de los funcionarios. Sabemos que es parte de garantizar la salud, garantizar el salario.

Debemos organizar en cada organismo asambleas que rechacen el acuerdo paritario y avanzar en la coordinación de acciones regionales entre trabajadores municipales, provinciales y nacionales. A partir de esto poner en pie una autoconvocatoria estatal que resuelva una jornada nacional de lucha para los primeros días de junio. El camino es el de los trabajadores de la salud en Neuquén para arrancar un aumento de emergencia del 50%, una paritaria que nos coloque con un salario igual a la canasta familiar junto a la cláusula gatillo actualice los salarios por inflación. Por el pase a planta permanente y la vacunación inmediata a todos los esenciales.

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