El PTS invita al kirchnerismo a modificar la “correlación de fuerzas”

Escribe Marcelo Ramal

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Un reportaje del periodista Alejandro Bercovich al candidato kirchnerista Leandro Santoro despertó un interés desmesurado por parte del principal editorialista de Izquierda Diario, Fernando Rosso. En la entrevista, Santoro había descartado un choque o una ruptura con el FMI con el argumento de que “no da la correlación de fuerzas”. Rosso replica a Santoro que “es la lucha la que cambia la correlación de fuerzas”.

Una polémica sobre la “corelación de fuerzas” está fuera de lugar, salvo que quienes la protagonicen sean kirchneristas. Comparten la estrategia y difieren en la táctica; divergen acerca de la modalidad de defensa del mismo interés de clase y político. Rosso -o sea el PTS- se embarca en un debate sobre la “correlación de fuerzas” con el gobierno cuyo propósito es cambiar esa “correlación” por medio de un acuerdo con el FMI. Apenas fue ungido candidato por Cristina, en abril de 2019, la primera reunión de Alberto F. fue con los representantes de los fondos internacionales en el país. Allí, les aseguró la voluntad estratégica del tándem FF en arreglar los asuntos de deuda que Macri había dejado en ‘default’. Macri aprovechó la ‘correlación de fuerzas’ en su contra para descargar la responsabilidad de la renegociación de la deuda al kirchnerismo. La invitación de Rosso a Santoro para formar un frente de lucha que modifique la ‘correlación de fuerzas’ es una muestra del seguidismo del PTS al kircherismo y al albertismo (Santoro), cuando no una completa capitulación. El resto del FIT-U acompaña todo esto con el slogan de “la izquierda que se une”.

Santoro recurrió al pretexto de la ‘correlación de fuerzas’ para ocultar su apoyo total y completo al acuerdo con el FMI; de lo contrario no habría sido designado candidato a primer diputado por CABA. En lugar de desenmascarar el embuste de Santoro, Rosso lo invita a la ‘lucha’. Patético’. Que alguno de los socios de Rosso se distancien del brulote para su propia protección, no cambia nada acerca de la naturaleza del FIT-U. A su turno, cada uno de esos socios recurre a planteamientos políticos similares.

Correlación de fuerzas

Rosso señala que resignarse a la “correlación de fuerzas” es la negación “de toda política”, la cual siempre consiste en “alterar la relación de fuerzas existentes”. Estamos ante una aclaración que oscurece, porque ¿contra quién querrían los Fernández cambiar las relaciones de fuerza? Si es contra el macrismo, lo conseguirían mediante un acuerdo con el FMI, el cual pasaría del apoyo que dio al macrismo a un apoyo al frentetodismo. Una ruptura con el FMI, sobre una base capitalista, lo empujaría a la hiperinflación y al ‘rodrigazo, ¿o Rosso piensa que lo volcaría al control obrero y al armamento del proletariado? La “correlación de fuerza” que sí habría que modificar es la de la clase obrera con el gobierno capitalista del peronismo, por ejemplo por medio de un Congreso de delegados y luchadores obreros, al cual el PTS se opone. Se opone porque perjudicaría al gobierno de Santoro.

La diletancia lleva a Rosso a asesorar a Santoro en sus términos, que son los de la política burguesa. Estamos aquí ante un morenismo (Nahuel Moreno) puro, siempre dando consejos a los jefes de la burguesía nacional. Pero en este punto el editorialista de izquierda se equivoca grueso. El gobierno calcula todo el tiempo la “correlación de fuerzas” pero en términos antagónicos a los que le atribuye Rosso. El dilema que atraviesa a albertistas y cristinistas hoy es cómo cerrar un acuerdo con el FMI, y no cómo romper.

Para el gobierno, la “principal relación de fuerzas” es la que lo opone a la clase obrera. En vez de poner de manifiesto el derrumbe del gobierno y del peronismo, y convocar a la autonomía política de los trabajadores, el FIT U juega el juego de la izquierda kirchnerista, en la expectativa de un rédito electoral. Reclama una apoyatura “popular” para el control de precios, y sugiere a los candidatos K que se animen a luchar contra el FMI.

Los divagadores de la “relación de fuerzas” saben que el régimen vigente no tiene disyuntivas: si firma con el FMI, como lo ha hecho con el ciento por ciento de los acreedores internacionales, y por un monto varias veces superior a la deuda con el FMI, corre el riesgo de una rebelión popular, a término; y sabe también que una cesación de pagos con el FMI produciría un colapso del régimen económico y social. Una crisis es una crisis cuando todas las salidas son peligrosas para el sistema, incluida la de no elegir ninguna.

Los charlatanes de la “correlación de fuerzas” le ocultan a las masas que sólo una acción histórica independiente es una salida para los explotados, y ese ocultamiento es la herramienta del capital para navegar las crisis terminales y descargar sus consecuencias sobre los trabajadores.