Universidad

Elecciones truchas en Sociales UBA: por un planteo socialista en la Universidad

Escribe Patricia Lambruschini

Unas elecciones de aparato.

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La convocatoria electoral a los claustros de profesores y graduados –consejeros, directores y juntas de carrera- en la Facultad de Ciencias Sociales ha tenido lugar después de un pacto. Por un lado, el bloque político alineado con el Rectorado de la UBA (radicales y un sector del peronismo, entre ellos la agrupación UES que dirige el Centro de Estudiantes), y, por el otro, la gestión actual de la decana Carolina Mera, con el apoyo del kirchnerismo y sectores afines -La Mella, por ejemplo. Mera había llegado al Decanato como resultado de un acuerdo entre kirchneristas y radicales en 2017, que se fracturó después por disputas de aparato. Ahora, han llegado a un compromiso sobre bases abiertamente antidemocráticas.

En primer lugar, acordaron un padrón electoral, después de diversas maniobras del Rectorado para inflarlo, en un intento por arrebatar la conducción de la Facultad. Por ejemplo, la digitación de concursos, designaciones a dedo de personas de su espacio político, despidos encubiertos, distribución discrecional de los cargos de los ‘ad honorem’, ampliación del padrón de profesores del CBC que vota en Sociales, y el supuesto ¡extravío! de siete concursos ya sustanciados de docentes no afines. A su vez, este mismo Rectorado y sus aliados en Sociales han profundizado el deterioro presupuestario y han hecho un manejo arbitrario de los fondos de la Facultad, mediante el control de las Secretarías de Hacienda y Académica, oportunamente cedidas en su momento por Mera.

El acuerdo desdobla las elecciones por claustro y establece que los profesores votarían a fines de junio, los graduados (donde votan gran parte de los docentes no titularizados) a fines de agosto, y no se fija fecha para la elección de estudiantes, que representan al grueso de la población universitaria. Esta manipulación de elecciones en “cuotas” apunta a consagrar un hecho consumado en el claustro ultra-minoritario de profesores para cuando le toque votar la mayoría de los docentes y a la totalidad de los estudiantes. La maniobra pisotea, por sobre todo, una de las conquistas democráticas de la Facultad tras la lucha histórica del año 2002, a saber, la votación directa y simultánea de Directores, que solamente puede producirse mediante el voto “sincrónico” de toda la Facultad.

Pocas veces se ha visto una manipulación tan grosera y escandalosa por parte de las camarillas que gobiernan la Universidad, fogueadas en estos quehaceres.

“Presencial”

A pesar de que, según lo establecido por el Consejo Superior, hay plazo para realizar las elecciones de profesores y graduados en todas las facultades hasta el 31 de octubre, en Sociales se ha convocado a votar presencial en el peor momento de la pandemia y cuando toda la Facultad está funcionando de modo virtual. Los Fernández y los Macri aplican en la Universidad lo contrario de lo que votan en el Congreso, que ha postergado la Paso y las generales para septiembre y noviembre. Los partidarios de la ‘presencialidad segura’, se reservan los debates políticos de la elección para el Zoom. El Rectorado y las autoridades de Sociales, además, pretenden que los no docentes hagan laborales presenciales de preparación y efectivización de la elección, cuando los contagios están haciendo estragos en los lugares de trabajo. Desde ya que deberíamos apoyar un boicot a la elección por parte de no docentes, primero por su salud, segundo por el servicio que prestarían en impedir un fraude, como ocurre con los padrones y la votación en cuotas. Cuando se trata de los derechos políticos, los gobernantes, en todos sus escalones, son partidarios del confinamiento –en este caso de graduados y de estudiantes.

La Comisión interna No Docente de Sociales ha rechazado la ‘convocatoria’, frente a lo cual las camarillas universitarias han recurrido a la burocracia de APUBA, que irá a extorsionar a trabajadores de otras facultades. El Rectorado y la gestión de Sociales no brindaron ningún recurso para sostener las clases a distancia en la pandemia, tampoco lo hacen a la hora de votar. La presencialidad obligatoria está al servicio de reducir la participación de docentes sin medios de transporte adecuados, en tanto que las camarillas fletarán ‘remises’ para acarrear a sus inscriptos.

