El “Mundial” de la guerra y la hiperinflación

Tapa de Política Obrera N° 57 edición impresa.

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Este ejemplar de “Política Obrera” saldrá a la calle a pocos días de que comience el Mundial de Qatar.

Los medios de comunicación dan “por hecho” que, por un mes, la atención popular irá “detrás de la pelota”.

Lo que no han contado es que la fiesta de Qatar tiene lugar encima del sacrificio y la muerte de miles de obreros de la construcción, en su mayor parte inmigrantes, inmolados para beneficiar el mayor negocio deportivo mundial.

Pero el Mundial no dictará ninguna tregua a la preocupación social y política. Por empezar, la guerra imperialista se ha agravado.

De un lado, la OTAN y el imperialismo yanqui aumentan sin cesar el envío de armas y misiles para una guerra que no pueden ganar en el terreno.

Los trabajadores rusos y los ucranianos son carne de cañón para la industria militar y financiera.

La OTAN busca que la masacre acabe con el gobierno de Putin y sirva para emprender una guerra contra China. Busca que la OTAN doblegue a todos sus rivales y consagre la dominación mundial del imperialismo norteamericano.

Putin apunta a que la destrucción de Ucrania y la carestía desatada en las potencias rivales fortalezca a la oligarquía capitalista de Rusia en una mesa de negociación.

La guerra hace crecer el hambre, la carestía y la miseria en todos los países.

Los Fernández se han anotado del lado de la OTAN, para apoyar una “paz americana”. Paolo Rocca, de Techint, repite una y otra vez que hay que romper con China. Massa, como lo reconocen amigos y enemigos, es un alfil de los capitales norteamericanos. Buscan el respaldo financiero de la OTAN para proceder a una megadevaluación, como lo hizo público el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein. Un ‘rodrigazo ordenado’.

Al plan ‘aguantar’ de Massa se le venció el tiempo. El dólar paralelo se fue a las nubes en sólo dos días. Los ‘precios justos’ no han tenido tiempo de llegar a las góndolas. Una conquista de la Copa sería celebrada con una rebelión popular.

Las reuniones de familias o amigos por el Mundial no podrán soslayar la preocupación fundamental: parar la mano a la desvalorización del salario, a la hiperinflación y a la precarización del trabajo y de la vida colectiva.

Los residentes y concurrentes de CABA han demostrado el poder de una huelga indefinida para defender las reivindicaciones más elementales de los trabajadores de la Salud, y para promover una huelga de la Salud de alcance nacional, que ya está en las gateras.

Es necesario un Congreso de Trabajadores que presente el programa de la clase obrera y organice, como en la Salud, la huelga general.

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