Perú: ruidos de golpe y la ‘lenin-morenización’ de Castillo

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 3 minutos

“Tranquilos no va a haber expropiaciones”, fue el mensaje de Pedro Francke, “gurú” económico del electo presidente de Perú, Pedro Castillo, a ´los mercados´.

Sobre el final de la segunda vuelta ingresaron al equipo de campaña de Castillo varios “técnicos”, la mayoría que habían estado en el movimiento Nuevo Perú que dirige Verónika Mendoza, entre ellos el propio Francke. Esto fue saludado por políticos y economistas de derecha que ya conocen al ex funcionario de Humalla y Toledo, también por publicaciones internacionales como The Economist, que reconocen en el economista de la Universidad Católica a un “moderado”. “Ahora estamos un poquito más con el mercado” (El País, 16/6), indicó el economista peruano.

Estas indicaciones de moderación provienen del “Grupo de Puebla”, cuya candidata era Verónika Mendoza, que no llegó al balotaje. El movimiento Nuevo Perú de Mendoza, de donde viene Francke, votó a Pedro Pablo Kuczynski en la segunda vuelta del 2016 y respaldó a Martin Vizcarra y Francisco Sagasti. Francke y su equipo también asesoraron a Susana Villarán en la Municipalidad de Lima, que supo tener vínculos con Odebrecht y los casos de corrupción.

Durante la campaña, Castillo hacía reuniones en donde decía que “Las mineras, según él, tenían los días contados. Su riqueza no beneficia a los pobres” (ídem). Según Francke, esto hizo que los empresarios “antifujimoristas” consideraran la elección de Keiko un mal menor y casi le costara la elección: “Todo eso lo dijo cuando no tenía una candidatura muy fuerte” (ídem).

Crisis política, rebeliones populares y cambios “cosméticos”

Perú atraviesa un proceso de crisis política sin respiro desde hace años. El vacío político que dejó la caída de la dictadura de Fujimori, no fue resuelto. Keiko Fujimori no acepta su derrota electoral; apunta que el Tribunal Constitucional llame a nuevas elecciones. Las declaraciones de Francke no servirán al propósito de impedir que eso ocurra. El presidente de Perú, Francisco Sagasti, ha comenzado a denunciar un golpe de estado de militares de la reserva. Francke fue funcionario de alto nivel en los gobiernos de los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala” (ídem), dos reos de la Justicia.

El mensaje de la campaña de Castillo se modificó gradualmente, y de un tono nacionalista contra la multinacionales y el “establishment”, pasó a una retórica de defensa de los mercados y garante de la propiedad privada. “Con Francke, esa revisión de contratos de las transnacionales o unas hipotéticas nacionalizaciones se han convertido en un impuesto nuevo a los beneficios de las mineras”, algo ya rechazado durante su gestión con Humala “La diferencia es que el precio del cobre, nuestra principal exportación, está muy alto y los analistas internacionales dicen que esto tiene para rato.. Calculo que las empresas, solo en el cobre, tienen 9.000 millones de dólares (unos 7.500 millones de euros) adicionales de ingresos. Entonces el Perú puede decir: ‘compárteme un poquito más’” (ídem).

“Si gana la izquierda, que pueda aplicar políticas de izquierdas. Con algunos límites, por supuesto. Como, por ejemplo, la autonomía del Banco Central de Reserva”. “El economista (Francke) asegura que el salario mínimo no se tocará por el mal momento económico que viven las empresas con la pandemia. No se eliminará el sistema privado de pensiones, como había insinuado Castillo y había hecho temer a algunos trabajadores por el futuro de sus ahorros. Eso sí, se intentará reformar” (ídem).

“Los grandes empresarios del país”, sin embargo, “acostumbrados a tener hilo directo con el poder”, indica El País, no le atienden el teléfono a Francke (tarea para la que fue contratado).

La sonda que intenta lanzar el gobierno de Castillo al empresariado, es lo contrario de lo que esperan las masas insatisfechas, golpeadas como en ningún otro lugar por la pandemia. El sector de la burguesía que busca arbitrar una salida legal y reconocer la victoria de Castillo, tiene el apoyo de Biden, y naturalmente de los Fernández. Los Uribe, los Bolsonaro y los trumpistas apuntan a un golpe y nuevas elecciones. Las masas explotadas de Perú enfrentan, por un lado, la posibilidad de una guerra civil y, por el otro, la estafa política que están negociando Pedro Castillo y el mentor de su partido, Victor Cerrión.

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