Política Obrera en Villa Constitución: debatimos una salida obrera a la crisis

Escribe Corresponsal

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Este viernes 16, Política Obrera organizó una charla debate en el estratégico bastión obrero de Villa Constitución. En la biblioteca popular María Perrisol, un conjunto de delegados y trabajadores siderúrgicos, precarizados del municipio, docentes, trabajadores del hospital Eva Perón de Baigorria y luchadores barriales se reunieron con Christian Miguez, integrante de la Comisión Interna de Acindar, y Marcelo Ramal, de la dirección de Política Obrera.

Ramal recorrió los principales elementos de la crisis económica y política. “Lo que se presenta como una crisis que afecta indiferenciadamente a todas las clases sociales –señaló- es esencialmente una operación confiscatoria contra la clase obrera. Lo demuestra, por un lado, el retroceso de los salarios obreros, de un 25 o 30% frente a la inflación que tendremos en 2022, y, por el otro, la indexación sistemática en favor de los acreedores de la deuda pública”. Más allá del salario, Ramal se detuvo en otros aspectos de la bancarrota social de Argentina, como la crisis de la salud y las obras sociales, expresada ahora en el defolt de las prestaciones por discapacidad.

La conmoción planteada por el atentado a la presidenta no estuvo ausente del debate. Se destacó, en primer lugar, que las investigaciones judiciales muestran otro aspecto de la crisis nacional –la descomposición de los llamados aparatos de inteligencia y de la mal llamada “seguridad”, junto a la justicia. Ese proceso no es independiente a los partidos capitalistas, los cuales, desde el gobierno, siempre usaron a los “servicios” y a sus estructuras para conspirar contra los trabajadores y sus luchas. Luego, pusimos de manifiesto la explotación que esos mismos partidos han hecho del atentado, no para su esclarecimiento cabal, sino para montar una operación política contra las reivindicaciones obreras y populares. Este es el sentido de la “paz social” aprobada por macristas y kirchneristas en el Congreso, con la complacencia de la izquierda. Esta orientación –señaló Ramal- acaba de ser ratificada por Cristina en su primera aparición pública, donde ha sugerido un pacto político con la oposición macrista. “¿Cuál es el contenido de ese pacto?” –se interrogó el dirigente de Política Obrera-. “Ni más ni menos que avalar el planteo de superajuste refrendado por Massa en Washington”.

“Todas las grandes crisis nacionales han demandado una intervención política de la clase obrera, y está no será la excepción. Debemos prepararla, con una agitación política y una lucha que de ningún modo emergerá de la burocracia sindical, que se ha puesto a la vanguardia del acuerdo con el FMI”. Esta necesidad de autoconvocarnos fundamenta nuestro planteo por congresos obreros, y por la preparación de una huelga general que emerja del impulso de las bases trabajadoras.

El debate

El debate con los compañeros presentes se concentró en las discusiones al interior de la gran siderúrgica y en otros gremios de la provincia. Los compañeros expusieron las dificultades para articular una respuesta de conjunto frente a la pérdida del poder de compra del salario y la fuerte presión flexibilizadora de la patronal. En Acindar, el colectivo obrero ha sido fracturado en un sinnúmero de contratistas, que absorben a cerca de la mitad de los trabajadores con un esquema salarial inferior al de los compañeros de planta. La burocracia de la UOM ha tolerado esta división, apenas disimulada en la incorporación de los obreros de los contratistas a una rama “especial” del convenio. El panorama se completa con los trabajadores adscriptos a UOCRA. La presión flexibilizadora se descarga todo el tiempo sobre los obreros de las contratistas, obligados a cambios de turno y tareas, lo que desata frecuentes luchas parciales en diferentes sectores de la fábrica. Christian Miguez destacó, al respecto, la importancia del planteo del salario igual a la canasta familiar como piso de las condiciones salariales del conjunto de los trabajadores, para unificar la lucha de efectivos y contratados y quebrar la tentativa de división interior. La otra cuestión relevante es la de la erosión de los salarios con la inflación. El estado y el ministerio de trabajo han caucionado a las patronales siderúrgicas en una política ya conocida por toda la clase obrera: permitir la erosión inflacionaria del salario básico, y compensarla parcialmente, o con remuneraciones atadas a la producción, o con aumentos en “cuotas”, que corren por detrás de la inflación. El resultado de estas maniobras es contradictorio: por un lado, todo esto conduce a la degradación del salario y las condiciones laborales. Por el otro, los “aumentos” en cuotas alimentan la ilusión de una actualización salarial periódica, y han actuado como un factor disuasorio de una lucha general. A la cabeza de esta operación de engaño, se encuentra la burocracia sindical. En el caso de la UOM, el tiempo transcurrido con Furlán no es mucho, pero suficiente para ver el compromiso de la “oposición” camporista con el ministerio de Trabajo.

Los compañeros destacaron que la patronal de Acindar, como en otras situaciones de crisis, reclama por una devaluación y por incentivos fiscales. El gobierno de los Fernández resiste una megadevaluación echando lastre en favor de algunas fracciones del capital –dólar soja- y apoyando a otras patronales en un endurecimiento de la política salarial, como ocurre en el neumático y en las propias siderúrgicas. Ahora bien, ¿cuál es la perspectiva de esta política de maniobras? Con una inflación del 6 o 7%, todos estos precarios equilibrios tienden a estallar. Se empezó a poner de manifiesto entre los propios siderúrgicos, en el conflicto por anticipar los aumentos paritarios (que Furlan y el ministerio se apresuraron en cerrar). En la misma provincia de Santa Fe, mientras realizábamos la charla tomamos conocimiento del pronunciamiento de la asamblea provincial de AMSAFE, que acababa de rechazar una propuesta gubernamental que consolida el retraso salarial. Son indicios del `cambio de clima que se está gestando. “Tenemos que prepararlo con una discusión en los sectores, con un programa, y promoviendo la reunión de los que están abriendo un rumbo de lucha, incluso entre compañeros de diferentes gremios”.

En la conclusión de la charla, destacamos el significado estratégico de que el ajuste feroz del FMI esté siendo llevado adelante por un gobierno “nacional” y “popular”. En un reagrupamiento de activistas –y esto ocurrió también en la charla de este viernes- es insoslayable discutir la gran tarea de poner en pie un partido obrero, que una a los elementos más activos y conscientes de la clase con la lucha por un gobierno de trabajadores. Debatir esta perspectiva tiene un significado especial en Villa, escenario de uno de los más importantes congresos obreros que tuvo lugar en el país. En el cierre de la actividad, un compañero de la fábrica nos señalaba que en el programa de estudios de los profesorados locales de historia… había sido borrado el “Villazo”. La memoria “oficial” podrá acomodarse a las necesidades del capital. Pero los obreros de Villa, contra viento y marea, empiezan a reconstruir su propia historia.