50 años de “Imagine”, el sueño revolucionario de John Lennon

Escribe Matias Melta

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hace medio siglo, en 1971, se publicaba el segundo disco de estudio de John Lennon, “Imagine”, que incluía el famoso himno del mismo nombre, un verdadero manifiesto pop. El disco, además de su gran calidad artística, tiene el trasfondo del apoyo y la militancia de Lennon en esa época por distintas causas revolucionarias alrededor del mundo, que lo convirtió en un ´enemigo´ del FBI, la CIA y el gobierno estadounidense.

Imagine fue un álbum mucho más ´comercial´ que su predecesor, el áspero y algo desolado debut de la Plastic Ono Band, que incluía temas como “Working Class Hero” y “Mother”.

Fue co-producido por Phil Spector, quien por entonces todavía era el productor estrella, creador de la famosa “pared de sonido” utilizado en los 60s y 70s por el rock y el pop -una fórmula de grabación que por su grandilocuencia es casi orquestal-, que produjo la despedida de los Beatles, “Let it be”. También cuenta con la participación del ex compañero de banda de Lennon, George Harrison.

Las canciones pasan por diversos estadíos y estilos, desde el pop más contemplativo (“Jealous Boy” y “How?”), al rock and roll más salvaje (“Gimme some trouth” y “It’s so hard”) o las bellas gemas de amor (“Oh my love...” y “Oh! Yoko”), dedicadas a su compañera de vida, arte y política, Yoko Ono. Las letras tienen un peso también muy importante. Un disco clásico de rock y pop totalmente inmediato.

“Imagina que no hay paraíso ni infierno”

Imagine es, sin duda, la pieza fundamental del álbum. Con su bella y suave melodía, desde la primera estrofa Lennon invita a imaginar un mundo sin Paraíso ni Infierno (“arriba nuestro sólo el cielo”), a vivir el presente, a imaginar un mundo sin fronteras, sin guerras ni religiones, sin posesiones ni codicia.

El estribillo “podes decir que soy un soñador / pero no soy el único / espero que un día te nos unas / y el mundo entonces será mejor”, es un llamado pleno de fraternidad.

No es una simple canción por la paz, sino también un himno subversivo, anti capitalista, en la voz de uno de los mayores compositores de música popular del siglo XX. Hacemos esta afirmación teniendo en cuenta que Lennon la escribió junto a Yoko mientras apoyaba abiertamente causas populares y luchas de la clase obrera.

Una hermandad de seres humanos

En 1971 Lennon vivía junto a Yoko en Nueva York, Estados Unidos y era una de las figuras más populares del mundo. Su oposición a la guerra de Vietnam era pública y activa, alzando la voz y realizando diversas acciones (políticas y performáticas) contra el belicismo imperialista.

Esto molestaba fuertemente al gobierno de Nixon, que se jugaba la reelección y lo veía como un total enemigo, especialmente por su influencia sobre la juventud, e intentó expulsarlo, en un juicio que tuvo enorme repercusión mundial y Lennon finalmente ganó.

Mientras tanto, Lennon anunciaba su apoyo, incluso económico, al movimiento independentista de Irlanda del Norte y al fondo de huelga de los obreros en lucha por sus puestos de trabajo en la constructora naval UCS de Glasgow, Escocia, un foco histórico de lucha de clases de ese país.

En enero de 1971 le realizaron una famosa entrevista para el periódico “Red Mole”, de la organización trotskista británica Grupo Marxista Internacional (para la cual también aportaba fondos), en el que dio declaraciones clarificadoras sobre sus posiciones de izquierda. “(Desde chico) tenía mucha conciencia de clase, solían decir que era un resentido, porque sabía lo que me había sucedido y sabía de la represión de clase que nos afectaba”, anunciaba en un largo y franco debate con los dos entrevistadores y Yoko, que recorrería tópicos sobre la revolución y sus estrategias Se recomienda la lectura completa de esta entrevista

Un hecho que enfurecía a los servicios secretos de Estados Unidos era la amistad que Lennon había trabado con Bobby Seale, uno de los principales dirigentes del Partido Panteras Negras, un movimiento combativo que abrevaba en la “revolución socialista multiracial”, tomando elementos del Maoísmo, el guevarismo y los movimientos de liberación africanos, entre otros. La amistad se transformó en adhesión pública de Lennon a los Panteras Negras, quien incluso llevó a Seale a uno de los programas más vistos de la TV yanqui. Esta organización era una de las más perseguidas por el FBI y el gobierno yanqui.

Lennon se radicalizaba, participaba en festivales de protesta, escribía canciones para activistas, se reunía con dirigentes de diversas organizaciones de izquierda del país. Era un cáncer para el imperialismo yanqui, así que pusieron manos a la obra para expulsarlo de la tierra de las oportunidades.

En 1972 J. Edgar Hoover, poderoso mandamás del FBI, le escribía en una carta a un miembro del Departamento de Justicia del gobierno de Nixon: “Lennon ha alentado la creencia de que él tiene ideas revolucionarias no sólo mediante sus entrevistas formales con marxistas, sino por el contenido de algunas de sus canciones y otras publicaciones”.

“Y el mundo entonces será uno”

Lennon fue un artista totalmente comprometido con la lucha de clases de su época, que transitó del ideario pacifista hippie a un compromiso mayor post Beatles con causas políticas, incluso de voltaje revolucionario.

A 50 años de su edición, Imagine es un álbum que mantiene una gran vigencia, no sólo por su dulce melodía, sino también por su poderoso mensaje por un mundo sin fronteras, sin capital, sin guerras. Por un mundo socialista.

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