25N: por el desprocesamiento a Yolanda Vargas y por el fin de los femicidios

Escribe Plenario de Trabajadoras (Salta)

Por una organización independiente de la mujer.

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En el último período las mujeres trabajadoras salteñas fuimos protagonistas de las principales luchas obreras y populares de la provincia. La heroica huelga docente autoconvocada, la lucha del personal de salud contra el colapso del sistema bajo la pandemia, las cada vez más nutridas movilizaciones de las organizaciones sociales contra el hambre y por trabajo genuino, la lucha de los manteros por el derecho al trabajo, o las constantes movilizaciones contra los femicidios, abusos y la impunidad.

No es para menos, en el marco de una crisis histórica caracterizada por el empobrecimiento masivo de la población, las mujeres trabajadoras sufrimos las consecuencias más bárbaras de semejante situación; tanto en lo que hace a la desocupación, los salarios de hambre, la precariedad laboral, la falta de vivienda y de acceso a la salud, tanto en lo que hace a la agudización de la violencia doméstica, los abusos y femicidios bajo el despotismo patronal y la descomposición económica y social de la familia obrera. La explotación social de la clase obrera se sostiene en gran parte por la doble opresión de las trabajadoras que conspira contra la unidad de clase necesaria para derrotar esa explotación y es por eso que el Estado garantiza la impunidad para nuestros explotadores, abusadores y femicidas.

La creación de un Ministerio de la Mujer y la aplicación de las mentadas leyes de “género”, o la emergencia en violencia o el observatorio de la mujer, no han reducido en lo más mínimo el cuadro de violencia que sufrimos millones de mujeres y sólo ha derivado en la cooptación de un sector de organizaciones y dirigentes feministas. Las leyes conquistadas con masivas movilizaciones como la IVE o la ILE no se cumplen porque los médicos que trabajan en la salud pública y en la privada se declaran objetores en la primera y no en la segunda privatizando este derecho y manteniendo el negocio armado durante años con el aborto clandestino. La obturación del clero y el funcionariado de Sáenz de la aplicación de la ILE y la IVE en los hospitales públicos, favorece esta privatización de derechos. Por otro lado, nadie del funcionariado estatal de “genero” ha emitido crítica alguna contra el empobrecimiento y la degradación social de la masa de la población, que agrava el cuadro de violencia y opresión que sufrimos. La curia y los sectores reaccionarios se rasgan las vestiduras por la cantidad de IVEs, que además no superan la media histórica de cuando se hacían bajo la clandestinidad, pero no dicen nada de como todos los días y a cada momento se niega el derecho a la maternidad para miles de nosotras, sumidas en las peores condiciones de vida.

Bajo la ola de femicidios y abusos, varios de ellos perpetrados por miembros de las fuerzas de seguridad, ahora Sáenz crea un ministerio de seguridad y justicia con el romerista y represor Abel Cornejo a la cabeza, quien se vale del coqueteo con la “perspectiva de género” para remozar y preservar una policía descompuesta y vinculada al negocio de la prostitución, la trata y el narcotráfico bajo el predominio del negocio del turismo. El nuevo súper ministro, guardó silencio como procurador contra la aberración jurídica que la justicia salteña vine cometiendo contra Yolanda Vargas, a quien quiere condenar y encarcelar por el fallecimiento de sus hijos en el incendio de su casilla a principios de año, sobre todo para encubrir las responsabilidades sociales y políticas del propio Estado en la situación de miseria e indefensión que ella padecía junto a sus hijos. Una maciza movilización nacional y hasta internacional ha logrado su libertad y ahora debe ser redoblada por su definitivo desprocesamiento.

Por la organización independiente de la mujer trabajadora

La rebelión y la lucha de las mujeres trabajadoras salteñas expresan una tendencia a la rebelión mundial de las fuerzas productivas contra un régimen social capitalista en crisis y que ha hecho de la pandemia una crisis humanitaria que ha valido la vida de millones de personas en el mundo en pos del salvataje del capital por todos los estados nacionales. Los gobiernos del capital fracasan sistemáticamente en garantizar no ya un progreso social e igualdad para las mujeres, sino el resguardo de su propia vida y su cuerpo porque su premisa máxima no es la vida, el progreso, ni la igualdad, sino el lucro y la acumulación de capital.

Ahora, con el acuerdo con el FMI que preparan desde el kirchnerismo hasta el macrismo, atentarán contra la vida y redoblarán todo tipo de violencias sobre las mujeres que vivimos de nuestro trabajo. Por eso el gobierno de los Fernández ha puesto como jefe de gabinete a un enemigo de nuestra lucha como el gobernador tucumano Manzur.

La violencia contra la mujer no puede encontrar ninguna salida en la implementación de “políticas públicas”. Plantea, por el contrario, la necesidad de una transformación social de raíz: tirar abajo un régimen que no solo nos somete, sino que se basa en la explotación, la servidumbre y violencia social. Es decir, el régimen capitalista. La familia es, bajo el presente régimen social, un espacio de reclusión privada; su socialización requiere abolir la apropiación privada de la riqueza social.

Bajo esta comprensión es que planteamos la necesidad de poner en pie una organización independiente y combativa de la mujer contra la violencia en el ámbito directo del régimen capitalista: el laboral y el social por la igualdad de derechos laborales y sociales, por el salario y la jubilación mínimo igual al costo de la canasta familiar y contra la precarización laboral y las reformas antiobreras que exige el FMI y que afectará a la mujer trabajadora en primer lugar, por ser uno de los sectores más precarizados.

La lucha por la una organización independiente y combativa de la mujer plantea, a su vez, la lucha contra la discriminación y la violencia en el seno de nuestra propia clase, en las familias obreras y en las organizaciones obreras. Esta es una lucha que hace al interés general y la unidad de los trabajadores para enfrentar a nuestros verdugos.

Vamos a una campaña en todas las barriadas, lugares de trabajo y estudio por el desprocesamiento de Yolanda, fin de femicidios y justicia por cada una de las víctimas, acceso universal a la vivienda, trabajo y salud, de condiciones laborales. Vamos por un 25N que tenga como protagonista a la mujer trabajadora y la puesta en pie de una organización independiente en la perspectiva de demoler al conjunto del régimen político y social por completo reaccionario.

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