Docentes autoconvocados en Villarino

Escribe Carlos Villarroel

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A mediados de marzo se ha comenzado a desarrollar un proceso de autoconvocatoria de docentes en el distrito bonaerense de Villarino, contra la presencialidad escolar en pandemia. Mediante encuentros virtuales, se han llevado adelante debates sobre la educación en medio de una crisis humanitaria inaudita, que han sido la base para motorizar diversas acciones de lucha.

Villarino está ubicado al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Al norte limita con Bahía Blanca, donde existe un dinámico circuito de trabajadores de la educación que a diario viajan a dedo o en vehículos que se comparten con tres o cuatro compañeros. Tanto los docentes residentes como no residentes del distrito, viajan de una localidad a otra constantemente. De esta manera se torna doblemente riesgoso asistir a los establecimientos educativos. En el distrito no existe -pese a las distancias entre localidades y el flujo de personas que moviliza- un sistema de transporte público.

Desde el momento en que las autoridades escolares nos convocaron para asistir a clases presenciales, y frente al abandono del SUTEBA local (conducción Celeste) -empeñando en el retorno “seguro” a las aulas- un grupo de docentes hemos iniciado la tarea de poner en pie a los "docentes autoconvocados de Villarino". Plasmamos nuestra posición de rechazo a la presencialidad escolar durante la pandemia en diversos comunicados, armamos una página de Facebook, y desde allí hemos desarrollado una intensa campaña mediática por redes y radios locales exigiendo el cese de la presencialidad. También hemos adherido a los distintos paros que se han votado en otras seccionales del Suteba; recientemente algunos docentes presentamos acta de retención de servicios, que fue rechazada por las autoridades distritales, y hemos sido amenazados de perder el cargo en caso de no presentarnos en nuestro lugar de trabajo, mientras en las escuelas pululan los casos de Covid entre docentes, auxiliares y familias. La lucha contra la presencialidad de la docencia ha llegado a oído de las autoridades gremiales, principalmente del Suteba local, que de manera tardía y presionados por el descontento generalizado, presentó un pedido ante el ejecutivo de pase a fase 2, de esta manera se habilitaría temporalmente el cese de tareas presenciales. La respuesta a este pedido fue el pase a fase 4 – es decir, a una mayor apertura.

El cuadro sanitario del distrito -que gobierna una coalición vecinalista encabezada por el massista Carlos Bevilaqua, Acción por Villarino- es alarmante, y no escapa a la situación que atraviesan los grandes aglomerados de la provincia. Tiene el agravante de que el sistema sanitario local es extremadamente precario y no posee unidades de atención compleja, estableciendo una dependencia sanitaria directa con Bahía Blanca y Carmen de Patagones (ambos también saturados por el avance de la pandemia). Sin embargo, ha sido uno de los cuatro distritos de la provincia que mantuvo la presencialidad luego de los 9 días de confinamiento estricto decretado por el gobierno nacional. Actualmente, Villarino es noticia por ocupar el último lugar en el ranking que mide el avance del plan vacunatorio en la provincia. Hasta hace días atrás solo contaba con un centro vacunatorio alejado de los principales centros urbanos (en Algarrobo), lo que impedía que muchos vecinos se anoten para recibir la vacuna dada la dificultad para llegar hasta el lugar. De conjunto la gestión de la pandemia ha agudizado la crisis política regional (ya marcada por la desaparición y muerte del joven lurense Facundo Astudillo Castro), la misma se expresa en la renuncia de la secretaria de Salud y las autoridades del nosocomio de Pedro Luro y en la manipulación de los datos sobre la pandemia. Finalmente el pase a fase 4, recientemente decretado, ha generado una gran conmoción en la población, que esperaba medidas restrictivas, entre ellas el cese de la presencialidad.

Frente a este escenario y con esta caracterización, nuestra lucha se ha colocado en términos de la defensa de la salud, de la vida, y de la educación pública. Nos hemos puesto el objetivo, para los próximos días, de poner en pie una gran asamblea educativa.

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