Huelga automotriz en EE. UU.: la burocracia prepara la retirada

Escribe Sebastián Chirino

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A casi 6 semanas del inicio de la huelga automotriz en Estados Unidos, en medio de un reguero de huelgas, el conflicto ha entrado en una etapa clave.

El lunes 23, la burocracia de la AUW anunció de forma sorpresiva el paro en “la planta de montaje de Sterling Heights, donde se fabrica la camioneta RAM 1500, unos superventas muy rentables del grupo -Stellantis-” (Elpais.com 23/10). El martes 24, la huelga también se extendió a “la planta de General Motors en Arlington, Texas, donde produce SUV’. (…) la planta más grande y rentable de GM en Estados Unidos.” (eleconomista.com.mx 24/10).

Hasta el momento se anunciaban con antelación las plantas que iban a ingresar en huelga, pero esta semana se pasó a los paros sorpresivos. La burocracia profundiza la estrategia de “golpear para negociar” apurando a las patronales a una resolución inmediata, tratando de evitar a toda costa la huelga general. En el transcurso de estas seis semanas no se han registrado en los medios que cubren el conflicto más que el crecimiento de la participación de los trabajadores en los piquetes de huelga y en las medidas de acción controladas por la burocracia. La metodología de la burocracia durante todo el conflicto fue realizar una “huelga de a pie”, consistente en retirar algunos trabajadores de sectores de las líneas, para parar la producción de hecho y trastornar la cadena productiva, organizada en base al “just in time”.

La AUW prepara la entrega

Pero tras estas acciones sorpresivas que proyectaban la huelga parcial a una huelga general de las terminales, la burocracia de la AUW anunció este miércoles, también de forma sorpresiva, un principio de acuerdo con Ford. La poca información sobre el potencial acuerdo con Ford que adelantó la dirección del AUW, incluiría un aumento salarial del 25 por ciento hasta marzo de 2028, con un aumento inmediato del 11 por ciento si se ratifica. El preacuerdo fue presentado como una conquista “histórica” aunque en términos reales apenas recupera los puntos perdidos desde la firma del último convenio, firmado en el 2019. Desde ese año la inflación acumulada en Estados Unidos rondó los 20 puntos porcentuales, el acuerdo deja un 5 por ciento para cubrir 5 años de incertidumbre política y económica. “Desde 2003, los salarios reales por hora de los trabajadores de producción han caído un 30 por ciento, y aún más si se incluyen los trabajadores temporales. Al final del acuerdo propuesto, los trabajadores mejor pagados de Ford recibirían 40 dólares la hora, menos de lo que ganaba un trabajador automotriz promedio en 1976, si se ajusta a la inflación. Los salarios iniciales para los trabajadores de tiempo completo al final del contrato serían sólo de 28 dólares la hora” (wsws.org, 25/10).

De las reivindicaciones iniciales referidas a las condiciones de trabajo y seguridad social no se informó nada, pero el dato fundamental para entender el carácter entreguista del preacuerdo es el rápido saludo por parte del presidente Biden, mediante un comunicado casi en tiempo real con el anuncio “Este acuerdo tentativo proporciona un aumento récord a los trabajadores automotrices que han sacrificado tanto para garantizar que nuestras icónicas Tres Grandes empresas aún puedan liderar el mundo en calidad e innovación”.

El preacuerdo con Ford es la base para el cierre de la huelga en las tres plantas por parte de la burocracia, en lo que se adelanta como una entrega, no solo en términos del poder adquisitivo del salario para los años venideros, sino también en cuanto a la profundización de la flexibilización laboral. En el marco de una reorientación de la industria hacia la fabricación masiva de autos eléctricos, el abandono de las reivindicaciones de las condiciones de trabajo en la industria automotriz actual significa que esa reorientación laboral se dará sobre la base de una flexibilización profunda en la industria automotriz convencional. La burocracia de la AUW se presenta ante las patronales como la futura gestora de la sindicalización en la industria de los autos eléctricos, pero todavía tendrá que derrotar a un sector de la clase obrera que mostró una gran disposición a la lucha.

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EE. UU.: la burocracia de la AUW lleva la huelga automotriz a un impasse Las patronales avanzan con despidos. Por Sebastián Chirino, 04/10/2023.

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