Concentración en Tribunales por Lucas González

Escribe Ana Belinco

El “gatillo fácil” es política de Estado.

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Los familiares y amigos de Lucas González convocaron a una concentración “sin banderas” este lunes frente al Palacio de Tribunales para exigir justicia por el joven futbolista asesinado por una brigada de civil de la Policía de la Ciudad. Se reunieron unas dos mil personas, a pesar del feriado.

De espaldas a Tribunales, hablaron las familias y los amigos de Lucas. Exigieron justicia, que se avance en la investigación para condenar a los responsables del crimen y que la Policía deje de hostigar y matar a la juventud en los barrios. El moderador del acto fue el abogado de la familia, Gregorio Dalbón. Se trata del abogado defensor de CFK en varias causas en su contra. Como abogado querellante, intervino en el juicio por la masacre de Once para circunscribir las responsabilidades sobre el maquinista, y pedir la absolución de los funcionarios acusados. Se trata de un operador político del kirchnerismo, que pretende polarizar con Rodríguez Larreta a pesar de contar entre sus filas a connotados encubridores de la yuta –como Berni y “Hannibal” Fernández.

Abajo del escenario se veían los carteles de los familiares de distintos casos de gatillo fácil y violencia estatal, como el de Diego Chávez, asesinado en 2010; Agustín Melgarejo asesinado en la 3° V Alsina en Lanús; el de Camilo Capoulicán, asesinado en Caballito; Elias Garay, joven de la comunidad mapuche asesinado hace días en la Patagonia; Facundo Astudillo Castro, Rafael Nahuel, Santiago Maldonado, entre muchos otros. "Ole le, ola la, la yuta hija de puta la tiene que pagar", fue uno de los gritos que más se escucharon.

El recuento de víctimas del gatillo fácil y la violencia policiales suma al menos 7.500 casos, según el relevo de la Correpi. Esto deja en evidencia que no se trata de casos aislados, ni del accionar de un grupo de efectivos policiales confundidos, sino de una política de Estado. Los gobiernos de uno y otro lado de la grieta han destacado su "compromiso" con una institución podrida hasta la médula como es la policía. Necesitan un brazo para reprimir los reclamos populares. La policía ocupa un lugar central en la organización del delito.

Desde Ushuaia a la Quiaca, se impone organizarnos para enfrentar desde los barrios y en la calle esta política de represión y criminalización de la juventud, del pueblo mapuche y de las familias trabajadoras que luchan por tierra para vivir. Plena libertad para luchar contra el retorno del FMI, basta de asesinatos de pibes y de muertos en luchas sociales.

Justicia por Lucas y por todos los jóvenes asesinados a manos de la Policía. Juicio y castigo a los responsables políticos y materiales. El Estado es responsable.