Migración: crisis humanitaria, descomposición capitalista

Escribe Sergio Escalas

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace dos décadas que EEUU no recibía tantos inmigrantes como en marzo de 2022. Considerando las políticas adoptadas por Biden, Trump y sus predecesores, 221.303 personas fueron detenidas intentando ingresar desde México (según dw.com, 28/04). Desde que asumió Joe Biden, la cifra ha aumentado mes a mes casi sin excepciones, y se torna improbable que esa tendencia vaya a cambiar, teniendo en cuenta las consecuencias que la guerra imperialista a escala mundial genera sobre las masas asalariadas y pauperizadas, agravando la carestía, el desempleo y el incremento del costo de vida. En este sentido, la crisis humanitaria y migratoria también se retrata en el incremento elevado de muertos tanto en la ruta del Mediterráneo como del Atlántico hacia las Canarias, registrado desde principios del 2022 (Ídem, 29/04).

EEUU y los migrantes

Recientemente se dio a conocer que en mayo, el gobierno de Biden va a rescindir una norma conocida como “Título 42”, que posibilita la expulsión de los inmigrantes justificándose en la situación sanitaria desenvuelta por el coronavirus. Aunque la Casa Blanca ya ha dicho que, en su reemplazo, aplicará el “Título 8”, que es la norma estándar para las expulsiones rápidas, pretenden morigerar las consecuencias de estas políticas con el plan de 1.200 millones de dólares anunciado en diciembre de 2021 por la vicepresidente Kamala Harris, y que cuenta con el respaldo de empresas privadas, como Mastercard y Pepsi Co. El objetivo de la administración Biden, apunta a “generar oportunidades de empleo en los países de origen”.

Sin embargo, Marco Pérez-Navarrete, miembro del Programa Democracia de la Fundación Heinrich Böll para Centroamérica dijo a DW, que esta política de Biden apunta a "favorecer el consumo de productos de transnacionales, que promueven la sobreexplotación de recursos y beneficia a pequeños sectores poblacionales. Con la instalación de estos negocios, más del 70% de las remesas serán gastadas en ellos y así el dinero retorna, como parte de un ciclo que crea pequeñas élites, pero mantiene intacto el riesgo de pobreza, sin que haya inversiones en salud, educación y necesidades sociales”. Además, complementa Pérez-Navarrete, "en el caso de Honduras, las catástrofes ambientales del 2020 (huracanes Iota y Eta), más la violencia fortalecida por la impunidad y un Estado cooptado por fuerzas militares y ultraconservadoras, han mantenido el éxodo masivo desde un territorio inviable para la vida digna”.

En este sentido, Natalia Ortiz, socióloga e investigadora del Instituto Centroamericano de Estudios Sociales y Desarrollo (INCEDES), de Guatemala, señala que “la migración es una estrategia de sobrevivencia ante la falta de trabajo en los países de origen. ‘Quédense en sus países', les decían. Pero, ¿para qué van a quedarse, si se sigue perpetuando la pobreza, la desigualdad, la falta de respuesta institucional?”.

Por su parte, el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, anunció que haría uso de un artículo de la Constitución Nacional que le daría poderes de guerra y, como consecuencia, la posibilidad de avanzar con arrestos masivos y uso de armas de fuego en caso de ser “necesario”. Con esto Abbott, pretende declarar una "invasión" en el estado ante una ola de inmigrantes que llegó a la frontera con México (Ámbito Financiero, 02/05). Como contexto ineludible de esta situación, se verifica un aumento de rebeliones populares en Estados Unidos, donde el incremento de huelgas y conquistas alcanzan niveles no vistos en décadas.

Naufragio

Más de 3.000 migrantes murieron o desaparecieron en el Mediterráneo y el Atlántico el pasado año al intentar llegar a Europa, una cifra que duplica las víctimas de 2020, según reveló (29.04.2022) la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Durante el 2022 se registraron 1.544 muertes en ambas rutas.

"Resulta alarmante que, desde principios de año, otras 478 personas hayan muerto o desaparecido en el mar", afirmó Shabia Mantoo, portavoz de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, en Ginebra. "El viaje en mar desde los Estados costeros de África del Oeste, como Senegal y Mauritania a las islas Canarias es largo y peligroso y puede durar hasta 10 días", resaltó la portavoz de ACNUR. "Muchas embarcaciones se desviaron o desaparecieron sin dejar rastro en estas aguas", continuó. Como en el caso de las migraciones centroamericanas hacia EEUU, las que se verifican desde el norte del África por el Mediterráneo hacia la UE, dan cuenta de una crisis humanitaria y migratoria cuyas causas en la guerra imperialista a escala mundial, son insoslayables

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