Purgas en las Fuerzas Armadas

Escribe El Be

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La designación de nuevos mandos en las cúpulas de las Fuerzas Armadas fue calificada unánimemente como “la mayor purga desde el '83”. Con el nombramiento de Alberto Presti al frente del Ejército se retirarán 23 generales sobre un total de 35; “un descabezamiento enorme”, definió Clarín. En la Armada, donde la purga solo alcanza a 7 almirantes y 3 brigadieres, quedó como jefe el contraalmirante Carlos María Allievi. En la Fuerza Aérea incluso primó la continuidad: de allí salió el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto, Xavier Isaac, y la fuerza quedó bajo el mando del brigadier Fernando Mengo.

Las nuevas designaciones, según coinciden todos los medios, obedecen a la orientación del gobierno de Milei de alinearse internacionalmente con Estados Unidos e Israel. Uno de los principales asesores del gobierno en estas decisiones fue el secretario de Estrategia Nacional de la Jefatura de de Gabinete, Jorge Antelo, a quien se lo vincula con el sector de la Fuerza Aérea que quiere comprar los 24 aviones de combate F16 norteamericanos. El flamante Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Xavier Isaac, estuvo hasta ahora a cargo de la Fuerza Aérea; fue agregado militar en Estados Unidos y protagonizó las tratativas con el Pentágono para la adquisición de los F16. Aunque las negociaciones con Estados Unidos comenzaron hace un año, bajo la gestión del peronista Jorge Taiana en el Ministerio de Defensa, también se encontraba abierto el juego a otros competidores, como los JF-Thunder 17 de China y los HAL Tejas de la India, hoy dadas por descartadas.

Antelo es un brigadier que pasó a retiro en el 2013; en 2015 fue director de Planeamiento y Estrategia del gobierno del expresidente Mauricio Macri. Para su función actual, fue convocado por el jefe de gabinete, Nicolás Posse, a quien conoce de la época en que éste trabajaba para el Grupo América, del empresario Eduardo Eurnekian. Por ese motivo, Clarín (01/01) sostiene que “estaría la mano del dueño de Aeropuertos Argentinos 2000 Eduardo Eurnekian detrás del nombramiento de Antelo”, ya que el empresario “tiene una histórica relación con la Fuerza Aérea por la concesión de los aeropuertos que le dio el expresidente Carlos Menem”.

Crisis interior

El llamado a Antelo como asesor se habría producido debido a la fuerte puja interna en el gobierno 'libertario' en la designación de la nueva cúpula militar. La purga subsiguiente, según La Nación, “provocó un fuerte malestar en el Ejército”, y cita a un oficial que sostiene que “hay un malestar enorme. Esto es tomado como un ataque al Ejército”. El Ministro de Defensa Luis Petri intentó consolarlos con el argumento de que los oficiales retirados podrían continuar sus carreras dentro del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Como el malestar fue en crecimiento, el gobierno trata ahora de concretar este proceso de reubicaciones de los generales retirados. “El camino que se explora”, dice La Nación (6/01), “es asignar a algunos de los 22 generales que tendrían que pasar a retiro funciones en el Ministerio de Defensa, en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas o en organismos relacionados con la actividad militar”. Petri ya había sumado militares retirados a su gabinete. “La incorporación de militares en actividad en la función pública sería una novedad. Nunca ocurrió en estos 40 años de democracia” (ídem).

El descontento también se estaría haciendo notar en la Armada, debido a su relegamiento en lo que debería ser una rotación entre las tres fuerzas para ocupar la jefatura del Estado Mayor Conjunto. Según Clarín, “la dura pelea de la Armada, donde sus hombres no escatimaron en mover negativamente el legajo de Isaac, puede llevar la designación a una nueva ronda de negociaciones que afecten al jefe de la Fuerza Aérea”.

Pero, además de su vinculación con Washington, se especulan otras razones detrás de los nombramientos en las FFAA. Para Página 12, “en los observadores de las Fuerzas Armadas queda la sensación que se buscó imponer a jefes jóvenes, sin mucha doctrina, más dóciles ante un eventual terremoto como podría ser el cierre del Congreso o la venta y privatización de numerosísimos predios y bienes de las tres fuerzas”.

Puja presupuestaria

Clarín asegura que “tras este bocado amargo, [los militares] esperan que 'Petri logre asegurar en la interna de Gobierno que Defensa disponga de los fondos necesarios para pagar las dos cuotas que restan para el plan de equiparación salarial con las Fuerzas de Seguridad'”. Los militares esperan no verse afectados por la consigna oficial de “no hay plata”.

Las FFAA pasaron de tener destinado un 2,5 % del presupuesto nacional, a un 0,9 % al final del gobierno menemista. El resultado fue una menor cantidad y calidad de materiales y una caída en los salarios militares. Siempre atenta a los reclamos militares, la actual vicepresidenta Victoria Villarruel, propone volver a elevar el presupuesto nacional para la Defensa a un 2 por ciento.

