La mesa de dinero de Caputo y Posse toma el control del gobierno “agónico”

Escribe Marcelo Ramal

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La prematura expulsión del ministro de infraestructura Ferraro es inseparable de la crisis de conjunto que envuelve al gobierno libertario, y que tiene su centro en el *impasse *de la ley ómnibus enviada al Congreso. El dictamen de “mayoría” arrancado en la noche de este martes ya se encuentra en la justicia penal –algunos portales aluden a ese trámite parlamentario como “la Banelco de Milei”-. Aún con la grosera cooptación de los diputados del pejota de Tucumán, la megaley no tiene asegurada su votación en el recinto. Si contara con una precaria mayoría para su aprobación ´en general´, Milei no ha reunido aún los votos para que se apruebe, por ejemplo, la suba de las retenciones a la exportación. En cuanto a las jubilaciones, los llamados “dialoguistas” le reclaman al gobierno que atenúe, o al menos disimule, el carácter groseramente confiscatorio del proyecto oficial. La crisis de la ley ómnibus tiene lugar a pesar del gigantesco esfuerzo de colaboración de la ´democracia´ opositora, cuya principal manifestación es la voluntad de otorgarle la delegación de poderes. Para pavimentar esa colaboración, Milei-Caputo les ofrecen a los gobernadores participar en el robo del Fondo de Garantía de la ANSES, el cual, antes de ser liquidado, podría ser utilizado para cancelar los quebrantos de las cajas de previsión de las provincias.

Pero si persistiera un empantanamiento de la megaley, Milei y Caputo han dejado entrever su plan B –un reforzamiento de los ajustes-. Este es el sentido de las amenazas de “dejar a las provincias sin plata”. El que ´filtró´ estas afirmaciones, el exministro Ferraro, ya había cerrado acuerdos con las provincias para la conclusión de obras públicas iniciadas. Ahora, Caputo plantea un “golpe económico sobre el golpe”, con mayores recortes. Para consumarlo, se ha convertido en el “superministro de la caja”, según lo caracterizó un portal nacional en las últimas horas.

El “renunciado” Ferraro es un exduhaldista que participó de la fracasada “iniciativa público privada” en materia de obra pública durante el gobierno de Macri. Ahora, este filón le ha sido arrebatado por la pandilla de comisionistas financieros encabezada por Luis Caputo y Nicolás Posse, que ha asumido el control del gabinete nacional.

“Público-privada”

Cuando Caputo fue llevado al gobierno libertario traía bajo el brazo la promesa de un socorro financiero internacional más o menos inmediato –incluso por parte del propio FMI-. Pero esos recursos nunca aparecieron; la única cosecha del financista hasta ahora son los 3.700 millones de dólares “otorgados” por el FMI con el único propósito de cancelar los próximos vencimientos de deuda con el propio organismo.

Ahora, Caputo y Posse se han encaramado sobre toda la infraestructura -obras viales, transporte, comunicaciones, minería, energía- con el propósito de montar el rescate financiero que hasta ahora fracasó. Para ello, anuncian la implementación de la “iniciativa público privada”. Este régimen habilitó a la financiación de las obras mediante la emisión de deuda y a pagar con cargos específicos de las tarifas a cobrar (peajes, energía, transporte). Es un pasaporte seguro a la sobrefacturación de obras y, naturalmente, a la dolarización integral de tarifas –única vía para el repago de los préstamos contraídos-. En Inglaterra, en España y otros países, la “iniciativa público privada” fracasó estrepitosamente, bajo el peso de corruptelas diversas, tarifas intolerables y quebrantos que terminaron siendo enjugados por el Estado. Los únicos “beneficiarios” han sido los fondos internacionales que participaron de las operaciones de préstamos, convertidas luego en deuda pública. Es el “negocio” predilecto del autor del bono a 100 años.

Para cualquier financiamiento por esta vía, Caputo deberá ofrecer la garantía de ir hasta el final con los tarifazos, algo que también ha quedado bajo su égida. El superministerio tendrá, además, la llave de las privatizaciones.

En cualquier caso, la lucha de rapiña que encierra la crisis de gabinete ofrece aristas más amplias. La “banda” de Posse-Caputo quiere pegar una voltereta en la licitación de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz, por ahora adjudicadas a empresas de China.

Milei no ha desmentido, siquiera formalmente, la amenaza de dejar a las provincias “sin plata” -incluso celebró un tuit que confirmaba esa decisión-. Está amenazando con perpetrar un golpe político y avanzar en un gobierno de camarilla fundado en los ´mesadineristas´ del gabinete. En el mismo día en que echó a Ferraro, Milei-Caputo resolvieron entregar el manejo de la salud -obras sociales y prepagas- a un directivo de OSDE, uno de los cuatro monopolios de la medicina privada. El gobierno de camarilla que se refuerza con esta crisis de gabinete coloca a la crisis política en un escalón superior.

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