Terminar con los despidos y la persecución gremial en la UTA

Escribe Carlos Frígoli

Por la reincorporación de los compañeros de la 176/448. Por la democracia sindical para defender las conquistas obreras.

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Después de varias semanas de haberles negado el trabajo, con falsos argumentos, la empresa Expreso General Sarmiento (líneas 176 y 448) -propiedad de Metropol- comunicó hace unos días el despido de Ricky Larrea, integrantes de una agrupación opositora que se presentó en las últimas elecciones, sacando un fuerte caudal de votos. La empresa viene desde hace rato presionando a los compañeros mas conscientes y/o mas antiguos para que lleguen a arreglos, con el fin de desarticular cualquier intento de reclamo por las innumerables violaciones a derechos legales de los trabajadores: horas extras y nocturnas mal pagas o impagas, no entrega de libreta, partes voladores y suspensiones a repetición que agujerean el bolsillo del compañero, modificación arbitraria de turnos y cabeceras desde donde tomar servicio, entre otras. Estas arbitrariedades, que tienen un carácter general, se agudizan fuertemente sobre el activismo.

Lo de esta empresa no es un rayo en cielo sereno. Estas practicas se repiten en numerosas empresas, tanto del AMBA como del interior, como ha ocurrido en la 160 en la zona sur del GBA, en Córdoba con el despido del compañero Santucho, y muchos otros casos.

Subsidios, presupuesto, FMI

El mar de fondo de esto es la fuerte disputa por los subsidios al transporte, que representan el 80 % del ingreso de las empresas. El proyecto de presupuesto, rechazado, elevaba de 27.000 a 46.000 millones el monto de subsidios, atendiendo a las presiones de gobernadores del interior. El problema se agrava en el cuadro de negociación con el FMI, que reclama una disminución drástica. Los gobernadores y la UTA se han convertido en alfiles de la defensa de los subsidios a la patronal, sin importar el manejo discrecional de esos fondos, que solo van en parte a mejoras del servicio o de las condiciones de los trabajadores y el resto se desvía. Un sindicato de clase debería pronunciarse contra el acuerdo con el Fondo, exigir la apertura de los libros y cuentas de las empresas, y estudiar adonde va el dinero por parte de comisiones de control electas por los trabajadores, responsables ante asamblea. Esto echaría luz sobre los negociados, vínculos, coimas y arreglos que se mueven detrás de esas cifras fabulosas, mientras los choferes están en un salario en los mínimos históricos.

El terror de las patronales, los gobiernos y la burocracia sindical a la democracia sindical y a la organización de la base, y a que queden expuestos estos chanchullos capitalistas, es lo que motoriza ese ataque general al movimiento de los choferes, que mostro su vitalidad en las acciones independientes en la discusión de la ultima paritaria.

Por la salud y la seguridad de los choferes

La pandemia y en especial el nuevo brote están haciendo estragos en muchas líneas, y las patronales presionan a los trabajadores afectados por COVID para un prematuro regreso. Pretenden resolver el inevitable ausentismo con una actitud irresponsable con la salud del trabajador. Es preciso defender el carácter de enfermedad laboral del Covid, y que sea cubierto por las ART.

Asimismo, llamamos la atención a que hay una fuerte presión para empeorar las condiciones jubilatorias. No es loco pensar que la jubilación a los 55 años de los choferes es un blanco al que miran esos buitres.

Por una corriente independiente en la UTA

La crisis y la disputa interpatronal ha llevado a la fractura de la burocracia de la UTA, entre Fernández y su ex ladero Bustinduy, hombre de DOTA. Lejos de disputas estériles con los seguidores de uno u otro, debemos abocarnos a la tarea de unir los distintos hilos de organización independiente. A pesar de la presión burocrática y patronal, se ha abierto un curso de organización de un nuevo activismo, que a veces confluye con los viejos y conocidos luchadores. Incluso que va más allá de algunas conquistas de nuevas comisiones internas, porque involucra a las numerosísimas listas y agrupaciones que se han estado moviendo y formando en todo el país.

Es preciso delinear un programa que unifique ese vasto movimiento.

Las viejas y nuevas direcciones combativas deben ayudar y orientar a todo ese nuevo activismo a estructurar una corriente basada en los principios de la democracia y unidad obrera.

Defensa incondicional de los luchadores, basta de presiones, suspensiones y despidos. Por asambleas en los lugares de trabajo para defender las conquistas y la estabilidad de todos. Reincorporación de todos los despedidos por causas gremiales y/o discriminatorias.

Defensa del convenio y la legislación laboral frente a las crecientes violaciones de las empresas Por un salario igual a la canasta familiar. Que las paritarias no se firmen sin aprobación previa de asambleas y congresos del gremio.

Por comisiones obreras de seguridad y control frente a la pandemia y los des manejos patronales y des ART.

Defensa del régimen jubilatorio.

Basta de manejo espurio y clandestino de los subsidios al capital. Apertura de las cuentas de las empresas y control obrero de los flujos de fondo. Solo con deschavar que el 20 % del parque automotor esta fuera de servicio y sigue cobrando subsidio, alcanzaría para cubrir las condiciones de vida de todos los trabajadores y buena parte de las condiciones del servicio.

Preparemos encuentros y plenarios hacia un congreso nacional de los luchadores del gremio.