Santa Fe: récord de casos y el gobierno complica la atención sanitaria

Escribe Marilin Gómez - Tribunal Estatal y de Salud

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El Ministerio de Salud de la provincia continúa demostrando incapacidad e inoperancia para resolver el acceso urgente de la comunidad a la atención en salud. Los protocolos son criminales, se obliga a profesionales a tomar decisiones sobre quién vive o quien muere, o quién, según su rango etario, merece la oportunidad de ser intubado y atendido en UCI (unidad de cuidados intensivos). Pero además, los hospitales de referencias geográficas más extensas no tienen capacidad para recibir pacientes COVID derivados de otras localidades. Este es el caso del Hospital Cullen en Santa Fe que, a pesar de tener el hospital campaña en el Liceo Militar cruzando la calle, debió transformar la mayoría de las salas de internación en pabellones COVID y la guardia desatiende urgencias no febriles, exponiendo a pacientes a largas horas de espera.

En el CEMAFE (Centro de Especialidades Médicas de Santa Fe), donde se centralizan las consultas de especialidades para diagnóstico y tratamientos de patologías graves, se han convertido los consultorios en salas de internación, por indicaciones absolutamente arbitrarias del gobierno. Se suspendieron turnos para la comunidad del centro norte de la provincia, y esto implica la reprogramación de cirugías, estudios de diagnóstico y tratamientos ambulatorios que ya venían siendo reprogramados. Es decir, se provoca una gran cantidad de enfermedades atendibles y muertes evitables, que estratégicamente no son contadas en la emergencia pandémica.

El estado y los gobiernos son responsables

Los funcionarios responsables de los distintos nosocomios de Salud, puestos a dedo o sostenidos por el gobierno de Perotti, se someten a las indicaciones verticales de la gestión sin propiciar ninguna participación de trabajadores de la salud. Por el contrario, ningunean la capacidad de quienes más claridad tienen sobre sus servicios y quienes terminan dando la cara a los reclamos entendibles de la población por falta de respuestas y recursos de todo tipo. Las direcciones sindicales, consientes y advertidas reiteradamente de esta situación, miran para otro lado y actúan como regimentadoras de sus afiliados, para contener cualquier iniciativa de organización desde las bases.

Trabajadoras y trabajadores de la salud, ¿cuál es nuestra responsabilidad?

Frente a los gobiernos, ministerios, burocracias sindicales y patronales, debemos organizar asambleas que rechacen los acuerdos paritarios de hambre. También, tenemos que avanzar en la coordinación de acciones regionales entre trabajadores municipales, provinciales y nacionales. Está planteada la tarea de formar comités de crisis en cada efector, compuestos por trabajadores de las “trincheras”. Tenemos que seguir el camino de las auto convocatorias como en Neuquén que, con la rebelión de los ‘elefantes’, los cortes de ruta y la huelga, lograron quebrar la entrega de la paritaria y arrancar también un aumento de emergencia del 50%.

Vamos por el pase a planta permanente que incluya a los contratos eventuales por COVID, por el respeto de licencias y franquicias y por las seis horas sin afectar el salario.

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