Estrechez de miras

Las condiciones aparatescas y amañadas de la elección están asociadas, naturalmente, a su contenido. A través de esta manipulación del comicio, las gestiones del Rectorado y de la Facultad pretenden vaciar la deliberación política en torno de la universidad y, en especial, a la gestión capitalista de la pandemia, ¡nada menos que en Ciencias Sociales! Esto es conforme a la orientación académica de la Facultad, que prepara a los estudiantes para las llamadas “políticas públicas”, que tienen por misión paliar la miseria de la población, cuyos salarios e ingresos los capitalistas desvían para sus ganancias. La elección reproduce el modo como la propia facultad abordó la pandemia, esto es, como un contratiempo coyuntural al funcionamiento “normal” de la sociedad, y no como la expresión de un régimen social en decadencia, que ha convertido a la pandemia, mediante subsidios al capital y despidos de trabajadores, en una crisis humanitaria. El vaciamiento del debate es inseparable de los métodos de aparato que signaron a la convocatoria electoral y al armado de listas.

Centroizquierda-Izquierda

Además de las listas del Rectorado y de la gestión, se presenta una alianza entre un sector del centroizquierda de la Facultad, más precisamente un ala en exilio del kirchnerismo y la izquierda nucleada en el FITU. La agrupación Imaginación Sociológica, que ha sido gestión de la carrera durante varios períodos, ha ido en busca del apoyo de la izquierda. El frente Imaginación-FITU acaba de difundir un programa que reitera –poco “imaginativamente”- los clichés característicos del centroizquierdismo. El manifiesto resultante propone una "Sociología que incomode" (el antiquísimo ‘épater le bourgeois’ -dejar atónito al burgués-, de Baudelaire y Rimbaud), frente a una sociedad “invivible” (sic), donde “unos pocos se apropian de la riqueza social y se hace uso irracional de los recursos naturales”. Los ‘pocos’ que no se mencionan es el capital y la sociedad ‘invivible’ el capitalismo en decadencia. La manipulación de las categorías sociales conlleva la negación de la lucha de clases. El bloque de izquierda le reserva a la sociología la tarea de suprimir la consciencia de clase al proletariado. Los ‘troskos de la facu’ exponen principios anti-revolucionarios. No hay diferencia entre la alerta sobre la ‘distribución de la riqueza’ de la FAO, las Naciones Unidas o incluso Warren Buffet. La proclama del FITU oculta la lucha de clases (¿será una grosería académica mentarla en la Universidad?) y la necesidad de una salida socialista a la crisis humanitaria. El texto del acuerdo es suficientemente extenso como para poner de manifiesto una concepción estratégica y, por lo tanto, la colonización ideológica de la izquierda que participa del FITU.

La salida es de conjunto

La lista que pretende oponerse al pacto radicales-kirchnerismo no es, ni en su programa ni en los métodos de su armado, una lista socialista. No libra contra las camarillas una lucha de principios sino una pugna de aparatos – o sea la cuota de cargos en disputa. El caso del PTS es significativo, cuando se tiene en cuenta que ha hecho un culto de participar sola en las elecciones universitarias, con el buen argumento de que había que construir una fuerza clasista diferenciada. Como en otros casos, el arribismo electoral se le fue a la cabeza y ha puesto al desnudo su vacuidad como corriente que se pretende marxista; el aparato oficial corre detrás de un voto y un cargo como conejo por la zanahoria.

Una lucha de principios en Sociología es oponer la crítica de la sociología y del orden social que la sustenta: desarrollar el arma de la crítica de la lucha de clases y de la revolución social. Se trata de dar peleas de carácter principista, incluso para ocupar un cargo académico, que se convertirá en una tribuna abierta, claro, pero de crítica revolucionaria. En definitiva, unir a la Universidad a la lucha de la clase obrera. Las rebeliones en todo el mundo, y particularmente en América Latina -Chile y Colombia-. y las luchas en Argentina apuntan en esa misma dirección.

El llamado a elecciones en Sociales-UBA concentra los elementos de la crisis social y política desatada en el marco de la pandemia: primero, los métodos de aparato, punteriles y camarillescos con que los gobiernos capitalistas han gestionado la política en este contexto; segundo, la manipulación del derecho democrático a pronunciarse y elegir, subordinado a las necesidades del capital y a la "nueva normalidad"; y tercero, la estrechez teórica y política con que dicha crisis ha sido abordada, desde el campo de un sector de la izquierda, que se ha subordinado a la corriente centroizquierdista de un kirchnerismo desengañado.

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