Gran jornada de lucha de los trabajadores del Penta

Escribe Juan Ferro

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La lucha del frigorífico Penta -que lleva ya más de 40 días- pegó un salto en su visibilidad nacional cuando los trabajadores fueron reprimidos por la policía y provocaron una crisis política en las fuerzas represivas y en el poder provincial y municipal. Esto obligó a la Federación de la Carne a decretar un paro de 24 horas en la cuarentena. Su segundo gran paso fue cuando decidieron movilizarse a la Plaza de Mayo, una medida votada en asamblea.

Un numeroso contingente de 150 trabajadores se hizo presente, sorteando la falta de recursos económicos. Fueron acompañados por decenas de activistas de distintos gremios, entre ellos, ATE, ferroviarios despedidos del Roca, trabajadores de Ansabo, docentes colectiveros de la 540 y organizaciones de izquierda, el Partido Obrero (Tendencia), entre ellas, en la primera movilización convocada por trabajadores en la pandemia para dirigirse al poder político.

Aunque el propósito de llegar se vio frenado por un enorme operativo policial en el Puente Pueyrredón, los objetivos de la jornada fueron ampliamente cumplidos. El viceministro de Trabajo, Marcelo Belloti, estuvo en el lugar tratando de disuadir a los obreros de que no marcharan, pero sin éxito.

Qué está en juego en el Penta

El frigorífico que nuclea 240 trabajadores fue comprado en el 2015 por Ricardo Bruzzese, presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica, es decir, prácticamente el dueño del circo. Un capitalista negrero ex socio de Samid que además es dueño de los frigoríficos Arenales y Avellaneda Carnes (ex La Huella) y de otros menores, en manos de virtuales testaferros del dueño de Penta, como El Federal.

Bruzzese provocó el conflicto. Intenta avanzar con el despido de 20 trabajadores y barrer con la comisión interna. En la interna hay delegados que integran la directiva de la Federación y dirigen el conflicto. La línea general de la Federación de la Carne es convivir con este tipo de patronales que tienen gran parte de sus trabajadores contratados y hasta arreglos semanales de precarizados para las faenas. Con procedimientos no tan sucios como los de Bruzzese, han permitido el cierre de casi un centenar de frigoríficos en todo el país.

La obstinación por no reconocer a los delegados tiene que ver con un tema que el conflicto está sacando a luz y que seguramente alumbre la conducta de muchos patrones de frigoríficos: Bruzzese evadía el pago de los aportes jubilatorios, de los aportes patronales y el pago de la obra social; se quedaba con las retenciones que se hacían para la cuota sindical y falseaba y ocultaba información en el suministro de planillas a la AFIP. La denuncia de la Comisión Interna en los respectivos organismos despertó la ira incontrolada de Bruzzese, quien ve que detrás de este conflicto todos sus negocios sucios pueden quedar expuestos e incluso sufrir consecuencias penales.

Por eso desconoció la Conciliación Obligatoria dictada en el Ministerio y declaró un lockout patronal, incluso cuando hubo ofrecimientos del propio Ministerio de Trabajo para otorgarle Repros al frigorífico y una cuota de faena. Ocurre que, para la percepción del Repro, tiene que pasar por un mecanismo de personal en blanco para su cobro. La regularización es más cara que los despidos masivos.

Los trabajadores de Penta están realizando una acelerada experiencia con el poder nacional y municipal y con el accionar de la policía -que esta vez se manejó “cautelosamente”, tratando de no ocasionar costos políticos al gobierno ni al propio jefe de Seguridad, Berni. También lo harán con la propia dirección de la Federación en el desarrollo del conflicto.

La movilización arrancó una audiencia a realizarse este jueves en la sede del municipio de Quilmes a la que los trabajadores resolvieron ir movilizados, convocando a todas las organizaciones políticas y sociales a apoyarlos, lo que constituye otro paso firme del conflicto.

Es necesario quebrar el lockout patronal para la reincorporación de todos los trabajadores, el pago de las quincenas adeudadas y el pase a planta de todos los trabajadores contratados y precarizados. La Federación de la carne tiene la obligación de impedir que Bruzzese derive la faena a sus frigoríficos testaferros y siga haciendo negocios sucios, porque es un reclamo de los propios trabajadores. Debe decretar un paro de 48 horas y un plan de lucha.

Si Bruzzese se niega a reabrir el frigorífico porque queda expuesta su estafa a los trabajadores y a los propios proveedores, el frigorífico debe pasar a cargo del Estado bajo control de los trabajadores. La propia pandemia amerita que una faena relativamente menor como la del Penta sirva para abastecer comedores y escuelas de la Provincia.

Los obreros de Penta están creciendo con la lucha. Todo el apoyo para que ganen.

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