Rebelión en los call center, mercados y shoppings

Escribe Combativos Mercantiles y Telemarketers en Lucha

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Los call center son centros de hacinamiento donde los tercerizados realizamos tareas insalubres para empresas multinacionales. Para violar la cuarentena, las patronales de los call center se han autoadjudicado el carácter de “esencial”, exponiendo a los trabajadores y sus familias. En esta línea, la Cámara Argentina de Centros de Contacto (CACC) envió una carta al Ministerio de Trabajo reclamando la exención de la cuarentena: de lo contrario, amenazaron, habrá unos 30.000 despidos.

El miércoles a la mañana, sobre unos 300 empleados del call center ACC, fueron a trabajar poco más de una decena. Esta rebelión fue cimentada por una firme campaña de la Comisión Interna por la no concurrencia. La medida estuvo precedida por cuelgues de vincha y retención de tareas ante una patronal que desde hace un semestre viene pagando en cuotas y fuera de los plazos legales. ACC también intentó evadir el pago de los aumentos por decreto (665/19 y 14/20) en un clima de constante maltrato.

Otro importante call center, Aegis, no solo intenta romper la cuarentena sino que amenazó con la “suspensión del contrato de trabajo” y descontar la mitad del salario si los trabajadores no aceptan el teletrabajo aunque no les garanticen ni las PC ni acceso a Internet. Un trabajador fue detenido por portar un permiso de circulación trucho entregado por la empresa. La empresa Cat Technologies también fraguó permisos para circular hasta que los trabajadores y la Comisión Interna lograron imponer el cierre del call y el trabajo en la casa.

En shoppings y mercados

La indignación de los mercantiles también se manifestó en shoppings y mercados. Desde antes de decretarse la cuarentena, trabajadores de los shoppings de la Ciudad y el Gran Buenos Aires reclamaron ruidosamente el cierre de estos locales, prescindibles y repletos de turistas.

La Federación de Empleados de Comercio (Faecys) que dirige el eterno Cavalieri, firmó con la Asociación Supermercados Unidos (ASU) un “convenio” que fijó solo algunas normas de higiene. Es la política que llevó, en Italia y España, al contagio de cientos de trabajadores mercantiles.

En estas semanas, las cadenas de supermercados más que duplicaron sus ventas con la correspondiente intensificación de los ritmos de trabajo. Ante la completa inacción del gremio y los delegados burocráticos, los trabajadores impusieron medidas preventivas como el ingreso limitado de clientes, distanciamiento de las filas, atención por ventanilla, cambios en la forma de reponer, y que se proveyera alcohol en gel para trabajadores y clientes. En los super con mayor organización se logró frenar los informes o descuentos por llegadas tarde, modificar horarios y la promesa de pago de las licencias por cuidado de hijos en edad escolar.

Cavalieri pretendió frenar el estado de deliberación del gremio con la firma de un segundo convenio que fijó el horario de atención entre las 7 y las 20 horas. Lo presentó como un “éxito”. La Secretaría de Comercio, en sintonía, fijó las 13 horas como “horario mínimo”. En muchos super se terminó solapando turnos, cruzando horarios en los que trabajan el doble de empleados, dejándolos muchas horas expuestos al público.

La rebelión de los mercantiles se ha ido generalizando por la reducción horaria de 10 a 18 horas (8 horas diarias. En Carrefour de CABA y GBA decenas de tiendas lo reclaman. El horario reducido de atención ya se impuso, por ejemplo, en Neuquén. Y queda pendiente la reducción efectiva de la jornada.

Exijimos:

Que se destinen los recursos nacionales a superar el colapso sanitario en lugar de negociar con el FMI y los acreedores el pago de la fraudulenta deuda externa.

Cierre de toda tienda o call center que no sea indispensable para el abastecimiento de la población.

Implementación de home office con herramientas e Internet a cargo de las patronales.

En los locales que deben permanecer abiertos, reducción del horario de atención y de la jornada laboral sin tocar el salario. Aumento de los puestos de trabajo.

Provisión de elementos de higiene para trabajadores y clientes, y desinfección de los lugares de trabajo.

Licencia paga para quienes integran los “grupos de riesgo”, convivan con familiares en esa situación o tengan hijos en edad escolar.

Límite de ingreso a los mercados. Respeto de la distancia recomendada para clientes y trabajadores.

Por la formación de comisiones de seguridad e higiene independientes del estado y la patronal.

Defensa del derecho de protesta, organización y asambleas (con los correspondientes recaudos).

Cobertura sin copagos en todos los sanatorios de Osecac y médico a domicilio.

25/3/2020

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