Carnaval de Uruguay: murga y rebelión popular

Escribe Ernesto Iche

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Por Ernesto Iche

Frente de Artistas

“Vamos a la plaza, para dar batalla. Si la cosa estalla estaremos a la talla. Si se pone Caribe no tendremos cintura, daremos pelea acá nadie se asusta, ni oculta (…) Es un aliento, que se vuelve grito que como paso en Chile va a ser algo inaudito”

Esta estrofa del Cuple “Vamos a la Plaza” de la murga Metele que son Pasteles vale como muestra de la politización y el clima que se vive en el concurso de Carnaval de Uruguay, donde las murgas han transmitido (con distintos matices) el descontento popular por el triunfo de la coalición de derecha y, en menor medida, las críticas al Frente Amplio que fue derrotado luego de 15 años de gobierno.

En el caso de Metele que son Pasteles, todo su espectáculo gira alrededor de la situación política y han sido, por este motivo, blanco de una andanada de críticas en las redes por parte de los partidarios del gobierno entrante, llegando al extremo de pedir que fueran procesados por “incitación a la violencia”.

Al respecto Federico Murro (letrista de Metele) dijo al FdA: “Creo que este colectivo, que se identifica como de izquierda y en el que algunos votan al FA y otros no, surgió la necesidad de decir o plantear en el espectáculo qué se hace de ahora en más. Entonces dijimos que creemos que los derechos que se han conseguido habrá que defenderlos apenas asuma la derecha. Las repercusiones nos asombraron. No estamos acostumbrados. Nos ocurrió que nos sorprendió la respuesta de la gente que se paró a aplaudir y ovacionar y que al otro día algunos representantes de la coalición de derecha salieron a decir que estábamos incitando a la violencia y al delito. Hasta en un programa muy visto en la tele se planteó el debate. Ahora cada vez que vamos a un tablado la gente nos ovaciona. Creo que coincidimos con mucha gente con nuestro planteo de salir a la calle a defendernos”.

El clima politizado del Carnaval coincide con el intento de conformar un circuito de tablados (festivales artísticos barriales) por fuera del concurso oficial manejado por DAECPU (Asociación de los dueños de las murgas), la intendencia de Montevideo, el canal que transmite el concurso por TV y empresarios como Paco Casal. El intento llamado “Más Carnaval” surge como iniciativa del SUCAU (Sindicato de Trabajadores de Carnaval) y cuenta entre las murgas participantes a algunas de mucha trayectoria y popularidad como Falta y Resto o La Gran 7.

El Carnaval uruguayo es un enorme negocio para las empresas y la TV. Se calcula que asiste más gente a los tablados de febrero que a los estadios de futbol durante todo el año. VTV, ANTEL, Prime y otras son las marcas auspiciantes de este negocio que además se ordena a partir de los dueños de los tablados y las murgas, por lo que los trabajadores de Carnaval (murguistas, sonidistas, puestistas etc) reciben un porcentaje mínimo de los ingresos que genera su trabajo. Las murgas deben asumir, además, el riesgo económico que representa quedar eliminado por decisión del jurado, porque eso disminuye a cero la posibilidad de seguir cobrando por tocar en los tablados.

Al respecto de Más Carnaval, Nacho Alonso de Murga La Mojigata y uno de los organizadores del SUCAU, entrevistado por el FdA Tendencia señala: “Es el primer año que se realiza un circuito de tablados por fuera del concurso oficial, pero es un viejo sueño de muchísimos carnavaleros que nos preceden. Con La Mojigata es muy probable que al terminar este Carnaval evaluemos salir del concurso oficial y demos ese paso”. Alonso explicó además que el agrupamiento sindical surge porque “el carnaval se ha ido privatizando cada vez más. Ahora está la empresa de televisión, que en Uruguay es la empresa que televisa todo (espectáculos públicos, el futbol, el boxeo, el basket, el ciclismo, ahora el carnaval, el futbol del interior) Eso lleva a grandes negociados que mueven un dinero incalculable y la intendencia de Montevideo no solo no controla, sino que alienta esa privatización y esos negociados. Nadie sabe de cuanto es el contrato con la TV y entonces sí, las murgas agarramos una plata por esa televisación, pero del total no sabemos ni cuánto es. Pero no solo es por esto si no porque cada vez se entiende el carnaval de forma más comercial y la mayoría de los murguistas sacamos como “pa empatar” y hay tres o cuatro que hacen plata. Además, es cada vez más restrictivo y la organización hace que cada vez te sientas menos libre a la hora de participar. Por todo eso se formó el sindicato porque los trabajadores del Carnaval no tienen ni voz ni voto en las decisiones”.

Consultado sobre las condiciones en las que desarrollan las murgas señaló: “Los murguistas no aportan al Banco de Previsión Social, por lo cual no tenemos jubilación, los riesgos físicos y accidentes, no tenés seguro de nada y depende de la suerte. Como es una actividad artística hay que dar esa discusión porque hay gente que lo hace como cuestión laboral y otros de forma vocacional. No hay contratos. Un dueño de murga te puede echar y no pagar nada. La verdad es que se mueve muchísimo dinero en el Carnaval y nosotros la vemos a cuenta gotas”

En Uruguay como en Argentina, la cultura es puesta al servicio de los negociados capitalistas, precarizando cada vez más las condiciones de trabajo y desarrollo de los trabajadores del arte.

Es necesaria la absoluta independencia del estado y la más amplia libertad a la hora de creación artística y la lucha por los derechos laborales de los trabajadores de la cultura. Sindicatos que se pongan a la cabeza de esa lucha, organizada desde un programa reivindicativo que debe partir de exigirle al estado el cumplimiento de los convenios colectivos o la creación de ellos donde no los haya y el cumplimiento de todas las reivindicaciones del sector.

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