Argentinavirus: nuestro país y la experiencia mundial

Escribe Flor Palombo

Tiempo de lectura: 3 minutos

La cuarentena resulta insuficiente sin otras medidas de salubridad que puedan controlar y frenar el avance del virus. Existen países en el mundo que han podido contener el avance del COVID 19, inclusive países cercanos a China: Taiwán (23.600 millones de habitantes, 67 casos y un fallecido), Hong Kong (7.500 millones de habitantes, 155 infectados y 4 muertes), Japón (120 millones de habitantes, solo 800 contagiados) y Corea del Sur (reducción abrupta las últimas semanas). En Europa, se destaca Alemania: es el quinto país del mundo en registrar casos confirmados (31.000) pero tiene el menor índice de proporcionalidad de muertes (132 fallecidos). Esto es porque han hecho énfasis en campañas de prevención rápidas, análisis (realizan 12.000 test diarios) y han aumentado el presupuesto para salud en un 40%.

Más allá de las características de los gobiernos de dichos países, la situación geográfica y su densidad poblacional, la clave fueron las medidas de salubridad que se hicieron efectivas.

Medidas

En un primer lugar: testeos masivos. Según recomienda la Organización Mundial para la Salud (OMS), este es el factor fundamental para contener la extensión de la pandemia. Debido a la característica inicial asintomática del virus, los tests revelarían con mayor certeza los casos existentes y se podría proceder a tomar acciones pertinentes a partir del conocimiento del impacto real del virus. En Argentina solamente se realizan 200 pruebas diarias y solo a partir de que los pacientes manifiestan dudas sobre si se han contagiado o no. Insuficiente.

A su vez, otra medida necesaria es la atención temprana: el factor tiempo fue decisivo. Los países que destacamos en esta nota comenzaron a hacer test a las personas provenientes de otros países desde antes que se registrara transmisión local. En segundo lugar, el aislamiento efectivo de los contagiados. Esta forma contribuye a frenar la expansión del virus. Como ejemplo, en la ciudad de Pekín (China) el gobierno ha ido supervisando al extremo la detección de nuevos casos potenciales y aislado a los contagiados en “hoteles de cuarentena”. Además, actuar con rapidez en medidas como “el distanciamiento social” o “cuarentena” es fundamental para reducir los contagios. Pero, claramente, esta medida debe ser acompañada por las detalladas anteriormente, para conocer el cuadro real de infectados.

En última instancia, pero no menos importante, la higiene. En los países de los cuales estamos hablando, se han reforzado las campañas para el lavado de manos a través de internet a la vez que procedían a un incesante mecanismo para la limpieza de las calles y los lugares públicos.

Argentina

La situación en nuestro país alcanza grados de alarma superlativos. Se ha publicado un relevamiento reservado del Ministerio de Salud que plantea 4 escenarios posibles en relación a contagiados, teniendo en cuenta proyecciones de pacientes que requerirán internación y la estimación de fallecimientos. Cualquiera de esos 4 escenarios representa un cuadro de colapso absoluto del sistema de salud, a lo que le suma años de vaciamiento del sistema de salud público. En esta sintonía, algunos gobernadores de las provincias del interior, incluso, analizan cerrar sus propias fronteras ya que caracterizan que el cuadro en CABA y Provincia de Buenos Aires “va a explotar”.

En el conurbano bonaerense, en particular, las condiciones de vida en las barriadas más empobrecidas son otro factor explosivo a la hora de contener la pandemia: el déficit habitacional, el casi nulo acceso al agua potable y las cloacas, el hacinamiento, entre otros, son condiciones de base críticas. Bien lo saben los intendentes del conurbano, que piden eufóricamente a la Ministra de Seguridad que mande a la gendarmería y al ejército a sus respectivos municipios y barrios, pero no para “controlar” el #quedateencasa, sino para aplastar cualquier atisbo de organización mediante la regimentación, el disciplinamiento y la represión.

Con esta crisis, además, se ha puesto de manifiesto con mayor claridad que la clase obrera es la que produce, la que mueve los engranajes

Con un 40% de trabajadores en situación de “informalidad”, la crisis social es una caldera. Por eso, son necesarias medidas de fondo que contribuyan a frenar el avance de la pandemia y las consecuencias que la enfermedad cargará sobre la vida de los trabajadores.

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