La universidad frente al trabajo virtual

Escribe Agustina, Flavia y Hernán

Tiempo de lectura: 3 minutos

En las facultades de la Universidad de Buenos Aires se ha postergado el inicio de clases hasta el 13 de abril para prevenir el contagio del Covid-19. El cuadro de crisis sanitaria que amenaza a toda nuestra población se suma a una crisis económica y de la deuda y un empeoramiento de nuestras condiciones laborales después de años de ajustes.

En particular, los docentes universitarios acabamos de sufrir un enorme golpe al salario por el desconocimiento de la cláusula gatillo, que correspondía a un 14,56% de aumento a cobrar en abril, sumado a la exclusión del último bono de $4000 pesos y a la amenaza contra nuestro régimen jubilatorio. En la actualidad, la mayoría de los docentes no llega a cubrir con su salario la canasta básica. Por ejemplo, un ayudante de primera con dedicación simple hasta los 5 años de antigüedad gana hoy unos $8900 en mano, por lo que el actual panorama torna aún más grave su situación.

Ya hemos denunciado esta cuestión y la emergencia en la obra social Dosuba, con aumentos en los porcentajes de aporte, disminución de la cobertura en medicamentos y aumento de los coseguros (ver https://politicaobrera.com/movimiento-obrero/651-el-ajuste-en-medio-de-la-pandemia-una-condena-a-los-docentes-universitarios).

El rectorado se vale de la imposibilidad de realizar asambleas y medidas de fuerza para imponer el ajuste de forma exprés. En este marco de ataque contra nuestros salarios y servicio de salud, se busca imponer la modalidad de dictado de clases virtuales para el comienzo de clases. Entendemos que la virtualidad es una medida excepcional, por razones de fuerza mayor, y para proteger la salud de docentes y estudiantes. Sin embargo, imponerla de un día para el otro presenta dificultades que debemos resolver en lo inmediato, tales como:

Recursos materiales para el trabajo virtual

La realidad es que la situación de acceso a la tecnología necesaria para el trabajo virtual (una PC, smartphone, etc.) y servicio de internet es muy variable entre docentes y estudiantes que han visto deterioradas sus condiciones de vida durante los últimos años. La llamada “brecha digital” solo profundiza las contradicciones de clase. Por eso es necesario que la Universidad y el Estado se encarguen de proveer el equipamiento y servicios necesarios para llevar adelante este trabajo y que el gasto extra no tenga que ser absorbido por nuestros bolsillos o los de nuestros estudiantes.

El trabajo y tiempo necesarios

La planificación, armado de actividades y corrección con un nuevo sistema en general, como el virtual, significa mucho más tiempo del que invertimos habitualmente, y no estamos en condiciones de aceptar más trabajo no pago. Con cursos abarrotados de hasta 100 o más estudiantes, un seguimiento individual se vuelve imposible. Los docentes que trabajamos con aula virtual sobrepasamos largamente el tope de horas por las cuales es remunerada nuestra fuerza de trabajo.

Capacitaciones pagas

Los modos de aplicación de las aulas virtuales presentan una gran variabilidad según cada Facultad y materia. En la actualidad, la plataforma que provee la UBA a todas las unidades académicas y la capacitación para utilizarla presenta muchas limitaciones en cuanto a prestaciones y soporte para la carga masiva de información que deberá efectuarse en estos días. Básicamente, todo lo que supere la carga de material de lectura, guías y foros, correría por cuenta de cada docente, quedando sujeta a las posibilidades de formación de cada uno. Por eso, son necesarias capacitaciones pagas y provistas por la universidad.

En la medida que se puedan resolver estas condiciones, podremos comenzar las clases de forma virtual. Sin embargo, proponemos un debate urgente por todos los medios posibles sobre qué medidas podemos tomar en defensa de nuestro salario y nuestras condiciones laborales, como pueden ser paros virtuales en defensa de la cláusula gatillo y de un aumento salarial indexado a la inflación. Nada de esto será posible tampoco, sin un aumento urgente del presupuesto universitario y la aplicación del convenio colectivo de trabajo.

Planteamos:

La provisión de dispositivos y de conexión a internet para cada docente y estudiante, a cargo de la Universidad.

Discusión sobre el salario teniendo en cuenta la carga laboral extra que representa el trabajo virtual: el piso puede ser un cargo con dedicación semiexclusiva o una doble renta docente, según la cantidad de cursos o estudiantes a cargo. Capacitaciones pagas.

Defensa de la cláusula gatillo y de un aumento salarial indexado a la inflación. Aumento del presupuesto educativo nacional y de la universidad.

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