Juicio a Google: la lucha "antimonopólica" en el imperio de los monopolios

Escribe Littio

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En Washington se ha dado inicio, por iniciativa del Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés), a un "histórico juicio antimonopolio contra Google". Se acusa a la empresa de controlar el 90% del mercado de las búsquedas sobre la base de prácticas monopólicas como contratos ilegales con empresas para aplastar a su competencia, como Bing de Microsoft y Yahoo. El foco de la acusación federal son los contratos que Google firmó con empresas como Apple, Samsung y Mozilla -creadora de Firefox- entre otras, para que su motor de búsqueda sea la opción predeterminada por la configuración original de los navegadores web y los dispositivos, posición ventajosa por la cual la empresa habría pagado 10.000 millones de dólares por año.

El DOJ tuvo algunas semanas para presentar su caso, interrogar a los testigos (ejecutivos, abogados, ex trabajadores e intermediarios de varias empresas importantes) y presentar pruebas. Luego, los fiscales generales tendrán dos semanas para presentar argumentos adicionales y, finalmente, a partir del 25 de octubre se dará paso a la defensa de Google, que tendrá tres semanas de alegaciones. La primera fase del juicio estará focalizada en analizar si Google realmente ha alcanzado una posición monopólica como resultado de los acuerdos arriba mencionados para desplazar a la competencia o, como sostienen sus ejecutivos, como resultados de un imbatible desarrollo tecnológico. En una segunda etapa, en caso de confirmarse la acusación, se establecerá remedio a la situación. Todo indica que no se dictaría una sentencia hasta el año próximo.

Otros procesos legales de estas características en la historia, como el del mismo DOJ contra Microsoft que se inició en 1998 por la imposición del Internet Explorer (predecesor del Edge) en los sistemas operativos de Windows en detrimento de competidores como Netscape, con el que llegó a controlar el 95% del mercado de los navegadores a principios del 2000. O el juicio que obligó finalmente a la división forzosa de la compañía de telecomunicaciones AT&T, en 1984; más atrás en el tiempo, Alcoa y el monopolio del aluminio en 1945, Kodak, IBM, etc.

En el caso de perder el juicio, Alphabet -empresa matriz de Google- podría verse obligada a separar el servicio de búsqueda de otros, como el sistema operativo Android o Google Maps, y ser forzada a romper sus contratos con Apple, Samsung y otros gigantes de la industria.

Valuada en 1,74 billones de dólares, Alphabet es, junto a Amazon, Apple, Microsoft, Nvidia y Meta (Facebook), parte del conglomerado que domina el mercado tecnológico mundial. Este puñado de empresas está a la cabeza del S&P 500 norteamericano. Sin estas empresas, el S&P -que bate récords de cotización y pareciera ir a contramano de los pronósticos recesivos y las vicisitudes de la guerra y la inflación- podría provocar el estallido de la burbuja tecnológica. El peso político y económico de estos monstruos son un asunto de Estado.

Es importante remarcar que el juicio es apoyado por demócratas y republicanos, desde la senadora demócrata Elizabeth Warren hasta el republicano Ted Cruz, quien aseguró que la empresa “abusa de su poder no sólo en el mercado de las búsquedas sino también usando su poder monopólico para censurar al pueblo americano”.

A la par de este juicio, recientemente, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) y 17 fiscales generales estatales presentaron una demanda en contra de Amazon y acusaron a la empresa de “utilizar un conjunto de estrategias entrelazadas anticompetitivas e injustas para mantener ilegalmente su poder de monopolio de manera de impedir que sus rivales y vendedores bajen los precios, degradar la calidad para los compradores, cobrar de más a los vendedores, sofocar la innovación e impedir que los rivales compitan de manera justa”.

Lucha intestina

El CEO de Microsoft, Satya Nadella, durante su testimonio en el juicio, advirtió sobre un escenario de "pesadilla" para Internet si se permite que Google continúe con su dominio sobre las búsquedas, ya que su "conocimiento" sobre los usuarios y sus intereses no sólo le permite una ventaja en el mercado publicitario, sino que se proyecta a la batalla emergente en Inteligencia Artificial. Esto le permitiría entrenar sus modelos de IA para que sean mejores que los de cualquier otro, amenazando con dar a Google una ventaja inexpugnable en IA generativa que afianzará aún más su poder.

El asunto del monopolio de datos sensibles de usuarios y del control sobre lo que estos encuentran o miran, sobre cómo se los impulsa o conduce a ciertas elecciones y como ahora se perfeccionan las técnicas para "aprender" sobre sus comportamientos y deseos, es una lucha entre los propios capitalistas que escapa a lo económico. Hemos visto cómo Mark Zukerberg desfiló por el Congreso para dar explicaciones sobre las implicancias de Facebook en las elecciones en EE.UU. (escándalo de Cambridge Analytica) y la manipulación de contenidos para ´orientar´ a la audiencia.

Capitalismo contra natura

Contra los monopolios hay que garantizar la competencia, dicen los funcionarios yanquis. Pero es esta competencia la que conduce al monopolio. Esta es una tendencia profunda del capitalismo que los distintos gobiernos en la historia y estadistas han intentado "regular" o al menos "atenuar" por medio de procedimientos, leyes, etc. El enorme valor alcanzado por Google es inseparable de su posición monopólica. Bien lo sabe Bill Gates.

La destrucción de la competencia se produce tanto por la vía de su entierro o mediante la compra o fusión. Es moneda corriente en los distintos ramos de la industria (la estrategia buy or bury). A su vez, si tenemos en cuenta la banca en las sombras, los fondos financieros y mesas de dinero, los paraísos fiscales y empresas fantasmas, la ingeniería contable y fiscal, los subsidios impresionantes y contratos estratégicos con el Estado y sus instituciones (desde lo militar a lo administrativo); allí donde se simula una competencia, hay un reparto monopólico del capital y los mercados.

El Estado norteamericano se ha valido y beneficiado de estos monopolios que finge atacar o que solo los ataca cuando ya ha sido consumada con soltura su posición monopólica. Ningún daño que pudieran hacerles les quitará lo bailado. Sobre la base de estos desarrollos y acumulación de capital y "know how", han de erigirse nuevos monopolios.

El imperialismo es la fase de putrefacción del capitalismo y su gobierno de los monopolios. El desarrollo de estos juicios van de la mano con la crisis capitalista y la guerra mundial en desarrollo.

Fuentes:

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