Los antecesores de Petri en el Ministerio de Defensa, Agustín Rossi y Jorge Taiana, crearon el Fondo Nacional para la Defensa (Fondef) y el plan de “equiparación salarial” para las Fuerzas de Seguridad. Cuando aún creía que el Ministerio de Defensa caería bajo su órbita, la actual vice aseguró que “ampliarían” el Fondef. La prometida “equiparación salarial” no alcanzó su objetivo. Según fuentes oficiales el gobierno de Milei tiene en carpeta una auditoría de recursos y funciones. La puja por la distribución de fondos anuncia una nueva crisis, “en el marco del ajuste de los gastos del Estado (Clarín, ídem).

La “ley ómnibus” es otro factor de discrepancias. En su articulado plantea cambios en el Régimen Nacional de Pesca y el otorgamiento de los permisos de pesca, “un tema sensible en el Atlántico Sur, a raíz de las persistentes infracciones de pesqueros ilegales en la Zona Económica Exclusiva” (La Nación, 01/01). Debido a que el proyecto establece que “los permisos de pesca no podrán tener un tratamiento diferencial por el origen de los buques, su antigüedad o la mano de obra que empleen; ni por las características de las empresas titulares de los buques”, generaría malestar en la Armada, que es la encargada de efectuar patrullajes para controlar una posible actividad ilegal. “La medida incluida en la ley remitida al Congreso”, afirma La Nación, “podría modificar las condiciones y el alcance del patrullaje sobre los espacios marítimos”. La Zona Económica Exclusiva, sobre la que la Argentina ejerce derechos soberanos, es un botín codiciado por las flotas pesqueras internacionales, principalmente chinas.

Crisis de mando

Milei busca una recomposición de las Fuerzas Armadas. Los intentos de los gobiernos anteriores no prosperaron y se sucedieron las crisis de designación de la cúpula militar. Néstor Kirchner descabezó la cúpula de todas las fuerzas al asumir la presidencia en 2003, para colocar hombres de su riñón: el general Roberto Bendini (Ejército) y el brigadier Carlos Rohde (Aérea), ambos con funciones en Río Gallegos, y el almirante Jorge Godoy (Armada), con actividad en la sede de Ushuaia. Bendini fue el Jefe del Ejército que en 2004 descolgó los cuadros de Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone en el Colegio Militar; en 2008 debió renunciar por causas de corrupción. Su sucesor fue Luis Alberto Pozzi, quien debió ser removido de su cargo en 2013 en medio de una investigación judicial por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Tras la asunción de Agustín Rossi como Ministro de Defensa, Pozzi fue reemplazado por el general César Milani, el cual debió renunciar dos años después debido a las denuncias por sus actuaciones en la tortura y represión de la última dictadura militar.

Bajo el macrismo, las FFAA se vieron golpeadas por el hundimiento del submarino Ara San Juan. Por ese episodio, el jefe del Ejército nombrado por Macri, Diego Suñer, fue pasado a retiro en 2018 junto con otros 12 integrantes de la cúpula del Ejército y del Estado Mayor Conjunto. Su sucesor, Claudio Ernesto Pasqualini, desempeñaba funciones en la provincia de Córdoba (al igual que el recientemente designado jefe del Ejército, Alberto Presti). En 2021, Alberto Fernández debió remover al jefe del ejército que él mismo había designado dos años antes, Agustín Humberto Cejas. Cejas fue cuestionado por los organismos de derechos humanos debido a los homenajes institucionales que el Ejército realizó a los “caídos en combate con la guerrilla en 1975” en la provincia de Tucumán, durante el Operativo Independencia. Fue pasado a retiro por el gobierno sin dar explicación, pero el portal de noticias de Horacio Verbitsky aseguró que el motivo fundamental fue que nombró a su hijo en la Agregaduría Militar de la embajada argentina en Estados Unidos, con una remuneración de 6700 dólares mensuales.

El objetivo del actual gobierno es recomponer las FFAA, al compás de un estrechamiento de vínculos con las fuerzas de Estados Unidos (e Israel). La “ley ómnibus” incluyó en su articulado la autorización para la “entrada de tropas extranjeras al territorio nacional y la salida fuera de él de fuerzas nacionales”, esto último para participar en ejercicios militares en el extranjero.

Las designaciones y ascensos del gobierno de Milei todavía deberán pasar por el Senado, pero ya fueron cuestionadas por los organismos de derechos humanos. Hijos Capital denunció en su cuenta de X (ex Twitter) que “Alberto Presti, el nuevo jefe del Ejército designado por el gobierno de Milei, es hijo de Roque Carlos Presti: durante la dictadura genocida fue coronel. Murió impune, acusado de secuestros, desapariciones y torturas a 44 víctimas de delitos de lesa humanidad”.

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